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Obama busca una nueva relación con Cuba

Nueva era en EE. UU. / Los vínculos con la región

Obama busca una nueva relación con Cuba

El mandatario anunciaría cambios en la política hacia La Habana antes de la próxima Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago

Jueves 5 de marzo de 2009 | Publicado en edición impresa

Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.




WASHINGTON.- La eventual modificación de la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba parece tener fecha.
Antes de que termine el próximo mes se habrán dado pasos concretoshacia una relación más "equilibrada" entre los dos países, de acuerdocon el consenso que advierten aquí miembros del gobierno demócrata y dela oposición republicana.


El presidente Barack Obama "no dejará pasar la oportunidad de lapróxima Cumbre de las Américas" sin hacer algo, dijo a LA NACION unencumbrado vocero republicano. "La oportunidad será ésa, no hay duda",añadió.
"Cualquier paso que se dé hacia Cuba será antes" de ese primerencuentro de Obama con más de 30 presidentes y jefes de Estado de laregión, coincidió Vicky Huddleston, analista para Cuba del BrookingsInstitute, en esta ciudad.
La Cumbre de las Américas deliberará entre el 17 y el 20 del mespróximo en Trinidad y Tobago. Y podría ser casi el único encuentroregional al que Obama conceda atención en el futuro inmediato, en queAmérica latina no parece ocupar prioridades de agenda. Se espera que aesa cita concurra la presidenta Cristina Kirchner. Aún no está claro simantendrá algún encuentro bilateral con Obama. "No estamos todavía enla etapa de cerrar esas cosas", dijo días atrás el secretario de Estadopara América latina, Tom Shannon.
Antes de la cita regional, la expectativa estará puesta en la visitaque el presidente de Brasil realizará este mes. Luiz Inacio Lula daSilva se convertirá en el primer presidente regional en tener unencuentro "cara a cara" con Obama en la intimidad de la Oficina Oval.Se trata de un gesto de proyección, que, de acuerdo con las apetenciasde Itamaraty, podría significar un primer paso para convertirse en elaliado diplomático por excelencia de la nueva administración demócrataen la región.
"No hay dudas de que el canciller Celso Amorim viene trabajando enese sentido", dijeron observadores locales. "Y que, como parte de esepretendido liderazgo, también está dispuesto a colaborar en un eventualacercamiento entre Washington y La Habana", señalaron las mismasfuentes.
Lo que no está tan claro es si Washington necesita o no de eso. Ni,más delicado aún, hasta dónde llegará con la flexibilización de lapolítica de aislamiento que, desde hace cuatro décadas, viene aplicandoa la isla. Sí está claro que el gobierno explora variables. "Si yoestuviera en el lugar de Obama, lo que haría son pequeños pasos, perosignificativos. Por ejemplo, eliminar las restricciones existentes paraviajar a la isla o para el giro de remesas", añadió el vocerorepublicano.
"Además, para eso no necesita del Congreso. Son medidas que seresuelven por vía administrativa, sin desgaste. Y que, a estas alturas,parecen insoslayables, si bien no estamos seguros de que eso,efectivamente, se traduzca en pasos en la democratización de la isla.Aunque, por el otro lado, está probado que no darlos tampoco ayuda",añadió.
La semana pasada, el vocero republicano en la Comisión de RelacionesExteriores del Senado, Richard Lugar, llamó a "revisar" profundamentela política hacia Cuba, tras señalar que el embargo comercial impuestoa la isla desde hace décadas "no ha servido para nada".
Según pudo saber LA NACION, no todos en el Partido Republicanorecibieron el informe de Lugar de buen grado. "Ese es un lobo demócrataque se esconde bajo la suave piel de un republicano", fue una de lasironías escuchadas respecto del senador por Indiana.


Señales confusas


La cuestión de fondo es qué hacer. Qué pasos dar. Y qué señalesse están recibiendo desde la isla, donde el reciente y sorpresivo golpede timón del presidente Raúl Castro en la profunda limpieza que aplicósobre el gabinete heredado de su hermano tiene más de una sola lectura.Y no siempre alentadora (ver aparte).
"Uno nunca sabe muy bien qué significan las cosas en Cuba. Lo que síestá claro es que Raúl parece más firme, y que eso es positivo", añadióHuddleston. Ese es el punto en el que hay mayor coincidencia. En lodemás, las cosas no parecen tan claras. "Para mí, esto significa que lallamada «revolución» está muy bien de salud", añadió.
El gobierno de Obama mantuvo silencio. "No vamos a hacercomentarios", se atajó el vocero del Departamento de Estado, RobertDuguid.
La reestructuración significó el relevo del ahora ex jefe degabinete y ex vicepresidente Carlos Lage, así como del carismáticocanciller Felipe Pérez Roque, posiblemente las dos figuras másconocidas fuera de la isla. Y las que más contacto tuvieron con líderesinternacionales, en charlas donde mucho se habló de "reformas" en laisla. Implicó, también, y a cambio, un ascenso de figuras de lasfuerzas armadas y del Partido Comunista que son afines al presidenteRaúl Castro.
Fue la primera reforma de fondo en el gobierno que Castro heredóhace casi dos años de su hermano mayor. Pero la impresión aquí es quedifícilmente eso no haya contado con un aval previo del "comandante" yde su aliado regional, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Todo ocurre cuando crecen las esperanzas de una nueva relación entreWashington y La Habana. La posibilidad empezó a cristalizarse durantela campaña electoral, cuando Obama ofreció levantar las restriccionespara viajes a la isla y aumentar el límite de envío de remesas.
En respuesta, Raúl Castro se mostró dispuesto a dialogar con Obamaen "igualdad de condiciones´´. Pero, al mismo tiempo, no dejó de ver enEstados Unidos a una potencia que "nunca dejará de ser agresiva,dominante y traicionera´´.
Hasta ahora, Obama no ha manifestado intención de ir más allá ylevantar el embargo que Washington aplica contra Cuba desde 1962. Perosí se espera que flexibilice las cosas en las semanas por venir, antesde la próxima cita en Trinidad.

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