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[Opinión] Tengo que decirlo:Breaking Bad está sobrevalorada

[Opinión] Alguien tiene que decirlo: ‘Breaking Bad’ está sobrevalorada


Venga, tiraos de los pelos. Insultadme. Haced un facepalm. Poned cara de oler a pedo, preguntaos si estoy loco o no… Y cuando hayáis acabado, seguid leyendo. Si os apetece, claro.




Breaking Bad está sobrevalorada. Es una de esas cosas que nadie se atreve a decir. “La mejor serie en la historia de la televisión”, la llaman algunos. Ha dado mucho que hablar durante sus cinco temporadas, seguidores y crítica alabando la obra de Vince Gilligan y compañía. No voy a ser yo el que diga que la serie no tiene virtudes. Las tiene, y muchas. El problema es que esas virtudes tardan en llegar.

El capítulo piloto de Breaking Bad abría con un fuerte arranque que nos situaba a Walter White en calzoncillos, en el desierto, con una pistola y una cámara de vídeo, convencido de que iba a ser capturado. Un salto atrás en el tiempo para ver cómo ha llegado ahí. Ya en el primer episodio, tras ese impactante inicio, se nota un ritmo lentísimo, planteando un relato que podría haberse contado en la mitad de tiempo. El resultado: una premisa interesante con una ejecución irregular. Sí, las interpretaciones son increíbles. Y la dirección se esfuerza en llenar los huecos del guion. Pero esos huecos siguen estando ahí. De acuerdo, es el piloto. Se plantan las semillas suficientes para darle una oportunidad. Los comienzos son difíciles, pero seguro que mejora pronto.



Eso pensamos, pero no fue tan pronto. Toda la primera temporada es una carrera a cámara lenta. La trama avanza a paso de tortuga y con un aire de pedantería que podrían haberse ahorrado. La patente intención de hacer una serie diferente, más compleja, más realista (sobre todo en la psique de los personajes), es más un lastre que una virtud. Los propios creadores ponían así el listón muy alto, por lo que era más difícil llegar y el público debería ser menos permisivo. Siempre es de agradecer algo distinto al resto del panorama de series, pero, sea cual sea la historia que se cuente, no debe aburrir. La serie se sostuvo gracias a sus actores y a su planteamiento, pero no a su desarrollo. Le faltaba una chispa que llegaría más tarde. Quizá se retrasó por culpa de la huelga de guionistas, que coincidió con el estreno de la serie.

Llegó la segunda temporada y la cosa tardó varios capítulos en remontar. El ritmo seguía siendo lento, apenas pasaban cosas en cada capítulo (y menos aún en cada escena) pero poco a poco iba cogiendo velocidad. Los flashforwards del famoso peluche rosa en la piscina de los White y los forenses de la policía cerrando dos bolsas para cadáveres en su jardín mantenían la intriga durante toda la temporada. Y al final, la trampa. Los guionistas no habían jugado con dar información y confundir al espectador. Directamente lo engañaban, ocultando información vital relativa al adelanto que se estaba viendo. Era algo que parecía iba a tener un impacto vital en la trama y la familia White, así lo planteaban esas imágenes, pero era algo secundario. Utilizaron como gancho durante la segunda temporada y final de la misma algo completamente secundario. Un efectismo sin relevancia. Algo que no parece propio de “la mejor serie de la historia”.



No nos podemos olvidar de los personajes desaprovechados y maltratados. Skyler no es más que un incordio durante buena parte de la serie. Solo cuando descubre las acciones de Walter y toma cartas en el asunto empieza a ser un personaje en sí mismo en lugar de ser un obstáculo para el protagonista. Walter Jr. solo tiene valor por su enfermedad, porque permite a los creadores darle al personaje superioridad moral de manera muy fácil con respecto a su padre. Tras la escena en la que llama “pussy” a Walter por no querer tratarse el cáncer, el personaje deja de tener importancia. Es algo anecdótico, una pelota que Walter y Skyler se van tirando cuando se separan temporalmente. Es una cosa que Walter no quiere perder, no una persona en su vida. Por otro lado, Marie, la hermana de Skyler, es la entrometida definitiva. Lo único que hace es meterse en los asuntos de los demás. Habla de lo que otros hacen, pero no actúa. Tristemente, Marie y Skyler están supeditadas a las acciones de sus respectivos maridos. Es todo un desperdicio de personajes y de intérpretes.



A partir de la tercera temporada es el momento en el que la serie se vuelve más sólida narrativamente. La trama no solo va creciendo en interés, sino que está contada con más acierto, sin dejar de lado la introspección de los personajes pero sin limitar esta a aburridos planos de ellos junto a la piscina quemando cerillas. Y esto, por supuesto, ayuda a consolidar el trabajo de sus protagonistas. Pero en la tercera temporada… ¿no es un poco tarde?

Sí, el conjunto general de la serie es bastante bueno. Pero no nos pasemos de la raya, no es la obra perfecta que muchos defienden. Y sí, puede que sea de lo mejor que se ha emitido en los últimos años. Pero eso no tiene por qué hablar bien de la serie. Simplemente, habla peor de las demás.
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