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Mitos, mentiras y miserias de la marihuana

En las afueras de la ciudad de Homestead, al sur de Miami (Florida, USA), miles de hectáreas fértiles han sido limpiadas para sembrar marihuana. El martes 04/11, los electores tienen ante si la opción de decidir si quieren que la marihuana sea legalizada en ese Estado con fines medicinales. Los republicanos se oponen, los demócratas no tienen problemas. Los jóvenes simpatizan y los ancianos tienen recelos. Pero hace falta el 60% de los votos para aprobarla, no basta con una mayoría simple. Evidentemente sigue la ofensiva para correr el límite, aceptar que lo malo puede ser correcto, explicar que hay un mal peor... Pero nada logrará ocultar la verdad de que la marihuana no es benéfica, y hace mal.



Hay quienes afirman (hasta lo escriben) que el consumo de cannabis está asociado con un aumento de creatividad. Decidieron investigarlo los psicólogos Lorenza Colzato y Mikael Kowal, de la Universidad de Leiden (Holanda). Ellos concretaron el 1er. estudio acerca de los efectos de la marihuana sobre el pensamiento creativo.
El estudio fue publicado en la revista especializada Psychopharmacology.
Durante la investigación, consumidores de cannabis fueron divididos en 3 grupos de 18 personas, que recibirían distintas dosis de tetrahidrocannabinol (THC), también conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), el principal constituyente psicoactivo del cannabis.

El grupo A recibió marihuana un alto contenido de THC (22mg, el equivalente a 3 cigarrillos).
El grupo B consumió una dosis más baja (5.5mg, el equivalente a 1 cigarrillo).
El grupo C recibió un placebo.

Posteriormente se le pidió a los participantes, quienes desconocían la dosis que habían inhalado, realizar una prueba cognitiva.

La prueba se enfocó en 2 tipos de pensamiento creativo:

> el divergente, o la generación de soluciones rápidas a un problema dado, y
> el convergente, o encontrar la única respuesta correcta a una pregunta.

Los resultados mostraron que el consumo de cannabis con altas concentraciones de THC no mejoraba la creatividad en lo absoluto.
Quienes habían fumado dosis bajas de THC o habían recibido un placebo obtuvieron los mejores puntajes en la prueba.
Y quienes ingirieron altas dosis de THC presentaron dificultad al ofrecer múltiples soluciones a un problema. Los investigadores concluyeron que, contrariamente a la creencia común, la marihuana no produce un pensamiento original.
El incremento de creatividad que dicen experimentar los usuarios de esta sustancia no es más que una ilusión.
No se entiende, ante las nuevas evidencias médicas, que existan personas que reclamen permitir el libre consumo de marihuana. Mucho menos se comprende que líderes sociales, políticos y hasta religiosos, afirmen que deben reducirse o eliminarse las restricciones en nombre de una pacífica convivencia generacional. Pamplinas.




El cerebro

En tanto, se publicó otro estudio, en The Journal of Neuroscience: el uso recreativo de la marihuana provoca efectos a largo plazo sobre 2 áreas cerebrales involucradas en la emoción y la motivación. El hallazgo sugiere que aún el consumo ocasional de THC puede ocasionar cambios permanentes en el cerebro.
El uso de la marihuana suele asociarse con impedimentos en la memoria, aprendizaje, atención y motivación. Estudios previos con animales han demostrado que la exposición continua al THC, el componente psicoactivo del cannabis, genera cambios estructurales en las regiones cerebrales asociadas a estas funciones. Sin embargo, se conoce poco acerca de cómo el consumo ocasional y moderado afecta a los adolescentes.
Durante la investigación, médicos de la Universidad Northwestern y del Hospital General de Massachusetts utilizaron tomografías para comparar los cerebros de un grupo de jóvenes, de 18 a 35 años de edad, que fumaban marihuana al menos una vez a la semana con el de personas con poco o ningún historial de uso de la sustancia.
Evaluaciones psiquiátricas demostraron que los participantes no eran dependientes de la droga.
Los científicos encontraron diferencias significantes en el tamaño y la forma del núcleo accumbens, área cerebral implicada en el procesamiento de la recompensa, y la amíglada, asociada a la emoción, en el cerebro de quienes consumían marihuana. Estas anormalidades eran más notorias conforme mayor cantidad de la sustancia consumían los participantes.
Los resultados del estudio sugieren que aún el uso ocasional de la marihuana causa cambios estructurales en el cerebro.



El abuso de la marihuana bloquea la habilidad cerebral de responder a la dopamina, el neurotransmisor responsable de los sentimientos de placer, motivación y gratificación. De acuerdo a un nuevo, realizado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, los efectos de esta droga podrían a experimentar depresión o ansiedad.
Segun el estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, un equipo de investigadores liderados por Nora Volkow, reclutó a 24 consumidores de cannabis que durante 10 años fumaron en promedio 5 cigarrillos al día, al menos 5 días a la semana y a 24 individuos que no consumían marihuana.
Utilizando cuestionarios de personalidad y 2 métodos distintos para obtener imágenes cerebrales, los científicos examinaron cómo reaccionaba el cerebro de los sujetos al metilfenidato, medicamento psicoestimulante que eleva los niveles de dopamina, utilizado en el tratamiento de déficit de atención y narcolepsia.
La imágenes cerebrales revelaron que ambos grupos produjeron la misma cantidad de dopamina extra tras consumir el medicamento, pero el grupo de los consumidores de marihuana mostró una respuesta cardiovascular y cerebral menor al estimulante. Los sujetos del grupo de control experimentaron un aumento en el ritmo cardíaco y la presión sanguínea, acompañados de una sensación de inquietud y ansiedad, el grupo que abusaba de la marihuana no experimento ningún cambio físico.
Los resultados sugieren que, al tener la misma cantidad de dopamina que el grupo de control pero una menor respuesta física, existe cierto daño en los mecanismos de gratificación del cerebro y que el consumo de marihuana no bloquea la producción de dopamina, pero el cerebro no sabe que hacer con ésta.
El hallazgo indica que quienes abusan de la marihuana pueden experimentar menor gratificación en cosas que los demás encuentran placenteras, y que contrario a los estereotipos podrían estar más estresados e irritables.

Ro 61-8048

Un tema lleva a otro. En USA, más de 1 millón de personas son tratadas por abuso de marihuana (muchas personas son obligadas, en Estados que prohiben o restringen el consumo, a recibir tratamiento luego de sufrir arrestos como consumidores).
La demanda de tratamientos para abandonar la marihuana supera a la cantidad de tratamientos contra la adicción a la cocaína o a la heroína.
El THC produce, tal como ya se señaló previamente en este artículo, un sentimiento de bienestar al elevar los niveles de dopamina en el cerebro. De acuerdo con el razonamiento de los investigadores, si los consumidores de marihuana ingieren una droga que reduzca la actividad de dopamina, no experimentarán la euforia característica de la yerba. Por lo tanto, el consumo de marihuana disminuiría.
El investigador Robert Schwarcz, al frente de un equipo de la Universidad de Maryland, en conjunto con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, han encontrado que la sustancia Ro 61-8048 disminuye los efectos placenteros del THC, por lo que creen que podría ayudar a prevenir la adicción psicológica.
En una serie de experimentos, los investigadores notaron que tras administrar a ratas y monos la droga Ro 61-8048, los animales dejaban de apretar las palancas que les otorgaban dosis de THC. A pesar de la abstinencia, dejaron de buscar la sustancia. Los científicos concluyeron que el cambio de comportamiento se debe a que, al disminuir los niveles de dopamina, el cerebro no obtiene la misma recompensa, por lo que deja de desear el THC.
Queda la duda acerca de cómo sería utilizada la sustancia en situaciones prácticas.

Schwarcz y su equipo admiten que hace falta una investigación más profunda antes de que la FDA (Food and Drug Administration) apruebe el uso de Ro 61-8048 o sustancias similares en humanos. Debido a que los altos niveles de ácido quinurénico (liberados por la droga para inhibir la producción de dopamina) pueden provocar defectos cognitivos, el tratamiento podría resultar nocivo y contraproducente.

El hambre

Uno de los efectos mejor conocidos de la marihuana, es el hambre intensa que suscita poco después de consumirla, provocando un antojo especial por los alimentos dulces.
Una gran ventaja para los pacientes de cáncer, ya que contrarresta la pérdida de apetito que causa la quimioterapia. Durante años, los científicos habían intentado comprender cómo el THC, el ingrediente activo del cannabis, estimula el apetito. Finalmente, lo han logrado.
El THC resulta un mecanismo de defensa de la planta de marihuana contra los animales herbívoros para desorientarlos. Al mismo tiempo, el hambre que provoca al imitar el sistema endocanabinoide natural, desvía la atención de los animales hacia otras plantas, de acuerdo al estudio publicado en Nature Neuroscience.
Un equipo liderado por el neurólogo Giovanni Marsicano, de la Universidad de Bordeaux, en Francia, utilizó ratones para demostrar que el THC interviene en los receptores del lóbulo olfatorio en el cerebro, incrementando significativamente la habilidad de oler alimentos y, por lo tanto, aumentando el apetito. Asegura que un proceso similar ocurre en los humanos.
Durante un experimento, manipularon genéticamente a un grupo de ratones para que nacieran sin receptores de cannabinoides en el lóbulo olfatorio. Al administrarles marihuana, notaron que no les surtía el mismo efecto.
Por lo tanto, concluyen que el THC y los cannabinoides naturales que resultan del hambre actúan en el mism circuito neuronal, permitiendo oler y degustar los alimentos con mayor sensibilidad.
En otras palabras, el THC abre el apetito haciéndole creer al cerebro que el organismo está hambriento, aún cuando no resulte cierto. ¿El sobrepeso es el paso siguiente?

Cardiovascular

Por último, el consumo de marihuana podría estar ligado a afecciones cardíacas, de acuerdo con un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association. Basándose en información recaudada por la red francesa Addictovigilance, entre 2006 y 2010, investigadores de la Universidad de Toulouse y la Universidad de Marsella encontraron que de cada 2.000 casos reportados con complicaciones por marihuana, 35 involucraban problemas cardíacos.
Tomando en cuenta que 158,8 millones de personas consumen marihuana en el mundo, el número de complicaciones reportadas puede parecer pequeño. Sin embargo, los investigadores sostienen que muchas de las complicaciones por drogas no han sido reportadas debidamente.
Si bien algunas de las personas consideradas en el estudio presentaban otros factores que ponían en riesgo su salud cardíaca, como fumar o ingerir alcohol, cerca de la mitad consumían únicamente marihuana con regularidad. Estos casos incluyen a 20 personas que sufrieron una ataque al corazón y nueve que murieron.
Los resultados demuestran que la mayoría de los pacientes eran hombres, con una edad promedio de 34 años, indicando que la ingesta regular de cannabis (especialmente con una historial familiar de problemas en el corazón) aumenta el riesgo de sufrir un padecimiento cardíaco.
Otros estudios han sugerido que la marihuana aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial y reduce la oxigenación del cuerpo, lo cual contribuye a aumentar el riesgo de un infarto.
Los investigadores admiten que el estudio no prueba una relación causa-efecto entre el cannabis y los padecimientos cardíacos ya qu el relevamiento no resulto lo suficientemente amplio, tarea que habrán de emprender en breve. Sin embargo, los resultados son lo suficientemente alarmantes para suscitar una investigación más completa al respecto. La creciente evidencia indica que el consumo de marihuana trae consigo riesgos a la salud.
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