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Otakus invaden Buenos Aires en la Comic Con 2014

Los "cosplayers" fueron el centro de la convención de la historieta

Chicos y chicas de 12 años en adelante emulan a sus personajes de ficción preferidos. Odian que les digan "disfrazados". Se reconoccen a sí mismos como freaks o bien otakus. Buscan los comics difíciles y hasta peluches



Freaks. La palabra tiene resonancias actuales pero encuentra su referente histórico en la película del mismo nombre lanzada en el año 1932, dirigida por Tod Browning y debidamente censurada en su época. Contaba la historia de un circo y la incomprensión de la sociedad para con sus excéntricos integrantes a quienes no lograban entender del todo, ni alcanzar a decodificar en su complejo mundo. La descripción de la Real Academia del término refiere por "freak": "Raro, extraño, extravagante, excéntrico o diferente, persona que practica desmesuradamente una afición." La definición encaja con el perfil de la mayoría de los jóvenes visitantes de la Comic Con 2014 que se inauguró ayer en General Paz y 25 de Mayo, Parque Yrigoyen, hasta mañana, de 10:30 a 19:30 horas.

"Seeee, somos re freaks", afirman a Tiempo Argentino Laura y Daniel sólo cuando terminan de besarse. Son una pareja de novios, los dos están disfrazados y con el pelo teñido de verde. Llegaron desde Palermo en tren hasta el Centro de Exposiciones Miguelete donde funciona la muestra.

Con su autodefinición de freaks coincide, sin conocerlos, Mirta. Es una rubia de aproximadamente 50 años, usa un vestido corto, abuchonado, de una serie de la que es fan. Y un portaligas negro con medias de liga que exhibe sus muslos.

"A la mayoría de los chicos la gente les dice freaks, pero lo que no les gusta que les digan es que son 'disfrazados'. Ahí se ofenden. Prefieren que los llamen cosplay", dice la encargada de uno de los stands que vende lentes de contacto (cosplay lens) para que hagan juego con el outfit (vestuario). "Hay lentes desde $ 330 pesos, tienen duración anual, son de colores como rojo, blanco; tenemos distintos motivos, unos que te agrandan los ojos, los 'circle lens' que agrandan el iris y hace que los ojos parezcan más grandes, como si las chicas que los usan se convirtieran en muñecas vivientes. Las que se visten de lolitas los usan mucho."

Y las lolitas abundan en la Comic Con. Jóvenes, vestidas, pero no tanto. Las hay de pelo de colores surrealistas. Verde, fucsia, violeta rabioso. Ojos blancos, o todos rojos como si anduvieran endemoniadas. Ana, Kiara, Camila, Laura y Belen tienen entre 13 y 15 años y podrían ser esas lolitas de las que hablaba Mirta. “Somos fanáticas de todo y acá se consigue todo –dice Laura sonriendo- más de animé que otra cosa. Vinimos lookeadas como los personajes del libro Cazadores de Sombras y a comprar libros como si fuéramos de shopping. Pensamos llevarnos mangas, comics difíciles de conseguir, peluches para abrazar, pins para ponernos en la ropa y en la mochila”, afirma Camila, que mide menos de 1.50 metros y lleva unos lentes de marco transparente que resultan simpáticos.

“La gente nos llama frikis u otakus. Somos un grupo de amigas fanáticas y representamos una clara minoría en relación a los varones que asisten. Pero es una vez al año la Comic Con y nosotras cómo no íbamos a venir. En nuestro colegio casi nadie va a un evento así, recién ahora se está poniendo de moda ser fanáticos de libros como Divergente, Los Juegos del Hambre, o Cazadores de Sombras”, cuenta Kiara cuyos rasgos asiáticos y su sonrisa indescifrable destacan particularmente del resto.

Al lado del grupo de chicas para las que el evento es similar a la experiencia de ir de shopping, pasan otras. Una de ellas, Rocío, tiene el pelo revuelto y las mejillas levemente sonrojadas. No duda en declararse fanática de la serie Star Trek: “porque sale fuera de lo común y habla de qué hubiera pasado con nuestra raza en el futuro. Veo también The Big Bang Theory y The Walking Dead”, dice la niña que tiene sólo 12 años y se desespera frente a uno de los exhibidores por un juguete: “es el que me falta en mi colección”.

El catalogo de variedades es amplio y hará las delicias de los coleccionistas y no tanto. Hay merchandising que empieza desde $ 80 e incluye bustos, llaveros, remeras y personajes coleccionables en miniatura de películas como Star Wars, Batman, series como Breaking Bad, The Walking Dead, Thor, Spiderman, Capitan America o Game of Thrones, hasta autenticas excentricidades como espadas del videojuego Minecraft de fabricación nacional ($ 160) hechas de goma espuma –como las que usan los personajes del juego para defender sus reinos de los que quieren atacar sus mundos- pensadas para que los niños no se lastimen jugando, pero también para nostálgicos coleccionistas del juego de estética retro.

Para beber, no faltan los puestos que ofrecen menus exóticos que incluyen cupckakes, alfajores y Asian Drink (una especie de Coca Cola asiática saborizada con gusto a uva verde, ananá en trozos, mango y maracuja) que encanta particularmente a los fanáticos de la cultura nipona, asi como las promos de un sandwich y un vaso de bebida ($ 40).

Toda la exposición podría definirse en una sola palabra bien gráfica y esclarecedora: diferente. Y aún se queda corto para definir el mundo que se esconde (sólo por un fin de semana) detrás de las puertas del Centro de Convenciones Miguelete.






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