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Obama pone en la agenda el tema migratorio

Obama pone en la agenda el tema migratorio



El presidente de EE.UU. aseguró que evalúa un decreto que atienda el tema –hasta ahora paralizada en el congreso- antes de que se acabe este año, afirmación que despertó la suspicacia de los republicanos.




El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró que utilizará sus poderes de para llegar a una solución frente al tema de la inmigración antes de que se acabe este año. El anuncio vino un día después de una derrota catastrófica en las elecciones legislativas del 4 de noviembre. “Antes de fin del año, vamos a tomar toda acción legal posible que yo considere mejorará el funcionamiento de nuestro sistema migratorio y nos permitirá aumentar los recursos para la frontera", dijo Obama públicamente.
El mandatario subrayó que prolongar la espera "tiene un costo", al menos económico por los recursos destinados a deportar a inmigrantes indocumentados, en vez de permitir que se regularicen, paguen una multa e impuestos. No obstante, aunque no lo dijera, Obama sabe que el costo también es político: la derrota sufrida en las urnas también activa las alarmas de su partido, que en dos años deberá encontrar la manera de conjurar el disgusto de la minorías, en este caso especial, de los latinos, que componen un 20% del electorado total y que han visto cómo el número de deportaciones del gobierno Obama ha superado la cifra de los dos millones.
Los republicanos ampliaron su control en la Cámara de Representantes y conquistaron el Senado, lo que enturbia el camino para una eventual reforma migratoria. De hecho, había sido el Senado, a mediados del año pasado, el que había aprobado un proyecto que permitía regularizar la situación de los casi 11.5 millones de indocumentados que viven en el país, pero tras esa inicial aprobación, la ley fue destinada al abandono en la Cámara de Representantes.
El anuncio del presidente causó eco también dentro de los republicanos. El senador Mitch McConell, quien tras las elecciones del martes se perfila como el vocero de su partido en la Cámara Alta, aseguró: "Estoy dispuesto a ver qué tienen para ofrecer" pero "no voy solo a quedarme a esperar",
Un decreto del presidente para aliviar la situación migratoria, sin consultar al Congreso, sería como levantar "una bandera roja frente a un toro -complementó McConnell- sería una señal de alerta que nos dijera: 'ya que no quieren hacer lo que quiero, lo haré solo”. Difícil no intuir el tono amenazante de la declaración, pues si bien Obama podría decretar una reforma, el costo político –si se quiere venganza de sus adversarios- podría afectar otras iniciativas que quizá resulten más prioritarias en su recta final en la Casa Blanca. En dos años el presidente dejará su cargo y hoy su desaprobación bordea el 65%.
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