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Moyano: del paro a los negocios con la Ciudad en Independien

Moyano le toma el pelo a los hinchas de Racing, tratándolos de "hijos". Y Barrionuevo le dice a la revista Noticias que están de "novios" con el camionero, y que hasta se dan picos. Al parecer todas son bromas y chistes, como dice la letra de un viejo tango. Sólo hay que imaginar hasta dónde llegaría el excelente humor de los dos sindicalistas si el paro general que llevaron adelante la semana pasada hubiera alcanzado los niveles de adhesión finalmente no conseguidos para rotular aquella medida de indiscutible.

En el sindicalismo opositor, sus referentes volverán el lunes a verse las caras para, se supone, evaluar cómo sigue el plan de lucha contra el Gobierno, que ya fue aprobado con antelación. Dos cosas parecen seguras: la pasada huelga merecerá una evaluación rapidita, sin profundizar demasiado, como suele ocurrir con los hechos que no hacen historia, aunque tampoco papelón. La otra, improbable -más bien imposible-, es que se levante alguna voz reclamando la realización de un nuevo paro general este mes, como se planeaba ya en la antesala del último, cuando todavía no se daba por seguro que los colectiveros iban a defeccionar. Crece la idea de una marcha...

Como se preveía, Moyano está demasiado concentrado en Independiente, aunque no sólo cargando a sus primos blanquicelestes. Los negocios en nombre de la causa roja merecen toda su atención. Para empezar consiguió al fin el Banco Ciudad como auspiciante de la camiseta; también tarjetas de crédito de esa entidad.

Esto certifica que el camionero está cada vez más de buenas con Mauricio Macri, que no da puntada sin nudo pensando en 2015. La comunicación entre ambos se refuerza con la presencia de Cristian Ritondo, macrista de paladar negro que acompaña a Moyano en la directiva del club de Avellaneda. Aunque ya en su momento, Moyano, antes de involucrarse en el fútbol tan directamente como ahora, había retirado depósitos en metálico del gremio camionero en el Banco Provincia (léase Scioli) para llevarlos al Ciudad.

Moyano y Macri pegaron muy bien este último verano, cuando el camionero fue a presentarle al Jefe de Gobierno de la Ciudad su sociedad sindical con Barrionuevo. En la construcción de esa buena sintonía mucho tuvo que ver el subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, un funcionario de perfil relajado y sabedor de cómo se les debe hablar a los "gordos". Entonces, le dio un curso acelerado a Macri.

Pero Moyano va por más...negocios. Voceros futboleros que saben de lo que hablan cuentan que el sindicalista opositor ya tenía casi todo abrochado para estampar en la manga de las camisetas el logo de Droguería Urbana, empresa especializada en la distribución de medicamentos oncológicos y terapias especiales. Sin embargo, el acuerdo habría quedado stand-by, por el perfil polémico de la firma.

Oportunamente, en 2010, el juez Oyarbide procesó a su dueño, Marcos Hendler, por considerarlo miembro de una asociación ilícita en la causa de los medicamentos truchos, en la que apareció envuelta entonces por 19 troqueles la obra social de los camioneros. Este caso le provocó a Moyano más de un dolor de cabeza, y dicen que no querría repetir.

Finalmente quedò en la casaca el logo de Audifarm, una droguerìa, a la que tambièn algunas versiones periodìsticas vinculan con Hendler. Tambièn se la mencionò como aportante de la campaña presidencial de 2007.

También aparece vinculado el nombre del presidente de Independiente al de Christian Bragarnik, otro rarísimo personaje del fútbol local. Empresario joven, abogado, intermediario de jugadores, extravagante al máximo, ligado al equipo mendocino Godoy Cruz. Fue él quien llevó al equipo de Moyano a su actual técnico, Jorge Almirón. Una más: ¿es verdad que Moyano ordenó que los empleados de Independiente trabajaran el día del paro?

En la vereda de enfrente, mientras, la CGT oficialista rompió el maleficio: tras varios meses de esperar en vano, la presidenta Cristina recibió esta semana a la mesa chica de esa central en la Casa Rosada, a instancias de Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA, poniendo de relieve la falta de influencia del metalúrgico Antonio Caló.

La doctora Kirchner accedió el lunes al pedido de Martínez, que llegaba de unos días de descanso en Puiggari, una localidad entrerriana ponderada por su onda de relax. El sindicalista constructor se propuso destrabar un pequeño contencioso con el Gobierno por la reactualización del salario mínimo. Cristina no reprochó al constructor por haber hablado de inflación con el diario La Nación y rápidamente se pusieron de acuerdo en el nuevo valor. Martínez se los llevó con él a Caló, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri y Omar Viviani.

Fijaron el salario mínimo en $4.400 ($4.716, desde enero). Pero a los sindicalistas les importó más pedir un decreto para limitar los traspasos entre obras sociales sindicales (hasta dos por año) y reclamar la devolución de los 25 mil millones de pesos que el Estado adeuda a esas entidades de salud; ese dinero, dicen, está retenido en una cuenta en el Banco Nación. Los gremios lo piden como el agua.

Justamente, Gerardo Martínez prepara con todo esmero una cumbre sindical internacional, anunciada hace varios meses por Infobae. Será en apoyo de Cristina, contra los fondos buitres. En plena Nueva York, el 22 o 23 de este mes, horas antes de que la mandataria argentina hable en Naciones Unidas.

Participarán entre otros el paraguayo Víctor Báez Mosqueira, secretario general de la CSA (Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas); el presidente de la principal confederación sindical estadounidense (AFL CIO), Richard Trumka.
Y Saran Burrow, mandamás de la Confederación Sindical Internacional (CSI), que es la central más grande del mundo; creada en 2006 a partir de la fusión de la socialdemócrata Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la socialcristiana Confederación Mundial del Trabajo (CMT). ¿Asistirán los empresarios, enojados con la ley de Abastecimiento?
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