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Obama rechazó la denuncia argentina en La Haya

El juez Griesa se mostró muy molesto por las solicitadas que hizo publicar el Gobierno argentino. Ante los abogados que representan al país en la negociación con los fondos buitre, el magistrado amenazó con que “si no paran con las declaraciones falsas y engañosas”, considerará a la Argentina en desacato respecto de su fallo, que manda a pagar U$S 1.300 millones.



WASHINGTON/BUENOS AIRES.- En la nueva audiencia que Thomas Griesa concretó ayer en Nueva York, el juez se mostró nuevamente enojado. Esta vez por las solicitadas que el Gobierno nacional publicó en diarios neoyorquinos, y entró de lleno en la “batalla semántica”.

A raíz de ello, amenazó a la Argentina con que “si no para” con las declaraciones, considerará al país en desacato respecto de su fallo del pago de U$S 1.300 millones a los fondos buitre, en efectivo y de una sola vez.

Pero no sólo este escollo encontró ayer la Argentina en el conflicto legal. El otro golpe le asestó el Gobierno de Barack Obama, al rechazar la denuncia presentada en su contra ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por “violación de soberanía”, e insistió en su pedido de que el país solucione el litigio con los fondos buitre.

Anoche, voceros del Departamento de Estado dijeron que ese organismo internacional “no es el foro apropiado” para discutir sobre los problemas que tiene la deuda externa argentina, y que EEUU va a seguir “urgiendo a la Argentina a que negocie con sus acreedores para resolver las cuestiones que faltan con los bonistas”.

De esta manera se desarticula la intención oficial de abrir un nuevo frente en la batalla judicial contra el fallo adverso del juez Griesa.

Enojo y solicitada

Horas antes, en la audiencia de ayer, el magistrado calificó los “avisos legales” que publicó la Argentina en diversos medios el jueves a modo de solicitada como “falsos y engañosos” y señaló que considera que “no hubo pago” de la deuda, porque el país atiende sólo la de los bonistas reestructurados y no la que surge de su sentencia.

En este sentido, señaló que si el Gobierno argentino “no para con las declaraciones falsas será necesario (dictar) una orden de desacato”, advirtió al abogado que representa a la Argentina, Jonathan Blackman. Al mismo tiempo que le pidió a las partes que sigan negociando bajo la mirada del “special master”, Daniel Pollack, situación algo a lo que la administración de Cristina Fernández ya se negó.

La audiencia, que se desarrolló en el edificio que ocupa el juzgado del Distrito Sur de Nueva York, en el 245 de Park Avenue, recinto 26B, fue casi toda monopolizada por Griesa, quien fue muy duro con la Argentina, especialmente cuando se refirió a los términos de la solicitada. En dos páginas enfrentadas, el Gobierno publicó un “Aviso legal a los tenedores de deuda” en el que reiteró que la Argentina no entró en default y les recordó a los bonistas que podían cambiar de agente de pago.

“No hay ninguna duda de que la República Argentina ha pagado en tiempo y forma los montos correspondientes a los vencimientos de los Bonos Reestructurados de la manera exigida mediante el pago de los fondos en una cuenta del Fiduciario”, decía en la solicitada entre otros conceptos, sin aludir a la sentencia del juez.

En relación a esa publicación, Griesa señaló que la Argentina “omitió sus obligaciones esenciales” y de decirle “al público” que tiene aún una sentencia que cumplir. “El pago de una parte de la obligación no es el pago de todas las obligaciones legales”, precisó el magistrado respecto de la deuda de quienes entraron en los canjes de 2005 y 2010, y a la sentencia que le reconoce a los fondos buitre U$S 1.300 millones, aún impaga. En varias oportunidades, el juez insistió enfáticamente que la Argentina “ignora” las obligaciones impuestas por él y por el Tribunal de Apelaciones, que ratificó su fallo.

También le recordó a la Argentina que el caso incluye “lidiar con términos contractuales que fueron creados por el país para ayudar a comercializar sus bonos”.

De esa forma, el magistrado hizo referencia a la jurisdicción que se eligió para emitir algunos bonos de los canjes y a la claúsula RUFO que impide una mejora de pago a quienes no entraron en los canjes, las dos cuestiones que la Argentina incluyó en los prospectos.

Por último, llamó de nuevo a las partes a “cooperar” con Pollack, cuya actuación había sido duramente cuestionada por la Argentina por “parcialidad manifiesta”, pedido de apartamiento que el juez ya había rechazado en dos oportunidades.

“Alegría”

Luego de hablar por espacio de 45 minutos, el juez escuchó a Blackman, uno de los abogados de la Argentina, quien le aseguró que el Estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton al que pertenece “no ayudó” a preparar “la notificación legal” (la redacción de la solicitada) que tanto molestó el magistrado.

Antes del cierre de la audiencia que hizo Griesa, insistiendo a las partes de continuar con las negociaciones, Blackman explicó que “siendo mi cliente un Gobierno, tiene permitido hacer declaraciones públicas”, mientras que el juez le señaló que se “alegraba” que no haya participado.

En ese momento llamativo de la audiencia, el juez reiteró a los abogados del estudio Cleary Gottlieb que le “digan al Gobierno que deje de engañar” con los avisos que publica en la prensa argentina y en la estadounidense, referidos al default.

El magistrado aseguró que, por más que la Argentina sostenga lo contrario, no pagó a los acreedores y que es necesario que llegue a un acuerdo en ese sentido.

Respuesta

En tanto, y fiel a su conducta de trabajo, el ministro de Economía Axel Kicillof salió a responder inmediatamente terminó la audiencia en Nueva York. Aseguró que el juez Griesa, “no resolvió nada” en esa reunión, casi repitiendo los términos empleados respecto del encuentro anterior.

“Solo aporta confusión y no resuelve nada, como nos tiene acostumbrados”, señaló el funcionario en una conferencia de prensa, en la que aseguró que el Gobierno “seguirá trabajando” en la búsqueda de un acuerdo que surja de una negociación equilibrada.

Y lejos de manejar una posibilidad de acercamiento, Kicillof volvió a retrucar al “enojadizo” juez neoyorquino y ratificó el pedido de una negociación en condiciones justas y equilibradas. “Sería razonable que Estados Unidos se presente en la Corte Internacional de La Haya y permita discutir abiertamente el problema de parcialidad y jurisdicción” planteó el ministro, horas antes de conocerse el rechazo de Obama a la denuncia de la Argentina en La Haya.

Luego reiteró que el accionar de los fondos buitre configura “una situación inédita y sin fundamentos para dañar a la economía argentina, lo que es inadmisible y debe dirimirse donde corresponde”, puntualizó al justificar el reclamo -que no prosperó- ante los tribunales internacionales.

Cabe recordar que el jueves pasado el ministro cuestionó las decisiones del juez Griesa, al referirse a que en sus últimas resoluciones, “demostró una parcialidad enorme”. “Le permitió a los fondos buitre que decidan qué hacer con los fondos de la Argentina o de los bonistas, ordenándole a todo el mundo cómo actuar para perjudicar al país y para poner condiciones tremendamente injustas y favorables para esos fondos buitre”.

También el jefe de Hacienda se refirió al “congelamiento” de los depósitos por U$S 539 millones en el banco de Nueva York. Calificó esa sentencia de “inédita” y “sin fundamento”, y le endilgó al juez Griesa de “intentar bloquear el cobro de esos fondos para generar una situación que muchos oportunistas han querido catalogar de default”.

Escueto

Por su lado, el mediador Daniel Pollack, designado para conducir la negociación con los fondos buitre, señaló -escuetamente- que seguirá “trabajando para encontrar una solución a los problemas que dividen a las partes”, a pesar de las dudas del Gobierno argentino sobre su imparcialidad.

Ratificó su intención de convocar y “llevar a cabo nuevas negociaciones hasta que se alcance una solución, sin importar el tiempo que pueda tomar”. (DyN-Télam-Especial)
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