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Moyano y el paro

Moyano y el paro: mensaje a los candidatos y búsqueda del poder perdido

Después de sus dudas iniciales, Moyano jugó sus fichas en una especie de paro general, con un ojo puesto en las elecciones. Sin alinearse detrás de ningún candidato, el camionero busca dar un mensaje a los presidenciables y recuperar el poder perdido.



Después de su quiebre con el gobierno nacional hacia fines de 2011, Hugo Moyano perdió protagonismo político, si bien se convirtió en un inesperado dirigente mimado por los grandes medios.

Además de su inesperado romance con el Grupo Clarín, Moyano incorporó aliados controversiales, como Luis Barrionuevo, y otros más zigzagueantes, como Pablo Micheli.

Ahora, tras un relativo alejamiento de las primeras planas, a los 71 años, el camionero hoy vuelve a la calle, territorio en el que pisa más fuerte.

Retomando la reivindicación a propósito del impuesto a las ganancias, Moyano adhirió al paro nacional de hoy, al que había convocado la alianza de gremios del transporte.

Pero los motivos trascienden el reclamo corporativo: Moyano apunta a cotizarse dentro de la negociación por una eventual unidad de la CGT, y a la vez dar una muestra de poder ante la llegada del nuevo gobierno.

De cara a las elecciones y a diferencia de otros años, Moyano tomó la decisión de no encolumnarse públicamente detrás de ningún candidato.

Su mira está puesta en reposicionarse en 2016, con el nuevo gobierno ya en marcha. Mientras tanto, juega a tres bandas con Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri. Con el primero, sobre todo a través del canillita y diputado nacional de su partido, Omar Plaini; con el Frente Renovador teje una alianza electoral en un puñado de distritos, y con el Jefe de Gobierno porteño lo unen, al menos, acuerdos económicos y laborales.

Por otro lado, últimamente dedica más tiempo a su familia, pero también a la gestión deportiva de Independiente, cuyo eventual éxito, añora en reserva, le permitiría acercarse a la clase media, quien mayoritariamente lo observa cuanto menos con desconfianza.

Moyano busca ser el presidente que ponga en orden la economía del club, cuyo pasivo ascendería a $ 575 millones y tiene su convocatoria de acreedores en curso.

La conducción del Rojo además le permitió aceitar la relación con Mauricio Macri, en una suerte de sociedad por conveniencia que mezcla lo político, lo económico y lo sindical.

Independiente, además, le abrió una inesperada ventana: selló una furtiva alianza con Marcelo Tinelli para impulsar la renovación del grondonismo en la AFA y discutir los fondos del programa Fútbol para Todos.

Además, en septiembre de este año, se renovarán autoridades en el sindicato de camioneros de Buenos Aires, que es el más poderoso del país por sus miles de afiliados y por la cantidad de propiedades que dispone. Con seis reelecciones a cuestas, es la primera vez desde 1987 que Hugo Moyano evalúa dejar el sillón de mando. El plan que está en estudio sería delegar el día tras día del sindicato y recluirse como líder de la Federación Nacional de Camioneros, lo que le permitiría conservar su influencia gremial y le abriría puertas políticas en diferentes distritos.

De concretarse su salida del sindicato, la sucesión recaería en su hijo Pablo. Más combativo y menos cerebral que su padre, Pablo cuenta con una tropa propia que encarna el recambio generacional en el gremio.

Sin embargo, hay voces que advierten que se opondrían al liderazgo de su hijo por no comulgar con su estilo. Moyano padre lo sabe y evalúa un plan alternativo: apoyar a Omar Pérez, secretario de relaciones internacionales del gremio, quien adquirió protagonismo en los últimos meses al ser el representante de Moyano para reflotar la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, que reúne a las organizaciones que impulsaron de raíz el paro nacional de
hoy.



link: https://www.youtube.com/watch?v=2CyMWJUU148

FUERZA PRESIDENTA!! EL PUEBLO LA RESPALDA!!

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