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"Nos endeudamos para que los argentinos veraneen en



El economista Daniel Artana es uno de los consultores más respetados en el mundo de los negocios. Economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) desde 1987, tiene un doctorado de la Universidad de California y se desempeña como consultor internacional y docente de las universidades de La Plata y Di Tella. Con 59 años, es fanático del club Boca Juniors y tiene cuatro hijos. En una entrevista con LA NACION, Artana advirtió que el sistema previsional está quebrado y señaló que no es positivo que el Gobierno se endeude cada vez más "para financiar que los argentinos podamos veranear en el exterior". Secretario de Hacienda en la breve gestión del ministro Ricardo López Murphy en 2001, descartó que haya una crisis para el país en el horizonte "mientras se siga reduciendo el déficit fiscal" o que el fuerte aumento de las Lebacs pueda terminar en un problema.

-¿Es cumplible la nueva meta de inflación?

-La meta del 15% sigue siendo muy ambiciosa, sobre todo a partir de una inflación cercana al 25% en 2017 y porque quedan importantes subas de tarifas. La inflación seguirá bajando, pero se volverá a incumplir la meta, ya que estará en torno del 19%.

-¿Tenía sentido poner una meta que nuevamente no se cumplirá?

-Hay gente que cree que si uno coloca una meta más alta, aumentan las expectativas de inflación. Pero hay un costo en términos de credibilidad para el Banco Central por no cumplirla. El otro error es fijar metas por más de un año; Israel, que también venía con una inflación muy alta, las fija en forma anual.

-¿Las paritarias se van a cerrar en torno del 19% entonces?

-Creo que sí; habrá que ver si en algunos casos no se incluye alguna cláusula gatillo. Y esa cláusula es una forma de indexación de contratos que no es positiva. Pero sacarla ahora, cuando ya se incluyó en 2017, no será sencillo.

-El Gobierno justifica el cambio de la meta por el temor a que el nivel de actividad esté en una meseta y cree que, por lo tanto, deberían bajar más las tasas de interés

-Si ese era el razonamiento, la meta se debería haber relajado más, porque la del 15% implica una política monetaria muy restrictiva todavía. En cuanto al nivel de actividad, si el Gobierno quiere que se acelere, crecerá el déficit de la cuenta corriente, que llegará casi al 5 por ciento del PBI. Creemos que la economía puede crecer 3 por ciento este año, pero con el déficit externo creciendo. Para el crecimiento ayudará la recuperación de Brasil, los precios de las materias primas que se mantienen y tasas de interés muy bajas, en un mundo que crece mucho más que lo que se esperaba.

-¿Puede haber problemas de financiamiento?

-Si uno mira el déficit de cuenta corriente, el pago para los próximos tres años de intereses puede llegar a los 100.000 millones de dólares en vencimientos de capital del sector público y privado. No digo que no se pueda lograr, pero será complicado. Y lo otro complicado es qué es lo está financiando este déficit, porque no se trata tanto de inversión extranjera directa?

-¿En estas condiciones se podrá conseguir un tipo de cambio más competitivo?

-La decisión de relajar la meta implica un mayor impuesto inflacionario; habrá que ver para qué lo usa el Gobierno; por lo que dijo, no será para financiar más al Tesoro, al contrario, así que irá a acumular reservas o a bajar el stock de Lebacs del Banco Central. Si eso es así, debería haber un tipo de cambio más depreciado que debería empatarle a la inflación, a diferencia de la pérdida que tuvo en 2016 y 2017.

-¿Con el cambio de la meta hay más consistencia entre la política fiscal y monetaria, como dice el Gobierno?

-Hay menos inconsistencia; lo que se planteó al principio es una meta monetaria muy ambiciosa para un programa fiscal gradualista, que el primer año fue de inacción, aunque en el segundo año el panorama mejoró. Y hay que ver si el resultado fiscal lo siguen midiendo bien, porque la iniciativa del PPP planean contabilizarla por debajo de la línea [como financiamiento], cuando deberían hacerlo por arriba de la línea [como gasto].

-Dado el conflicto que hubo por el cambio en la fórmula de ajuste previsional, ¿hay espacio para un ajuste fiscal más agresivo?

-En ese caso, el conflicto no tuvo tanto que ver con el cambio de la fórmula como con el hecho de que algunos dirigentes políticos aprovecharon para hacer ruido. De todos modos, todos los cambios al sistema jubilatorio generan ruido, aunque con este cambio de la fórmula los haberes crecerán el 1% real en vez del 5% real. Además, le estás dando un seguro para los momentos de crisis. Todo esto no se explicó bien y por eso al Gobierno lo corrieron con argumentos efectistas; pero la fórmula actual le da más estabilidad al sistema previsional que, de todos modos, está quebrado.

-¿Está menos quebrado con la nueva fórmula?

-Esto evita que se quiebre más; pero la relación activos-pasivos no es la adecuada, sobre todo por el error de haber brindado la moratoria previsional a millones de personas que no habían aportado; se les podría haber dado ese beneficio, pero como un subsidio, no como una jubilación.

-Por fuera del tema previsional, ¿el Gobierno está haciendo un ajuste?

-Hay un esquema del Ministerio de Modernización que es bastante ambicioso y que hay que ver si se puede cumplir. Pero tanto el presidente Macri como los gobernadores han dicho que el peso del Estado en la economía es demasiado alto y se han comprometido a bajarlo, sobre todo porque la sociedad no está dispuesta a financiarlo.

-Si se mira el peso de los salarios en el gasto del Estado nacional, es del 12%, así que tampoco es muy relevante para reducir el déficit fiscal?

-Cuando uno busca reducir el déficit tiene que reducir los excesos, por más que aporten poco a la baja del déficit. Porque además es un ejemplo si se le está pidiendo a las provincias que controlen sus gastos. La gran reducción viene de la mano de los subsidios y de un sistema previsional que cierre, porque la Argentina tiene un concepto de universalidad que la sociedad no quiere pagar con sus impuestos.

-Usted formó parte del equipo económico que más quiso avanzar en términos del ajuste fiscal, pero no funcionó.

-El ajuste que planteamos era apenas del 0,7% del PBI. Pero el contexto era diferente: no había financiamiento del mercado, el gobierno estaba partido al medio y lo que buscamos fue prevenir el desastre que llegó después. No se pueden comparar las dos situaciones. Ahora es el propio Presidente quien dice que el déficit fiscal no es sostenible y que hay que arreglarlo; si no lo hacen, quienes financian al país se preguntarán qué está pasando.

-¿Pero no ve una crisis en el horizonte?

-No, con estas condiciones internacionales es difícil, siempre que se vaya cumpliendo con la reducción del déficit fiscal.

-FIEL elaboró un proyecto de reforma tributaria. ¿Qué opina sobre la que sancionó el Congreso a fines de 2017?

-La reforma es buena en líneas generales, aunque haya algunos aspectos criticables. La clave es que la puedan cumplir con el escenario de reducción gradual de Ingresos Brutos y de impuestos nacionales sobre la inversión; en ese caso, sería la reforma tributaria más exitosa de las últimas cuatro décadas.

-¿Macri entiende de economía?

-Es una persona preparada, que manejó empresas en la Argentina y entiende el movimiento general de la economía y el funcionamiento del mundo, a diferencia de la gestión anterior. Hasta 2015 tuvimos 12 años de un gobierno que no explotó el país por el alto precio de las materias primas. Todos los economistas del mundo saben que los experimentos populistas terminan explotando por el aire.

-¿Habló con él?

-Antes de que asumiera como presidente.

-¿Le preocupa el nivel de salida de capitales?

-Lo que me preocupa es que nos estamos endeudando para financiar que los argentinos podamos veranear en el exterior. De nuevo, el problema es el déficit de cuenta corriente, aunque el problema de fondo es el déficit fiscal. Si uno no cambia eso, es difícil mover el tipo de cambio real, que tiene una tendencia la apreciación, más allá de algunos episodios de suba.

-¿El crecimiento de las Lebacs puede terminar en un plan Bonex, como advierten algunos economistas?

-Eso ocurrió en el final del plan Primavera, pero las tasas de interés real eran mucho más altas que ahora y la posición de reservas del Banco Central era mucho más débil. Ahora hay otro horizonte.

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