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Papilla transgénica para tu Bebé...

¿Le darías papilla transgénica a tu bebé?

Una pequeña empresa llamada Ventria ha conseguido fabricar proteínas humanas presentes en la leche materna, haciéndolas crecer en cepas de arroz modificadas genéticamente y cultivadas en biofarmacias al aire libre. Tras la molienda de este arroz se obtiene un polvo que ayuda a combatir la deshidratación producida por las diarreas, una de las principales causas de mortandad infantil en el tercer mundo. ¿Se la darías a tu bebé?



Empresa biotecnológica desata la polémica en los EE.UU.


Una pequeña empresa estadounidense, que cultiva en cepas de arroz modificadas genéticamente, un fármaco contra la diarrea, se ha encontrado con la oposición de las corporaciones alimenticias, granjeros y ecologistas de medio país.

Empresa biotecnológica desata la polémica en los EE.UU.
Por PAUL ELIAS, Redactor Biotecnología para AP
Domingo 14 Mayo, 6:37 PM ET

SAN FRANCISCO – Una pequeña compañía especializada en bio-ciencias está desarrollando una prometedora droga para combatir la diarrea (un azote para los recién nacidos de los países en vías de desarrollo) pero se ha ganado un asombroso número de enemigos ya que hacen crecer la droga experimental en plantas de arroz genéticamente modificadas con genes humanos.

Los grupos ecologistas, las corporaciones con intereses en el campo de la alimentación y los granjeros a lo largo del país han logrado su objetivo de expulsar de dos estados las granjas de arroz gestionadas por Ventria Bioscience. Y las críticas y quejas continúan, ya que acusan a Ventria de arar imprudentemente empleando una tecnología no comprobada que amenaza la seguridad de los cultivos convencionales destinados a alimentación.

“Solo queremos que se larguen”, dice Bob Papanos, de la Asociación de Productores de Arroz de los EE.UU. “Esta pequeña compañía podría causar grandes problemas”.

Ventria, con 16 empleados, practica la “biofarmacia”, el segmento más beligerante de la biotecnología agraria, ya que los que la apoyan operan esencialmente en fábricas de medicamentos ubicadas al aire libre, y lo hacen empalmando genes humanos en las cosechas para producir proteínas que puedan convertirse en medicinas.

El arroz de Ventria produce dos proteínas humanas que se encuentran en la leche materna, en la saliva y en las lágrimas, que podrían ayudar a la hidratación de las personas y a disminuir la duración y gravedad de los ataques de diarrea, una de las causas más comunes de mortalidad infantil en los países en vías de desarrollo.

Pero los granjeros, los ecologistas y otros sectores, temen que este tipo de cultivos medicinales se mezclen con los cultivos tradicionales, haciéndolos inseguros a la hora ser ingeridos.

La compañía dice que las oportunidades de que su arroz modificado genéticamente finalice en la cadena de distribución alimenticia es remota ya que la compañía muele el arroz y extrae las proteínas antes de su transporte. Es más, el arroz es “auto-polinizado”, y es virtualmente imposible que el cereal alterado mediante ingeniería genética se cruce accidentalmente con las variedades convencionales.

“Empleamos un sistema contenido”, dijo el jefe ejecutivo de Ventria, Scott Deeter.

A pesar de esto, los granjeros de arroz de los EE.UU. en particular temen que importantes clientes extranjeros en mercados lucrativos, y con sociedades manifiestamente contrarias a la biotecnología como Japón, rechacen las cosechas estadounidenses si se permite la proliferación de las biofarmacias. En la industria del arroz, las exportaciones suponen el 50% del volumen de negocio, estimado en 1.180 millones de dólares anuales.

Los consumidores japoneses, al igual que los de la Europa Occidental, siguen alarmados por el pasado brote de la enfermedad de las vacas locas, que fue mal manejada por los gobiernos, y haciendo crecer enormemente el escepticismo ante cualquier cambio en el suministro alimenticio, incluyendo a los cultivos modificados genéticamente.

En el año 2004, los intereses en el arroz californiano, lograron que el trabajo experimental de Ventria no se pudiese desempeñar en el estado, una vez que los clientes japoneses amenazaran con no comprar arroz si se permitía que Ventria abriese su negocio.

Anheuser-Busch Inc. y Riceland Foods Inc. las corporaciones más grandes del mundo en el sector de la molienda de arroz, se encontraban entre las compañías que el año pasado presionaron a Ventria para que abandonase los planes de establecer una granja a escala comercial en el cinturón de arroz de Missouri.

Pero Ventria prosiguió sin inmutarse. La compañía, con sede central en Sacramento, se estableció finalmente en Greenville, Carolina del Norte. En marzo, consiguió el permiso del Ministerio de Agricultura de los EE.UU. (USDA) para expandir su operación de 70 a 335 acres. Ventria espera obtener un permiso regulador este año para sacar al mercado su proteína antidiarreica en polvo.

En el este de Carolina del Norte se han encontrado con poca resistencia por parte de los granjeros y las corporaciones con intereses en el arroz. Pero allí el trabajo de la compañía se ha topado con la oposición de los ecologistas.

“La cuestión es que se cultivarán productos farmacéuticos en campos al aire libre destinados a cultivos alimenticios”, comentó Hope Shand, de la ONG ecologista ETC Group de Carrboro, Carolina del Norte. “La posibilidad de que esto contamine los cultivos tradicionales es grande. Este es un negocio muy arriesgado”.

Deeter señala que no existen cultivos comerciales de arroz en Carolina del Norte, aunque el USDA permitió a Ventria cultivar su controvertido arroz a una distancia de media milla de un “laboratorio del arroz” gestionado por el gobierno, donde se someten a prueba variedades nuevas. A raíz de esto, el USDA movió el laboratorio a Beltsville, Maryland, aunque un portavoz del gobierno comentó que la relocalización no tenía nada que ver con Ventria.

Mientras tanto, la compañía ha apelado a la Administración Nacional de Alimentos y Fármacos (FDA) para que califique su proteína en polvo como “alimento médico” en vez de como fármaco. Eso significa que Ventria no tendía que realizar largos y costosos ensayos clínicos en humanos. En lugar de eso, bastaría con que expertos científicos remitiesen datos atestiguando que el polvo de la compañía es “considerado generalmente como seguro”.

A principios de este mes, en San Francisco un científico peruano patrocinado por Ventria presentó datos durnte la reunión de las Sociedades Pediátricas Académicas. Mostró que el número de niños hospitalizados en Perú a causa de serios ataques de diarrea se recuperaron rápido – 3,67 días contra los 5,21 normales – si la solución deshidratante con los que se les alimentó contenía el polvo.

El jefe ejecutivo de Ventria dice que espera conseguir la aprobación este año, e imagina un mercado de 100 millones de dólares anuales en los EE.UU. La predicción de Deeter para el extranjero es de 500 millones de dólares, especialmente en los países en vías de desarrollo donde la diarrea es una de las principales causas de mortandad infantil en niños menores de 5 años. La OMS informa que casi 2 millones de niños sucumben cada año a la diarrea.

Pero superar el escepticismo de los consumidores y las preocupaciones reguladoras que implican la alimentación de bebés con productos derivados de la ingeniería genética es un asunto mayor. Esto es especialmente cierto en vista de la oposición continuada contra las biofarmacias por parte de la Asociación de Fabricantes de Comestibles de América, que representa a compañías del sector de la alimentación, bebidas y productos de consumo y cuyas ventas combinadas ascienden a 460.000 millones de dólares.

Ventria espera añadir su proteína molida a la lista de productos infantiles existentes. En Estados Unidos no existen requerimientos que obliguen a advertir en las etiquetas que el producto contiene ingredientes genéticamente alterados.

La compañía tiene también planes ambiciosos para añadir su producto a las fórmulas infantiles, un mercado anual de 10.000 millones de dólares, aun cuando los principales fabricantes han demostrado hasta la fecha poco interés en el uso de ingredientes alterados genéticamente. Pero Deeter dice que Ventria podrá vencer los recelos de los fabricantes y consumidores cuando se demuestre que los productos de la compañía son beneficiosos.

“Para los niños que están siendo destetados, por ejemplo, estas dos proteínas poseen un potencial enorme que ayudará en su desarrollo”, dijo Deeter. “Los bebes amamantados son más saludables y esto es así en gran manera gracias a estas dos proteínas”.

Fuentes Meneame y Astroseti
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