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Muchos jóvenes quieren ser docentes...

“Muchos jóvenes quieren ser docentes, pero no todos pueden”



Entrevista.Leena Kaikkonen, especialista en formación docente, afirma que el éxito del sistema educativo de Finlandia se basa en una estricta selección de maestros.


Calidad. Leena Kaikkonen destaca la importancia de jerarquizar la formación de los docentes. /David Fernández



Finlandia es a la educación lo que Brasil al fútbol (y en Argentina suele envidiarse más lo segundo que lo primero). Las pruebas PISA de los últimos diez años colocan a los alumnos finlandeses entre los mejor preparados para el mundo laboral; el país viene obteniendo los mejores puntajes en Lectura, Matemática y Ciencias desde el 2000, aunque tuvo un leve retroceso en la última edición de PISA. A raíz de este desempeño, el Ministerio de Educación de Finlandia recibe durante el año a ministros y especialistas de todo el mundo, interesados en entender el éxito del modelo educativo del país nórdico.

Hay consenso en que una de las claves de ese éxito es la altísima profesionalización de los docentes: en Finlandia, para poder dar clases en la escuela hay que tener un posgrado. Sólo uno de cada diez aspirantes logran seguir la carrera docente.

Sobre este respeto hacia los maestros habla aquí Leena Kaikkonen, doctora en Educación y especialista en formación docente de la Universidad JAMK, en Jyväskylä (Finlandia). Kaikkonen estuvo en Buenos Aires para participar del Foro de Innovación Educativa que el Ministerio de Educación de la Ciudad organizó en la Usina del Arte.

–¿Cómo han logrado en Finlandia la jerarquización de la profesión docente?
–Necesito remontarme a la historia para responder esa pregunta. Si pienso en el 1800 o el 1900, la profesiones más respetadas eran el sacerdote, el doctor y el maestro. En aquel momento cada pueblo tenía su sacerdote en la parroquia, el docente en la escuela y el médico que se encargaba de la salud. Ellos eran las personas más importantes: uno se encargaba del bienestar espiritual, otro del bienestar físico, y el maestro se ocupaba del desarrollo intelectual de los chicos. El respeto hacia los educadores en Finlandia se remonta al pasado, y nos enorgullece que ese respeto siga vigente. Ya más cerca del presente, hace unos 20 años se empezó a trabajar en la profesionalización de los docentes y la jerarquización de su formación. Una de las medidas que se tomaron es que para ser maestro de primaria sea necesario tener una maestría. Creo que ese es uno de los factores que explican la gran valoración social de los docentes en mi país.

–¿Cómo impacta esto en la elección de la carrera docente?
–Muchos jóvenes quieren ser docentes en Finlandia, pero no todos pueden. En mi ciudad hay dos universidades donde se puede estudiar la carrera, y sólo ingresa uno de cada diez postulantes. Eso permite que entren realmente los mejores. La selección es muy estricta y se basa, por un lado, en las notas que los postulantes obtuvieron en la secundaria, pero también hay un examen de ingreso en el que se indaga sobre su motivación para ser docentes, si están realmente dispuestos a trabajar con chicos y facilitar sus aprendizajes.

–¿Qué pasos tiene que seguir un joven que quiere ser maestro?
–Para ser docente, primero tenés que rendir el examen final de la secundaria, la única evaluación nacional que tenemos en Finlandia. Después te postulás a la universidad y, si tenés notas lo suficientemente buenas, podés quedar preseleccionado para rendir este examen de ingreso en el que ya te evalúan acerca de tus conocimientos sobre pedagogía e indagan sobre tu motivación, en muchos casos por medio de una entrevista. Una vez que terminás la carrera, tenés que hacer una maestría. Para ser profesor en secundaria, también: tenés que hacer una maestría en la disciplina que vas a enseñar, sea Matemática, Lengua, etcétera.

–¿Cómo funciona allá la relación entre padres y docentes?
–Esta es una preocupación global. Una de las cosas que estamos discutiendo ahora en Finlandia es quién está realmente a cargo de la educación de los chicos: ¿cuáles son las responsabilidades de los padres y cuáles las de las escuelas? Desde ya que en las escuelas hay conflictos entre padres y docentes, contradicciones, padres que quieren decirles a los maestros cómo tienen que hacer las cosas; no es todo ideal allá. Pero debo decir que nunca hemos tenido casos de padres que vengan a la escuela a pegarles a los maestros.

–En Argentina se estableció este año la obligatoriedad de la sala de 4. En Finlandia, en cambio, la escolaridad obligatoria comienza a los 7 años. ¿Qué valor le dan al jardín de infantes?
–Eso tiene que ver con la historia de nuestro sistema educativo; desde siempre los chicos han entrado al colegio a los 7 años. Recién en los 60 o en los 70, cuando las mujeres empezaron a salir al mercado laboral, surgió la necesidad de pensar un sistema donde pudieran dejar a sus hijos para ir a trabajar. En Finlandia el jardín fue pensado más como parte del sistema de los cuidados y servicios sociales, que como parte del sistema educativo; igual esto está cambiando. Pero recién ahora se estableció que todo niño de 6 años tiene derecho a ir al preescolar.

–¿Cuáles son las habilidades más importantes que un educador del futuro debe tener?
–Un docente tiene que ser un experto en aprendizaje. Tiene que entender qué sucede en el cerebro cuando estamos aprendiendo. Y tiene que ser un facilitador para sus alumnos. Aprender ya no puede ser repetir lo que dice el docente, sin que nada significativo suceda en la cabeza del estudiante. Mi tarea como docente es que el alumno pueda aprender a partir de su bagaje personal y sus conocimientos previos, que los estudiantes tengan un rol activo. La tarea del docente no es “transmitir conocimiento” sino facilitar ese proceso, generar las condiciones que lo hacen posible.
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