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Milan campeón de Europa

17:44 | LIVERPOOL 1 – MILAN 2
Revancha tana

Con los dos goles de Pipo Inzaghi, el conjunto italiano se coronó campeón de Europa, tras la final perdida hace dos años con los ingleses. Con este título, los rossoneros suman siete. Javier Mascherano fue titular en los Diablos Rojos, que descontaron a través de Kuyt.


GRITO DE GOL. Pipo Inzaghi festeja su tanto en la final. (AP)

La Liga de Campeones llegó a su fin, con un escenario impactante en Atenas. Milan y Liverpool, dos viejos conocidos que se cruzaban una vez más en la final. Por un lado, los italianos, con un inevitable sabor a revancha por la definición perdida hace dos años en esta misma competencia. Los otros, los ingleses, con el objetivo de seguir haciéndose grandes en Europa. A todo o nada, por un trofeo que es de los más preciados.

Los nervios de un partido de esta envergadura pesaron en los primeros minutos. Jugadores de la talla de Kaká o Gerrard cometían errores, algo a lo que no están acostumbrados. Liverpool se cuidó en el arranque, con temor de que le pase lo mismo que en 2005. Rafa Benítez, el técnico de los Diablos Rojos, incluyó entre los titulares a Mascherano. El era el encargado de tomar al brasileño, figura del conjunto italiano. Jermaine Pennant fue el primero que probó al arco, y su remate lo tapó Dida. Respondió Kaká de afuera del área, y Reyna, héroe en la semifinal contra Chelsea, controló la pelota sin dificultad.

En los minutos iniciales, poco y nada. Apenas un lujo de Kaká, que imitó la jugada característica de Zidane, y generó que todo el estadio se ponga de pie. Xabi Alonso no se quedó atrás, y puso su toque de magia. Milan no lograba llegar con peligro, mientras que los ingleses se acercaban con tiros de lejos de Alonso y Riise. Se jugaba más con el corazón que con la cabeza. Seedorf, uno de los artífices de que el Milan llegue a esta instancia, estaba bien marcado. Lo mismo sucedía con Gerrard, quien recibía la presión del aguerrido mediocampo rossonero.

Se acababa la etapa inicial, y Kaká inventó una falta en la puerta del área. Una oportunidad única, en un partido cerradísimo. Pirlo era el encargado del tiro libre. Le pegó de derecha buscando el palo del arquero, y la pelota le dio a Filippo Inzaghi en el hombro, quien ya estaba corriendo para buscar el rebote. Con Reyna en el piso, la pelota entró lentamente al arco y puso el 1-0. Increíble, pero real. Sin merecerlo, Milan se fue al entretiempo en ventaja con el tanto de "Pipo".

Liverpool tenía la obligación de salir a buscar el empate. En cambio, los italianos se cerraron atrás y empezaron a jugar al contragolpe. Así pasaron los minutos y el negocio redondo lo hacían los dirigidos por Ancelotti. Mascherano empezó a dominar la mitad de cancha y su figura se engrandecía. El problema de los Diablos Rojos era la creación de juego. Otra vez Riise le dio de lejos, pero no pasó nada. Un error de Gatusso le permitió a Gerrard quedar mano a mano con Dida, y la desaprovechó. El capitán trató de colocarla en el palo más lejano del brasileño, pero el Uno llegó a retener la pelota.

Con el paso del tiempo se hacía más difícil llegarle al Milan. De contra Kaká tuvo su chance e Inzaghi también. Igual, Reyna tenía poco trabajo en la noche de Atenas. Rafa Benítez comenzó a buscar alternativas en el banco. Kewell por Zenden, y unos minutos después, Crouch por Mascherano. En cambio, Ancelotti dejaba en cancha a dos históricos, Nesta y Maldini, quienes estaban con molestias. Liverpool iba por todo, y el mejor era Gerrard. Poco podía hacer el volante inglés para lograr la igualdad.

Cuando faltaban siete para el final, mitad del estadio de Atenas se enmudeció. Kaká puso un pase magistral para Inzaghi, y el delantero no falló. Primero, toda la experiencia para empezar a correr justo a las espaldas de los defensores y no quedar en off side. Y luego, la categoría para dejar tirado en el piso a Reyna y anotar su segundo gol en el partido. Todo parecía definido. Pero el fantasma del 2005 apareció. El holandés Kuyt encontró un centro y de cabeza descontó. Los últimos minutos fueron para el infarto. Liverpool quería el milagro, Milan no se podía permitir chocar dos veces con la misma piedra. El alemán Herbert Fandel terminó el partido y los italianos recuperaron la respiración.

Al Milan no le sobró absolutamente nada para salir campeón. Un gol en el momento justo y un planteo cerrado en el complemento, le alcanzó para alzarse con su séptima Copa de Europa. Filippo Inzaghi fue el héroe de una noche memorable para el club italiano.

Fuente


FELICITAZIONES CAMPEON!
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