Check the new version here

Popular channels

No es sexo, es educación: Pedro Ernesto Vargas


La iniciación sexual genital ya se da entre las niñas de 15 años de edad en un 10% (Perú) y un 37% (Jamaica). El promedio de edad de iniciación es entre los 16 y 17 años en Latinoamérica. Si usted considera que aconsejar el uso del condón a toda persona que tiene una actividad sexual promiscua o con varios otros, no importa su edad o su condición civil o su género, se constituye en un certificado de aprobación de esa actividad, usted está equivocado.

Hacer el hincapié necesario, por los aspectos biológicos y sociales que implican hoy día en la nación: embarazos precoces o no deseados, abortos, enfermedades de transmisión sexual, niñas madres y deserción escolar –con su contribución a mayor pobreza– ha obscurecido el significado de una educación integral de la sexualidad.

Para mí, embarazos precoces, entre niñas y adolescentes, no importa el número anual ni el porcentaje que representen frente a la población total de niñas y adolescentes, constituyen una bofetada a la solidaridad y a la agenda humanista que todos debemos desplegar en nuestras vidas diarias y no solamente un asunto de inmoralidad religiosa.

El proyecto de ley “Por la cual se adoptan políticas públicas de educación integral, atención y promoción de la salud”, presentado por Cipriano Adames a la Asamblea Nacional, el pasado 28 de agosto de 2014, es un documento marco, no sobre sexo crudo y rampante sino sobre educación.

En un Estado autoritario se imponen o se ignoran las leyes, a la fuerza o al desprecio. En una democracia, se permite la discusión con tolerancia. En un Estado laico se respetan todas las corrientes religiosas y todas las corrientes religiosas respetan al Estado. Pero cuando la exégesis bíblica se antepone a los mandatos de la Constitución, se entra en un terreno de conflictos para el proceso democrático y los derechos individuales.

El proyecto de ley no se opone a la abstinencia como instrumento para evitar los embarazos precoces, las enfermedades venéreas, y el aborto, sencillamente no se estanca en esa premisa porque hay poblaciones diversas en el ámbito social y cultural nuestro. Incluso, los grupos que favorecemos la educación integral de la sexualidad humana consideramos importante informar sobre los resultados favorables de la abstinencia, pero nuestro repertorio es científico y es integral, por lo que no podemos ignorar y, mucho menos condenar, otros aspectos que deben ser conocidos, divulgados y favorecidos en este proceso educativo.

Los debates han dejado en evidencia un desconocimiento craso del proyecto de ley, pero peor, un desfase con la realidad nacional, con el desarrollo psicológico y sexual de niños y adolescentes, con los conceptos de democracia y derechos humanos en los procesos de tomas de decisión, valores que una sociedad democrática debe honrar. Esos conocimientos no se pueden abandonar a favor de normas raciales, sociales o de clases, religiosas o de género, ni de ideologías tradicionales mientras se atenta contra la diversidad y contra la equidad y la igualdad. Nadie ha dicho que la educación de la sexualidad sea fácil y que no produzca controversias; pero tampoco debe considerarse como una responsabilidad secuestrada por el hogar, particularmente en una sociedad pobremente instruida en estos aspectos.

Es necesario señalar que existe una diferencia generacional y sociocultural entre los actores que tienen que ver con la educación y la salud, tanto en los hogares como en las escuelas y estamentos del Estado. Si hacemos hincapié en los puntuales y delicados tópicos de la anticoncepción, el aborto, los embarazos en niñas y la homosexualidad como lo conciben adultos, entre quienes un número no insignificante hace gala de visibles prejuicios, y excluimos a los estudiantes con su facultad de confrontar sus actuales vivencias sexuales y sus juicios, el ejercicio de lograr una educación integral será fútil; y fracasará todo bien intencionado intento por educar sobre la sexualidad humana para evitar andar a ciegas y a tientas ese camino, que muchos hemos mal aprendido.







0
0
0
0
0No comments yet