Canales populares

Nada nuevo: La economía se sigue desplomando en Felicidonia

Qué cambió en la economía a dos meses del default

Expectativas y realidad con signo negativo
A dos meses del default que el Gobierno se empeña en negar, la economía real muestran una aceleración negativa de indicadores clave.



A dos meses del default del 31 de julio, el Gobierno sigue pendiente del relato que lo niega, pero la economía cruje. El precio del dólar oficial saltó en sesenta días de 8.22 $ a 8,43 $, pero el paralelo, el que marca como ninguno los síntomas de desconfianza en el peso, el que muestra como una tomografía 3D los resultados de la inundación de pesos que el Gobierno decidió como estrategia para seguir "incentivando la demanda para que la economía crezca", el dólar blue o paralelo se disparó de $ 12.80 a $ 15.80. Aumentó así la brecha a más del 86%, que desde marzo, con el dólar en 11 pesos se había mantenido estable hasta los días previos a la caída en un nuevo default.

El primero de agosto, un día después del default, el Gobierno autorizó un aumento del gasto público en $ 200 mil millones (sobre todo para pagar a Repsol, subsidios y el rojo de Aerolíneas) y llevó así el gasto público a más de un billón de pesos. Gasto público descontrolado y emisión compulsiva de pesos no son consecuencia directa del default, pero sí son variables que reciben el impacto directo de un clausura total de la posibilidad de acceso a crédito externo, que el default y las medidas posteriores del Gobierno no han hecho sino transformar en un camino sin salida.

El Banco Central perdió en 60 días algo más de 1000 millones de dólares, para quebrar por primera vez el piso de los US$ 28.000 millones.

En la calle, la economía real desde el default se tradujo en un aumento del temor a la pérdida del empleo, que superó al temor al aumento de la inflación, una caída fuerte del consumo y del crédito. Aunque el Gobierno volvió a meter manos en las estadísticas del Indec y así logró transformar recesión en desaceleración del crecimiento, no hay estudios económicos que no midan recesión y pronostiquen un cuarto trimestre del 2014 aún con mayores retrocesos.

La fotografía de la economía tras un nuevo fallo del juez Griesa, que ayer declaró en desacato a la Argentina por incumplir su fallo que obliga a pagar 1650 millones de dólares a los fondos buitre, muestra un panorama críptico, un agosto negro y un mes de setiembre que desde mañana comenzará a mostrar estadísticas que acentúan ese tobogán.

Diez indicadores de agosto muestran claramente el impacto de lo que el gobierno se empeña en describir como "no default":

1) El índice de producción industrial de FIEL cayó 9,7%, que ya acumula diez meses seguidos en baja.

2) La construcción anotó un retroceso del 3,2% de acuerdo con el índice privado Construya

3) La producción de cemento cayó el 7%.

4) Sin freno, la fabricación de autos siguió hundiéndose: esta vez, 34,5%.

5) Las ventas del comercio minorista relevadas por CAME marcaron un registro negativo del 9,3%

6) Las ventas de electrodomésticos cayeron en agosto nada menos que 16%.

7) En los supermercados las ventas crecieron, pero diez puntos menos que la inflación, o sea, también bajaron.

8) Arrastradas por la recesión y sobre todo por el límite que impone la falta de divisas, las importaciones se desplomaron 20%.

9) Las exportaciones les tocó perder otro 10%.

10) Los préstamos para consumo aumentaron 20%, aunque si se los contrasta con la inflación real descendieron alrededor de 10%.

Además, volvió a caer la demanda de electricidad, en términos reales sigue la caída de los depósitos a plazo fijo, desalentados por tasas de interés que pierden feo contra la inflación y el uso de colectivos en el área metropolitana muestra una caída desde 2013 que no hace sino demostrar el desmejoramiento continuo de la actividad laboral.



0No hay comentarios