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Nintendo le dijo basta a todos los niños rata

Rebelión en Nintendo

Hora de usar un 1UP

Miyamoto ha hablado, y con pocas palabras ha dicho muchas cosas. Analizamos lo que está pasando y lo que podría ocurrir en Nintendo durante esta generación a raíz de la intención de volver a satisfacer al usuario tradicional. ¿Es este el principio de una rebelión creativa?




En la redacción, desde hace ya varios años, venimos intuyendo que una división incómoda pero muy silenciosa se fragua en Nintendo. Ya por todos es conocida la explosión de Wii en ventas y su conquista sobre el entonces popularizado "jugador casual", con la puesta en circulación también de innumerables propuestas que alimentaran su apetito. Poned un "Wii" y añadirle algo detrás (como Sports, Fit, Party…) para saber a lo que nos referimos.

Pues bien, es notorio que algo sucede en la Gran N cuando el supervisor -y en algunos casos creador- de estas ideas se proclame ahora, por decirlo suavemente, en contra de esta clase de títulos. Su nombre es por todos conocido, Shigeru Miyamoto, que en una reciente entrevista con la revista británica EDGE se ha referido a los "usuarios pasivos" como aquellos que quieren obtener un entretenimiento similar al de una película o el parque Disneyland. "Esta actitud pasiva me parece patética. No saben lo interesante que es ir un paso más allá e intentar superarte a ti mismo en un videojuego", declaró el gurú.

Por supuesto, su compañía nos ha estado ofreciendo todos estos años contenidos hardcore con Super Mario Galaxy o las entregas de Zelda, por citar sólo algunas. Sin embargo, es notable el esfuerzo realizado por llegar incluso con estas clásicas licencias a esos usuarios casual que, según el japonés, en esta generación se han mudado a un nuevo hogar: los dispositivos móviles.

Retomando el rumbo
Miyamoto reconoce, y creemos que con bastante acierto, que Wii (además de Nintendo DS) ayudó a expandir el número de jugadores en el mundo. Las más de 100 millones de consolas en el mercado dicen mucho en favor de este argumento. Pero dentro de un panorama en el que el terreno móvil se ha comido buena parte de la tarta, está claro que hay que buscar otro camino: "El auge de estos dispositivos es algo bueno para nosotros, que ya no tenemos que preocuparnos por crear juegos de esta índole".

“El auge de estos dispositivos es algo bueno para nosotros, que ya no tenemos que preocuparnos por crear juegos de esta índole.”¿Hace falta decirlo más claro? Parece toda una declaración de intenciones, y más sabiendo de quien vienen estas palabras. Nótese la contenida cortesía (o al menos así lo entendemos) del creativo al justificar este golpe de timón hacia el hardcore con la idea de que ya hay otros que hacen el, digamos, trabajo sucio de sumar más y más jugadores a este nuestro planeta… Encima, se trata de la primera afirmación de este tipo -y con tanto peso- en mucho tiempo, probablemente desde la época de Gamecube.

El movimiento no nos extrañaría que se acabara efectuando. Nintendo normalmente ha realizado la maniobra de aferrarse al usuario de siempre cuando estaba en apuros. Ahí tenemos el caso de Nintendo 64, y sobre todo de Gamecube, con un número ajustado de lanzamientos, pero todos muy enfocados hacia contentar a los fans, incluso reviviendo licencias de esas como F-Zero que -por cierto- ahora mismo también están algo olvidadas.

Está claro que algo tiene que hacer la Gran N dentro del panorama que se avecina. Los accionistas presionan muy fuerte para que veamos a sus grandes personajes en smartphones y tablets, pero claro, escuchando ahora al gurú cualquiera diría que es su plan principal… Atendiendo a Miyamoto, más bien parece que la línea será la de fiarse de algo seguro, de esa base de jugadores que ha sustentado a la compañía en épocas de crisis.



Sí, ahora está en una. No nos referimos tanto a calidad, con un personal altamente cualificado (de lo mejor a nivel mundial prácticamente) que demuestra una y otra vez lo que es capaz de hacer. Los magníficos Super Mario 3D World y Mario Kart 8 son claros ejemplos de buen diseño y programación. Lo que decimos más bien es que la empresa ha pasado de los 70 dólares por acción -en el máximo esplendor de Wii- a los 14 dólares actuales.

Esto son sólo números, es verdad, pero para una compañía es tan importante como la confianza de sus socios, que no ha hecho más que bajar. Las "third parties" tampoco se animan en general. Y por si fuese poco, los propios trabajadores de Nintendo parecen decir que "es hora de volver a lo que hacíamos siempre". A nuestro parecer Miyamoto lo ha expresado como buen General Manager que es, seguramente representando a todas esas pequeñas voces encerradas en las oficinas de Kioto.

De hecho, sabiendo cómo son los nipones, siempre tan herméticos, cuesta hasta imaginarse cómo este pensamiento ha acabado en webs de videojuegos de todo el mundo. Puede que veamos una corrección. El típico "no quería decir eso en realidad" ó "se me ha malinterpretado", pero hay demasiados indicios para pensar que en Nintendo hay mucho talento maniatado. Incluso el de su propio presidente, Satoru Iwata, un antaño programador de HAL Laboratory que seguramente lucha contra algo más fuerte que sí mismo.

Pero no nos pongamos dramáticos. Si todo ha sido así, la verdad es que es una extraordinaria noticia para los poseedores de Wii U y Nintendo 3DS. La empresa habrá encontrado una línea a seguir bien definida, centrada en los usuarios de siempre, tal vez dejando para formas de negocio complementarias a otro tipo de jugador (al que no creemos que olviden tan fácilmente).

Sólo el tiempo dirá si a Miyamoto las circunstancias le permiten continuar con sus planes y si realmente vemos una mejoría en la situación global de la compañía durante esta generación. Así que podéis seguir con vuestras consolas bien tranquilos, que aquí no ha pasado absolutamente nada. Sólo un japonés que reivindica lo que quiere hacer dentro de la compañía que le vio nacer como desarrollador y que con toda seguridad también le verá retirarse. Esperamos que con un buen puñado de juegazos…
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