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Ojos que no ven... corazones que sienten

Cómo que no ven? Si Silvio Velo eludió a dos y la clavó en el ángulo. Si Lucas Rodríguez le dio una asistencia maradoniana al capitán argentino para el gol. Si Moreno ya le robó la pelota al por momentos incontrolable Ricardo. ¿Quién dijo que no ven? Si ahí están los Murciélagos abrazándose tras darle a la Argentina su único título mundial en el año. Es cierto que este campeonato mundial para ciegos no está a la altura de muchos otros, pero lo que no consiguieron Riquelme, Ginóbili, las Leonas y el vóley, lo logró esta Selección y encima ante Brasil. La emoción no sabe de estas comparaciones. No verán como la mayoría, pero ese sexto sentido les da una mirada, por momentos, superior.

No es fácil transportar el fútbol habitual a éste. Que no se puede hablar durante la jugada, que se para cada vez que un avión sobrevuela el Cenard, que se juega con tiempo neto, que cada jugador debe gritar "voy" cuando se acerca a jugar la pelota, que los empujones no son empujones sino tanteos de ubicación, que hay un asistente detrás del arco rival guiando a su equipo, que los arqueros son los únicos jugadores videntes, que los árbitros pisan la pelota en el córner para que se orienten y vayan a patearlo. A uno le cuesta imaginar entonces cómo rápidamente, el análisis de la final toma caminos futboleros. Brasil, con dos atrás, uno bien abierto por izquierda (Ricardo, un crack) a la altura de la mitad y otro como 9 algo retrasado. La rapidez y habilidad de los brasileños obligó a un planteo argentino diferente. No tan audaz como en el inicio del Mundial, con Velo bien arriba y Rodríguez con la doble función de colaborar en la recuperación. Entre las fantasías de Ricardo (Argentina le cambió de marca dos veces), la rapidez de Rodríguez y la actitud de Velo, los brasileños pintaban mejor. Para colmo, la condición de local no pesa porque al primer murmullo, se detiene el partido. Increíble o no, Sandro empieza a hacerle marca personal a Velo. ¡Y no pierde! Increíble o no, se desmarcan corriendo a una velocidad que desde afuera parece hasta peligroso. Duro, como toda final. Argentina buscaba y buscaba, pero el que la encontraba más era Brasil...

"Esto se parece a Italia 90", tiró un pesimista-optimista cuando todavía iban 0-0. El arquero suplente brasileño, atento, respondió: "No me den el bidón que le dieron a Branco". Brasil se agrandó. Pelota en el palo y ¡penal! Joao le dio duro, tapó Lencina (¡cómo atajó!) y explotó la hinchada. ¿Qué pasó? Nadie pudo seguir el sonido de la pelota y todo detenido. "Sólo se puede gritar en caso de un gol", aclaró la "voz" del estadio. Pareció una señal porque ahí, si esto se parecía a Italia 90, aparecieron la magia de los caniggias y los maradonas para ese jugadón del gol.

¿Quién dijo que no ven? Si Velo se arrodilló mirando al cielo para festejar su gol. Si enseguida se sumó el resto del grupo para abrazarlo. Si dieron la vuelta olímpica. Si se les infla el pecho en cada aplauso. Si hay banderas con dedicatorias que supuestamente no leen. Si un familiar que los reta con un: "ché, miren para la foto". Si se reconocen a cada instante. Son campeones del mundo por ese corazón que tienen. Yo lo vi, ellos también.

Fuente: Diario Ole
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Aphrics

[img]http://www.subirimagenes.com/imagenes/previo/thump_551568foto_274b.jpg

http://www.subirimagenes.com/imagenes/previo/thump_553109untitled.JPG

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PABE

Murcielagos 🤘

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fenix1024

BIEN POR VOS MEN !! AGUANTEN LOS MURCIELAGOS CARAJO !!

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