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“No tengo más miedo” dijo el pibe que e filmó

Marcos Marín tiene 15 años Grabó un video, que posteriormente subió a internet, en el que contó el padecimiento por el que pasa todos los días en clases. “No tengo más miedo, mi objetivo es que la discriminación se termine”, expresó.



El bullying es una realidad que viven los niños y jóvenes en muchas partes del mundo. La problemática ganó los primeros planos de todos los medios de comunicación del país y el mundo cuando se empezaron a conocer las tristes consecuencias del flagelo: depresión, violencia y muerte, en los casos más dramáticos.
Pero, como pasa con todas las situaciones conflictivas que ocurren fuera de nuestras vidas cotidianas, cuando el problema se hace presente en primera persona, en un familiar, un amigo o en alguien que vive en el mismo lugar que nosotros, la realidad es como un balde de agua fría que nos obliga a tomar cartas en el asunto.
El de Marcos es el primer caso de denuncia de bullying, en primer apersona, por quien es víctima del flagelo. ElDía dialogó con el joven para conocer de cerca la realidad del adolescente que vive solo con su padre y cursa el segundo año de la secundaria en la Escuela Soldado Mosto.
“Decidí grabar el video porque no aguantaba más la situación. Hace un mes y medio que no iba a la escuela. El viernes volví y varios de los que me discriminan se ve que no habían visto el video porque me molestaban y se reían”, expresó Marcos, al tiempo que remarcó que “ahora me siento mejor, quiero que la discriminación se termine y que a partir de que yo me animé a hablar sean muchos los que se animen. Porque bullying hay mucho y en todos lados”.

-¿De qué forma te discriminan?
-Por todo. Por la sexualidad, por el aspecto físico, otras veces por envidia, no sé… Si no me rio de lo mismo que ellos me discriminan, si no me burlo de otros compañeros como ellos, me insultan. Sinceramente no sé qué les pasa por la cabeza para ser así… Yo quiero que me respeten: si yo respeto lo único que pido es que me respeten.

-En el video hablás de la sexualidad…
-Sí, obvio. En la escuela hay personas que son gay o bisexuales, yo soy un caso más en el mundo. Hay personas que son discriminadas por su sexualidad y no lo merecen. Primero y principal: ¿Si soy gay o bisexual acaso soy de un planeta diferente? No. Todos somos seres humanos, no pueden discriminar a una persona por eso.

¿Cuántos son los compañeros que te molestan?
-Más de diez… a veces todo el curso, toda la escuela… algunos de primero, de cuarto… algunos de quinto. ¿Y qué voy a hacer? Nada. Yo soy el mogólico, el bobo, el puto… es así. Pero esto no es de ahora, a mí me pasó desde la primaria, siempre me discriminaron, pero pasa que antes yo no sabía qué hacer, ahora me siento mejor. Entonces, lo que quiero es que se den cuenta de que no pueden discriminar e insultar porque sí. Ellos no conocen a la persona que insultan, no saben cuánto mal le hacen o cómo puede reaccionar…

-¿Por qué creés que lo hacen?
-No sé… se creen perfectos… si no sos como ellos, si no tenés su estilo te insultan o se ríen de vos. Ayer había llegado a la escuela un compañero y alguien, que no voy a decir el nombre, le pegó en la espalda una patada para que el resto se ría. Él no hizo nada, fue horrible. Sus amigos se rieron, todo el curso se rió.

En la cocina de su casa, junto a su papá de 64 años, Marcos relató cada detalle del calvario que a veces le significa algo tan normal para muchos, como ir a la escuela. A raíz de esta situación, hace dos meses comenzó terapia, ya que “la situación era insostenible”, según relató a ElDía, Norma Bentancout, quien es tutora en la Escuela Pablo Haedo y ha acompañado a Marcos y a todo el curso en este proceso.

-¿Qué les dirías a los que te discriminan si un día te piden perdón?
-Primero hablaría con ellos. Les diría que todo lo que hicieron no está bien; que se equivocaron mucho y que no deben criticar a las personas que no conocen. Porque si algún día critican a la persona equivocada y a esa persona le chifla el moño, esa persona puede terminar con sus vidas o con la propia, como en tantos casos de asesinatos o suicidios. Por mi parte, nunca pensé en nada de eso, solo quiero terminar con esta situación, pero de otra manera.

-Diste el primer paso, ¿Cómo pensás seguir?
-Ya lo hablamos con Norma (su tutora). Quiero hablar ante toda la escuela primero y después pasar escuela por escuela para hablar sobre el tema. Para que las personas que estén pasando por lo mismo sientan que no están solos, que algo podemos llegar a hacer si somos varios. Quiero un cambio, no voy a bajar los brazos hasta que esto termine.

Juan José es el padre de Marcos. Vive con él, en su casa del barrio Pitter. Es empleado municipal jubilado y maneja un remís durante todo el día “para que a Marcos y a ninguno de sus hermanos les falte”, contó.
A Juan José lo angustia la situación y desea que “se solucione lo antes posible. Quiero que él esté bien y que se encause en la escuela, porque con toda esta cuestión está perdiendo muchos días de clases. Y él es un chico muy inteligente… tiene que seguir estudiando para cuando yo falte pueda ser alguien, pueda valerse por sí mismo”.
Además, contó que cada vez que sale a trabajar está “pensando todo el tiempo en cómo está él, qué estará haciendo… Ahora le compré un celular, por lo menos lo llamo. Yo sé que no puedo estar todo el tiempo que quisiera con él, pero no me queda otra, tengo que trabajar para que no le falte nada… si él no está bien me angustio mucho”, reconoció Juan José, pero también remarcó que “desde que empezó el psicólogo está mucho mejor, ahora con el video está esperanzado, creo que todos confiamos en que las cosas cambien y para bien”.
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