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Para Kicillof "no hay default", pero prevén más "cerrojo" im

Para Kicillof "no hay default", pero prevén más "cerrojo" importador, menor consumo e impacto en el empleo


De prolongarse la falta de acceso al crédito externo, el Gobierno estará obligado a profundizar el plan de "vivir con lo nuestro". Buscará cuidar al máximo la última fuente de divisas que queda en pie: el saldo comercial. Además, anticipan más devaluación con impacto en varios sectores


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"Decir que la Argentina entró en default es una pavada atómica", disparó el ministro Axel Kicillof ante un auditorio frente al que se encargó de reafirmar el papel del país como "pagador serial", al tiempo que lanzó más dardos contra el juez Thomas Griesa y el mediador Daniel Pollack.

Durante su alocución, el funcionario dedicó un párrafo especial al acuerdo que se venía tejiendo entre los bancos que conforman ADEBA y los fondos buitre, que finalmente se terminó cayendo, pero que podría resurgir de la mano de entidades del exterior, como Citibank, JP Morgan o el HSBC.

"Si los bancos quieren poner plata, pero de la suya, el Gobierno no se opone", dejó picando Kicillof, para luego reconocer el cambiante escenario en el que se debate esta crisis: según el ministro, la negociación "puede tener un resultado muy dinámico, plagado de sorpresas. Las decisiones del juez siempre nos han sorprendido".

En este escenario marcado a fuego por los súbitos cambios, al trazar proyecciones sobre el impacto del default en la economía argentina, la gran pregunta es hasta cuándo se extenderá esta situación.

De prolongarse la falta de acuerdo durante varios meses, desde la consultora Abeceb anticipan que se "incrementará la restricción externa, alejando la posibilidad de acceder al financiamiento en los mercados voluntarios de deuda y aumentando el riesgo país".

En igual sentido, desde Econviews, consultora dirigida por Miguel Kiguel, advirtieron que "el impacto sobre la economía dependerá de la duración del default". Sin embargo, recalcaron que -sin llegar a una situación de crisis- "seguramente habrá que convivir con mayores presiones cambiarias, menor crédito externo, tasas de interés y brecha entre oficial y blue más altas, caída de la actividad económica y más desempleo".

En un tono similar, para los analistas de Abeceb el escenario que se abre para los próximos meses, de mantenerse la actual coyuntura, tendrá efectos concretos sobre variables clave de la economía, como la inflación y el tipo de cambio.

Respecto de la suba de precios, en una Argentina "defaulteada" prevén que 2014 cierre con una variación del 41%, casi 7 puntos por encima de la proyección trazada en caso de que el Gobierno resuelva cuanto antes la crisis.

En el caso del dólar, las perspectivas también desmejoraron: la imposibilidad de contar con fondos frescos en el corto plazo no permitirá bajar el ritmo de emisión. Así, para fin de año, ya estiman una cotización de $10,90 para el billete verde oficial, frente a los $9,40 que se preveían en caso de acuerdo con los holdouts (ver gráfico).



Empresarios, en alerta
El hecho de haber caído en cesación de pagos, para los empresarios implica un peor clima para hacer negocios, hasta tanto no se resuelva el conflicto.

Para Miguel Ponce, gerente de la Cámara de Importadores de la Argentina (CIRA), las consecuencias directas serán un encarecimiento o desaparición del crédito externo para empresas que dependen del comercio exterior, caída del consumo, impacto negativo en el empleo y, sobre todo, una mayor presión oficial para cuidar la última fuente de dólares: el superávit comercial.

"Pedimos que haya una solución lo antes posible en esta crisis y se retome el camino hacia los mercados de crédito, de manera de evitar la presión que ya está cayendo sobre las importaciones, presión que seguramente se agudizará en caso de que esta posición de default se consolide", disparó Ponce.

"La balanza comercial es la última fuente para hacerse de dólares que tiene el Gobierno. Es obvio que se va a endurecer la aprobación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, lo que se constituye en una mala noticia para las miles de empresas que dependen de insumos, partes, piezas y bienes de capital traídas de afuera", completó el directivo.

En la misma línea, Dante Sica, director de Abeceb, sostuvo que "el impacto entre las compañias va a estar fundamentalmente asociado a la disponibilidad de divisas y las restricciones a las importaciones".

"Van a enfrentar un escenario mucho más trabado para operaciones de comercio exterior", advirtió.

En diálogo con iProfesional, el presidente de una cámara de fabricantes de línea blanca -que incluye heladeras, cocinas y lavarropas-, se lamentó por las noticias que fueron llegando desde Nueva York: "El escenario que se abre no es alentador. Nuestros asociados ahora están teniendo muchas dificultades para hacerse de insumos fundamentales, que no se consiguen en el país. El Gobierno hace unas semanas que incrementó las restricciones para cuidar los dólares y estimamos que este cuadro se agravará en los próximos días".

Al analizar los números, la tendencia preocupa: la primera parte del año cerró con un saldo comercial del orden de los u$s3.700 millones, casi 30% más bajo que el acumulado en el mismo período de 2013, constituyéndose además en el peor registro en más de una década, tal como se observa en el siguiente cuadro:



Así las cosas, hasta tanto no se normalice la situación de la Argentina y el Gobierno esté en condiciones de acceder al financiamiento internacional, se reforzará la política del "vivir con lo nuestro".

El problema es que la que fuera la gran fuente de divisas durante años, como es la soja, actualmente se está viendo castigada por precios que se ubican muy por debajo del promedio de los últimos años: la posición noviembre, por ejemplo, ya muestra una cotización que perforó el piso de los u$s400 la tonelada.

"Las perspectivas de precios hacen prever que habrá menos ingresos de divisas y el Central tendrá menor capacidad para recomponer sus reservas", advirtieron desde Econviews, al tiempo que destacaron que "la reciente caída en el precio de la oleaginosa podría tener un costo equivalente a unos u$s5.500 millones desde ahora y hasta fines del año próximo".

Es en este contexto en el que la consultora que dirige Kiguel prevé que las arcas del BCRA -de no solucionarse rápidamente el problema con los buitres-, sufrirán una fuerte sangría hasta diciembre, que las dejará en niveles cercanos a los u$s25.000 millones.

Menos crédito y más caro
La calificadora Fitch Ratings se sumó a Standard & Poor's y también redujo la nota de la deuda argentina.

En concreto, la agencia bajó la calificación en moneda extranjera desde CC a RD (significa default restrictivo o selectivo).

Según Ponce, la baja de la nota pega de manera directa en las empresas.

"Entre los importadores, ya estamos viendo un fuerte acortamiento en la cadena de pagos. Los proveedores del exterior están dando menos crédito y hasta incluso, algunos ya exigen cancelaciones anticipadas para el envío de la mercadería a nuestro país".

En cuanto a los exportadores, el directivo sostuvo que "las empresas que venían financiando sus procesos de producción en el exterior -en muchos casos, por pedido del propio Gobierno-, encontrarán tasas más elevadas o, directamente, dificultades para acceder a nuevas líneas de financiamiento".

"Todo esto quita competitividad a la industria argentina y reduce el acceso de nuestros productos a los distintos mercados del mundo", completó Ponce.

Menor consumo
Una de las variables que más inquieta a analistas y empresarios es la evolución del tipo de cambio. Sucede que la alta dependencia de insumos importados genera que cualquier sacudón que pegue la cotización del dólar termina trasladándose a los precios de los bienes de consumo.

Esto se vio claramente en enero cuando, tras la devaluación, se dispararon los valores de los 0Km, los artículos electrónicos y hasta de los materiales de la construcción.

Los precios de los autos, de hecho, pese a la presión oficial, hoy en día se encuentran un 25% por encima -en promedio- de los niveles de comienzos de año.

El problema es que, según Sica, de ahora en más se abre un período en el que "habrá una mayor presión sobre el tipo de cambio", debido a que la posible instrumentación por parte del Gobierno de una política fiscal que incentive la actividad, implicará "más emisión y mayor presión inflacionaria".

Para Econviews, en un escenario más complejo, en el cual se dilate la actual falta de entendimiento con los holdouts y siga restringido el acceso al crédito externo, "el tipo de cambio oficial debería ubicarse más cerca de los $10 hacia fin de año".

Esto derivará en un encarecimiento de aquellos bienes con alto contenido de insumos del exterior, que los alejará del bolsillo de los argentinos.

Al respecto, Sica destacó que "los sectores industriales de bienes durables, como los automotores, motos y productos electrónicos, serán los más afectados si la Argentina sigue en default". En estos rubros, advirtió, "vamos a ver una demanda que seguirá buscando su piso".

Acto seguido, estimó además que la caída de la actividad va a generar un "castigo sobre el empleo".

"Muchas empresas que atraviesan procesos de suspensión van a tener que transformar esas suspensiones en despidos", advirtió el analista.
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