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Obsesión K (2): Reformular la Corte en acuerdo con la UCR

ANTICIPO DE HORACIO VERBITSKY

Obsesión K (2): Reformular la Corte en acuerdo con la UCR




Horacio Verbitsky como portavoz del ala Carlos Zannini de la Administración K (tan influyente desde la muerte de Néstor Kirchner) pero también del pensamiento de Eugenio Zaffaroni, explica el enfoque del Poder Judicial que tiene el Poder Ejecutivo en su retirada: "(...) Desde un punto de vista constitucional el Congreso puede fijar el número de jueces de la Corte. El incremento y la división en salas parecen el mejor camino para que el tribunal supremo deje de ser un almacén de ramos generales, como lo llamó Fayt. (...)". Lo novedoso es que Verbitsky explica en qué consiste el intento de seducir a la UCR para esa tarea.



"(...) Aun antes de que se defina el camino a seguir con la Corte Suprema, ingresará al Congreso el nuevo Código Procesal Penal, en el que trabajó el subsecretario de Política Criminal, Juan Martín Mena, sobre la base de los mejores proyectos elaborados en los últimos 30 años, empezando por el muy completo de Julio Maier y Alberto Binder, que Alfonsín envió al Congreso sobre el final de su mandato y no fue tratado. (...)"




CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Incremento del número de integrantes de la Corte Suprema, en negociacion con la UCR, y división en salas del trabajo de la Corte, es la idea que lanza Horacio Verbitsky desde el diario Página/12, entre otros conceptos.
 
Aquí 5 fragmentos de la columna dominical de Verbitsky, en la que reitera su animadversión con el titular del colectivo de magistrados, Ricardo Lorenzetti:
 
> "Pese a recostarse en el sector más reaccionario de la magistratura, Lorenzetti ha ido perdiendo posiciones en el Consejo de la Magistratura, donde luego de las recientes elecciones de jueces, el gobierno nacional podrá contar con la anhelada mayoría de siete votos. Incluso perdió por muy poco (8.100 a 7.000) la contienda entre los abogados del interior, contra una coalición de radicales, renovadores y socialistas bendecida por Lorenzetti."
 
> "Desde un punto de vista constitucional el Congreso puede fijar el número de jueces de la Corte. El incremento y la división en salas parecen el mejor camino para que el tribunal supremo deje de ser un almacén de ramos generales, como lo llamó Fayt. “La Corte de Estados Unidos ve entre 100 y 150 casos al año, y eso que tienen 270 millones de habitantes, porque sólo entienden en cuestiones constitucionales”, dijo Fayt en 2005. En 2012 la Corte argentina dictó 16.038 fallos. La división en salas estuvo contemplada en los proyectos de ampliación de Illia y Alfonsín y también en uno que presentaron los senadores del Peornismo Opositor Adolfo Rodríguez Saa y Liliana Negre de Alonso de 2006. En Brasil, la Corte Suprema ha tenido según los años entre 16 y 11 miembros, que es su número actual; en México entre 11 a 21, dividos en tres salas; en Chile son 21 que se dividen en tres o con cuatro salas. En Japón su corte principal tiene 15 jueces. En España el Tribunal Supremo está dividido en cinco Salas, especializadas en materias civiles, penales, contencioso administrativas, sociales y militares."
 
> "Según la propuesta de Zaffaroni, la Corte argentina quedaría formada por salas en lo penal, civil y comercial, laboral, previsional y contencioso administrativo. En sus Elementos de Derecho Constitucional, Néstor Pedro Sagüés sostuvo que esta división permitiría tratar los temas con un grado mayor de especialización y resolver un número mayor de controversias. Para determinados temas podría exigirse la unanimidad de votos de la sala respectiva y en casos especiales fijados por ley o por la propia Corte, el tribunal podría actuar en pleno. Así, la Corte recuperaría su rol en el control de constitucionalidad y el aseguramiento de los derechos de todas las personas."
 
> "El oficialismo tiene los votos suficientes para ampliarla a siete, nueve o diecinueve jueces. Pero para designarlos se requiere el acuerdo de 2/3 del Senado. Esta dificultad es inversamente proporcional a la cantidad de jueces. Si sólo hubiera que cubrir una vacante, sería muy difícil conseguir los 48 senadores necesarios. Todo sería más fácil si hubiera tres, cinco o quince cargos a cubrir. Esa negociación política, que la misma oposición que clama por consensos tiende a presentar como espuria, es lo que los constituyentes pretendieron al fijar la cota de los 2/3. El PRO dirigió una advertencia pública a la UCR, que la rechazó, para que no incurriera en tal negociación. Además de los inspiradores acuerdos Perón-Balbín y Menem-Alfonsín, el radicalismo tiene una perspectiva inquietante. Si llevara un candidato propio o Faunista, entraría cuarto, con lo cual quedaría excluido de cualquier acuerdo futuro. Si la UCR obviara este dato y se dejara llevar por el efectista pero poco reflexivo Sanz, el Frente para la Victoria podría analizar el tema con el Peornismo Opositor. El mencionado proyecto de Rodríguez Saa y Negre de Alonso sugiere que encontraría receptividad."
 
> "Aun antes de que se defina el camino a seguir con la Corte Suprema, ingresará al Congreso el nuevo Código Procesal Penal, en el que trabajó el subsecretario de Política Criminal, Juan Martín Mena, sobre la base de los mejores proyectos elaborados en los últimos 30 años, empezando por el muy completo de Julio Maier y Alberto Binder, que Alfonsín envió al Congreso sobre el final de su mandato y no fue tratado. El reemplazo del sistema inquisitivo, en el que un mismo juez investiga y sanciona, será reemplazado por el acusatorio, donde la investigación queda a cargo del ministerio público, con equipos de fiscales rotatorios, y el juez vela por las garantías del proceso. Parte de esas enmiendas fueron incorporadas en el Código vigente en 1991, pero por delegación de tareas en el fiscal, que el juez reasume cuando se lo propone, sin tocar la rígida estructura judicial y sin la oralidad de la instrucción, llamada a modificar los tiempos y la opacidad del proceso penal. El nuevo Código requerirá también una nueva organización judicial y del ministerio público, tal como lo contemplaba el proyecto Maier-Binder. (...)".
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