Paquistán condena a atacantes de Malala a cadena perpetua


la estudiante activista paquistaní Malala Yousafzai

n Paquistán, unos diez integrantes del grupo Talibán han sido sentenciados a cadena perpetua por haber llevado a cabo el ataque terrorista contra la adolescente paquistaní Malala Yousafzai.

Según el fallo emitido este jueves por un tribunal antiterrorista cada uno de estos hombres armados debe pasar unos 25 años en la cárcel, lo que equivale a cadena perpetua en la Carta Magna del país asiático.

Estas diez personas fueron detenidas el pasado septiembre por las fuerzas de la Policía paquistaní.

Conforme a las declaraciones de las autoridades paquistaníes los sentenciados son quienes planearon la ofensiva terrorista que tuvo como meta acabar con la vida de Malala, pero ninguno es el principal sospechoso del atentado.

La Policía paquistaní cree que el autor material de la agresión, Ataolá Jan, un integrante de Talibán en el país asiático, ha escapado a Afganistán.

Malala fue blanco de actos terroristas de los elementos de Talibán cuando regresaba a su localidad natal en la región de Swat (noroeste), procedente de la escuela.

Malala, Premio Nobel de la Paz de 2014, arriesgó su vida después de poner en marcha un blog -bajo el seudónimo de Gul Makai- en la que criticaba los actos terroristas de los elementos de Talibán.

La estudiante activista paquistaní Malala Yousafzai tras ser tiroteado por elementos del grupo Talibán en Pasquistán


Pues los integrantes de este grupo armado al ser consciente de que este blog pertenece a Malala pusieron en marcha una gran planificación para asesinarla.


Integrantes del grupo Talibán

En octubre de 2012 un grupo de hombres armados entró en un minibús y abrió fuego contra Malala y algunas de sus compañeras e hirieron a las niñas.

La precaria situación en que vivía Malala hizo que esta con su familia sean trasladas al Reino Unido donde reside actualmente.

El ataque le dio a Malala un amplio reconocimiento internacional y desde su recuperación es activa en el ámbito de defender la paz y la educación de los niños, al mismo tiempo que aprovecha cualquier ocasión para pedir a los líderes mundiales “¡enviar libros y no armas!” a los países pobres.