Check the new version here

Popular channels

Noticias (bizarras)

Puesto 10: Reprobó 949 veces. Capaz la noticia no sea de las más impactantes pero resalta por su perseverancia. La anciana coreana, de 68 años, Kyunghyang Sinmun Cha Sa-soon, tras fracasar 949 veces en el teórico para obtener el registro de conducir, consiguió este año, en su intento 950 obtener el preciado carnet. Después de lo hecho por esta mujer ya nadie debiera ponerse mal por reprobar un examen.

Puesto 9: Suerte para la desgracia. Hay hombres con suerte y otros que no tienen suerte ni para suicidarse. Vanghelis Zapatos eligió una forma poco práctica de perder la vida: decidió tirarse desde un noveno piso de un departamento de la Ciudad de Nueva York. Un psicólogo, tal vez diría, que el hombre no se quería suicidar sino solo hacerse daño. Y así fue. Vanghelis no murió pero sí quedó hospitalizado y con heridas muy graves porque cayó encima de toda la basura acumulada después de las inundaciones que sufrió la ciudad de la Gran Manzana a comienzos de año.

El pochoclo causó un asesinato.

Puesto 8: Muerte al pochoclo en el cine. La eterna rivalidad entre consumidores de palomitas de maíz y fanáticos-snobs del cine arte llegó este año a su máxima confrontación en Letonia. La película: "El Cisne Negro" de Darren Aronofsky, un film que no llegaba a ser pochoclero a pesar de algunos clichés de película de terror psicológico hollywoodense. Los rivales: un doctor en derecho cascarrabias y un joven que masticaba el alimento con sonoridad musical. El final: el abogado le pegó un tiro al joven y lo mató. Ahora, según dicen, los letones se esfuerzan al máximo por conseguir una manera de comer ese alimento sin hacer ruido.



Puesto 7: El gato cleptómano. El hombre no es el único animal al que el capitalismo lo transforma y lo obliga a querer las propiedad ajenas. El gato también ha caído en sus garras. O al menos Dusty, un felino californiano que fue escrachado por una cámara de seguridad robando una esponja de baño, un dinosaurio de juguete y un bikini de la casa del vecino.

El gato interceptado.


Puesto 6: El mundo del jabón. Kailash Singh es un hombre que lleva una vida muy relajada en la India y tiene 7 hijas. Tempestt Henderson vive estresada en Florida, Estados Unidos. Y los une una relación muy particular con el jabón. El hombre ha conseguido vivir sin la necesidad de usarlo, mientras que la mujer lo ha transformado en el principal alimento de su dieta: sí, se lo come. Por su parte, Kailash decidió dejar de bañarse cuando tuvo su séptima hija y ofrendarle toda su roña a su Dios para que lo compense con la llegada del esperado varón. Pero ya van 37 años y lo único que ha conseguido es figurar en libro récord de los Guinness como el hombre más oloroso del mundo.



Temptestt come jabón para olvidar a su ex novio. “En la ducha, me gusta la espuma de una barra verde de jabón y lamer las burbujas. Y como el jabón se desintegra, corto una pequeña cantidad de jabón con la boca y a continuación lo chupo. Es celestial”, contó la chica que fue diagnosticada con un raro trastorno llamado PICA, provocado por la ingesta de alimentos poco nutritivos.

Puesto 5. Las castraciones. En el 2011 se conocieron dos imitadoras de Lorena Bobbitt:

Mozammel Haq Mazi escapaba de su vecino en el pueblo de Mirzapur, Bangladesh. Él la deseaba y ella no quería saber nada. Un día el vecino intentó violarla y la mujer se defendió cortándole el pene, al que llevo a la comisaría como prueba del intento de violación. El vecino ya no podrá violar a nadie más, mientras que Mozammel se convirtió en un icono mundial de la lucha contra la violencia a la mujer.
Catherine Kieu Becker ató a su marido a la cama del departamento que compartían en California y luego realizó el trabajo sucio. Para no dejar muchas huellas, tiró los restos del pene por el lavavajillas y a continuación llamó a la policía, aunque sin la misma suerte que su colega -en el delito- de Bangladesh. Ella quedó detenida. Su marido libre pero sin pene.



Puesto 4: La resurrección. El clásico de las noticias locas de todos los años. La persona que es enterrada viva. La diferencia, en esta oportunidad, es que la afortunada pudo disfruta muy poco de su resurrección porque murió por segunda vez, (pero esta vez en serio) de un ataque al corazón al ver su propio entierro. La mujer se llamaba Agilyu Mukhametzyanov, tenía 49 años y vivía en Kazan, un pueblo tranquilo que será una de las sedes del mundial 2018. Pero Agilyu no resistió escuchar los rezos y los llantos de sus familiares y no pudo terminar de revivir.

Puesto 3: Se comió a su esposo. Otra noticia triste. Pero de amor. Se dice que la moda de ingresar al cuerpo las cenizas de un muerto la inició Keith Richards cuando se aspiró los restos de su padre mezclados con cocaína. Este año quien lo copió fue Casie, una norteamericana que se comió las cenizas de su marido. Al principio, Casie llevaba las cenizas de su marido a todas partes, a los cines y restaurantes. A todos lados, como para no sentirse sola. Hasta que un día las cenizas se derramaron en su mano y ella se las comió. “Yo no quería perderlas porque eran de mi esposo. Así que sólo me lamí el dedo”, comentó. Desde entonces ha sido incapaz de detenerse, y según sus estimaciones, se ha comido al menos 0.45 kilos de ceniza hasta el momento, y tiene como 2.26 kilos más. Lo más curioso es que no le gustan como sabe, pero ella quiere definitivamente comerse a su esposo.

Puesto 2: Milagro de amor. Para quienes piensan que el amor todo lo puede, las noticias bizarras de este año les han dado un nuevo argumento a favor. Más precisamente George Hudspeth, un hombre de 76 años, que llevaba 10 años ciego, un día decidió besar a una foto de su difunta esposa y automáticamente recuperó la vista. Y lo que más le alegró fue que por primera vez pudo ver a su nieta. Si fuera una película diríamos que es mala por obvia e inverosímil pero sucedió de verdad.



Puesto 1: Amor propio. Nada es bueno o malo como lo presentan algunos libros de historia oficial. Las drogas, el juego, el trabajo, la carne, el huevo frito, las comidas, las creencias religiosas no son ni buenas ni malas. Lo malo son sus excesos. Y nada ejemplifica mejor esta teoría que la masturbación. No se puede vivir sin sexo pero su exceso también es capaz de terminar con la vida. Así es como este año se conoció el caso de un chico que falleció por adicción a la masturbación y el caso de una mujer que necesita toquetearse para no perder la vida.

Un joven de 16 años, de quien no se divulgó el nombre, falleció en agosto en Goias, Brasil después de masturbarse 42 veces seguidas. Según contaron sus compañeros de colegio, el chico tenía una compulsión irrefrenable y se excitaba con todas las mujeres del mundo.

Por el contrario Ana Catarina Becerra, también brasileña, sufre una enfermedad que la obliga a tener al menos 18 orgasmos por día. Y este año, se hizo conocer en el mundo al obtener la autorización legal de un juez para poder masturbarse en la oficina de su trabajo.


0
0
0
0
0No comments yet
      GIF
      New