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Moscú espera restar poder al sucesor de Barack Obama



-Sus vínculos con Irán y Siria, claves ante un EEUU menos activo en la zona

-Putin levanta el embargo a la entrega de misiles S-300 a Teherán



Rusia no quiere que nadie le obligue a abandonar a sus aliados, como Irán, pero tampoco necesita elegir entre sus adversarios. El presidente ruso, Vladimir Putin, se mostró ayer dispuesto a trabajar con cualquier presidente que elija el pueblo de EEUU a pesar de las discrepancias en materia internacional y de seguridad.

Putin, que regresó al Kremlin en 2012, mantiene una tensa relación con el presidente Barack Obama, que ha impulsado la imposición de sanciones contra Rusia desde la anexión de Crimea en marzo de 2014 y ha focalizado su atención en una zona, Asia, donde Moscú intenta ahora sobresalir como potencia regional.

Aunque hace unos días llegó a comparar el predominio mundial de EEUU con el control soviético de Europa central, Putin respondió con ánimo constructivo en una entrevista en la televisión rusa sobre si prefería a la candidata demócrata, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, o al republicano Jeff Bush: «Trabajaremos con cualquier jefe de Estado que sea elegido por el pueblo norteamericano. Nosotros no colaboramos con una persona concreta, sino con un país, uno muy grande y muy influyente en el mundo».

Para Putin, el principal problema entre Moscú y Washington es el sistema antimisiles en Europa. El Kremlin lo considera una amenaza directa para la seguridad de Rusia. Tampoco olvida las diferencias «en algunos asuntos de la agenda internacional», como los conflictos de Siria o Corea del Norte y las relaciones con países como Venezuela o Irán, dos importantes aliados de Moscú.

En Irán el presidente ruso ha movido ficha esta semana levantando el embargo a la entrega de un pedido de misiles antiaéreos S-300 antes incluso de que sea firmado el acuerdo final sobre su plan nuclear de Teherán que tanto ha enfadado a Israel.

El Gobierno israelí ha evitado votar contra la injerencia rusa en Ucrania, manteniendo así unos lazos con Moscú que son cada vez más estrechos, pero que no han servido para evitar que los iraníes reciban este material militar.

Putin destacó que Rusia y EEUU cooperan en muchos otros campos con la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva o el terrorismo internacional. Pero Moscú quiere jugar un papel relevante en Oriente Próximo. Irán y Siria son dos aliados importantes, y sus respectivos gobiernos han recuperado margen de maniobra. Pero es la progresiva retirada de EEUU de ese escenario donde tantas guerras libró la que abre más opciones para Moscú, que perdió su influencia en la zona con el derrumbe soviético y ha perdido aliados con la cadena de Primaveras Árabes.

Obama ha reconocido que hubiera preferido que Dimitri Medvedev hubiera continuado al frente del Kremlin. Y aunque Putin no quiere hablar de la contienda electoral en EEUU, no celebraría una victoria de Hillary Clinton: cuando era secretaria de Estado la acusó de instigar las protestas callejeras en Moscú contra el «fraude» electoral de 2011.


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