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¿Pax cambiaria?: la bicicleta de ahorristas

Finanzas Por Rubén Ramallo


Domingo 16 de Noviembre de 2014 06:00:00


¿Pax cambiaria?: la bicicleta de ahorristas y festival de bonos atados al dólar dan algo de respiro al mercado


16-11-2014 El Gobierno cambió la estrategia para domar al billete informal. Con la "cacería de brujas" busca planchar el precio del conta con liqui para que su descenso arraste al del paralelo. Los particulares dan una manito aumentando la oferta, mientras que el Banco Central apunta a los títulos linked






Desde que Alejandro Vanoli asumió al frente del Banco Central, se ocupó de mandar varias señales al mercado, avisando cuáles iban a ser los principales lineamientos de su gestión.

En un intento de restarle dramatismo al tema de las reservas, afirmó que éstas estaban para usarlas. Y sostuvo que -lejos de las estimaciones de fuertes caídas que daban los analistas- este año el Banco Central iba a terminar con un monto cercano a los u$s28.000 millones.

En lo que respecta al blue, se trazó un camino distinto al de otros funcionarios. Acompañado por Axel Kicillof en esta misión, apuntó a reducir su precio de modo "indirecto".

Es decir, se centró en hacer caer la cotización del otro dólar -el de "conta con liqui"- de modo tal que su descenso arrastrara el precio del paralelo.

Por cierto, no es que dejó el valor de este último librado al azar. De hecho, continuó con las persecuciones a las cuevas y siguió apelando a la Gendarmería. Pero no fue su único foco de atención.

No obstante, en vez de recurrir a los telefonazos y amedrentamientos verbales, como era habitual que lo hiciera Guillermo Moreno, optó directamente por "ir a los papeles".

En buen romance, comenzó a desempolvar viejos expedientes de bancos y casas de bolsa para así generar un golpe de impacto en el mercado, a través de la aplicación de sanciones concretas.

A la fecha, hay al menos una docena de multas de todo tipo labradas contra entidades.

La primera que sufrió una suspensión de 48 horas fue la sociedad de bolsa del banco Mariva por supuestas irregularidades en operaciones de contado con liquidación.


Le siguió en la lista la casa de cambios América, que se vio afectada por una sanción similar al negarse a abrir sus cajas de seguridad.

Días después, el que recibió un castigo fue el Banco de Valores ($160 millones) por presuntas operaciones irregulares que levantó una ola de críticas por lo desmesurado del monto.

La lista sigue y es bastante extensa.

Esta "cacería de brujas" contribuyó a la caída del "conta con liqui" (mecanismo para hacerse de dólares legales a través de la compraventa de bonos y acciones) que a su vez arrastró a la baja al blue, objetivo perseguido por el titular del BCRA.

Vanoli y la ayudita de miles de ahorristas
Otra operatoria que le viene resultando funcional a sus objetivos de planchar el precio del informal no viene tanto por el lado de las represalias sino del movimiento especulativo de miles de particulares.

El mismo está vinculado con el "dólar ahorro" o "desahorro", como lo denominan algunos analistas.

En cada comienzo de mes, la demanda por billetes verdes al precio oficial se dispara, ante las mayores solicitudes de un público que luego revende esas divisas en el mercado paralelo.

"El 90% de las personas que compran con la autorización de la AFIP luego revenden en cuevas o a conocidos", es la contundente afirmación de Aldo Pignanelli, ex titular del Banco Central.

De esta forma, son ellos mismos los que contribuyen a que el blue se mantenga relativamente estable, al aumentar la oferta.

Por el lado de la demanda, desde enero a la fecha, el dólar que vende el Gobierno -supuestamente para atesoramiento- viene siendo cada vez más requerido.

El aliciente no es menor: el precio oficial del billete estadounidense poco se ha movido, frente a una inflación cercana al 40% y a un valor del blue que llegó a subir en un momento hasta un máximo del 55%.

Este mayor apetito por el "dólar barato" se ha venido observando con mayor evidencia los primeros días de cada mes, cuando las particulares cobran sus salarios.

Un dato contundente es que a comienzos de año, los picos diarios de demanda eran del orden de los u$s20 millones. Esa cifra fue escalando hasta casi cuadruplicarse.

Es lo que en la jerga financiera se llama "arbitraje": cuando un mismo producto tiene dos precios muy diferentes en dos mercados, siempre aparecerán quienes estén dispuestos a comprar barato, revender caro y embolsar la diferencia.

Por lo pronto, esa "especulación hormiga" le resulta funcional al Gobierno en su objetivo de aplacar al dólar blue, ya que incrementa la oferta.

Según el economista Tomás Bulat, las divisas operan, entonces, como una forma de facilitar el consumo: "Es en realidad un ‘dólar desahorro', porque luego los pesos que se consiguen son usados para gastar".

El Gobierno, naturalmente, no admitirá que este desinfle del blue es consecuencia de este accionar especulativo de miles de ahorristas. Más bien, lo atribuye al despliegue de sus políticas represivas en la city porteña.

Los resultados sobre la mesa
La administración K tiene claro que la "cancha" en la que se jugará la futura cotización del billete verde en sus diferentes versiones es en la de las expectativas.

No por casualidad, hubo marcado interés en dar una seguidilla de noticias vinculadas con una mejora en las reservas, que influye en la incertidumbre cambiaria:

1. Primero, la promesa de los productores sojeros sobre una liquidación de u$s5.700 millones antes de fin de año.

2. Segundo, el swap de monedas con China, que permitió anotar nuevas reservas por u$s814 millones.

3. Finalmente, la entrada de u$s2.200 millones por la licitación de la telefonía 4G.

Otra de las herramientas a la que apela la administración K para calmar al mercado ha sido el lanzamiento de bonos que garanticen un "seguro de cambio" a particulares y empresas.

Es decir, apunta a ofrecerles títulos que paguen lo que sube el dólar oficial más un plus, de modo tal que quienes los compren puedan apoyar la cabeza en la almohada y descansar con la tranquilidad de saber que están cubiertos frente a una devaluación.

Estos títulos se los conoce como bonos "dólar linked". A menos de un mes de su asunción, Vanoli lanzó el Bonad 2016, por un total cercano a los u$s1.000 millones, y que paga lo que sube el billete verde más un plus del 1,75%.

El jueves pasado se licitaron otros u$s500 millones del "Bonad 2018" y el Gobierno festejó que haya recibido ofertas por algo más de u$s800 millones.

Todo este accionar, que incluye desde la represión en las cuevas, hasta la aparición de nuevos instrumentos que ofrecen un "seguro de cambio", derivó en una mayor calma en la city porteña.

El Gobierno celebra esta calma, aunque aún no ha podido domesticar del todo al billete verde ilegal.

Por lo pronto, el blue ahora oscila en los $13,  alejado de su pico máximo tocado en a fines de septiembre cuando arañó los $16.

En tanto, el dólar bolsa, que surge de comprar determinados bonos con pesos (como el Bonar X o el Boden 2015) para luego revenderlos en moneda estadounidense, se mantuvo en una cotización similar, del mismo modo que el contado con liquidación.

¿Nuevo piso para el blue?
Desde la instauración del cepo existieron, al menos, dos grandes movimientos comparables a la baja de los casi $16 a los $13,50.

El primero, cuando en mayo de 2012 tocó un máximo de $10,50 para luego retroceder hasta los $7,86 tras la fuerte presión oficial. Debieron transcurrir ocho meses para que alcanzara de nuevo ese registro.

El segundo fue en enero de este año, a la par de la devaluación: de $13,05 pasó a $10,38 en abril. Le llevó siete meses al billete recuperar su precio.

Ante el descenso actual y estos antecedentes, la pregunta casi obligada es cómo se espera que evolucione su cotización.

Hay analistas que creen que la reciente baja es sólo temporal si no se resuelven los problemas de fondo de la economía, como la inflación, emisión y el rojo de las cuentas públicas.

Aldo Pignanelli sostiene que el precio actual es "más lógico y razonable, ya que los casi $16 que llegó a tocar era muy exagerado".

Francisco Gismondi, analista de Empiria, considera que "el blue puede mantenerse estable hasta diciembre ante la expectativa de un acuerdo con los holdouts".

Sin embargo, aclara: "Si se emite más y cae la demanda de pesos, ahí será mucho mayor la presión de los compradores para hacerse de blue, por lo que subirá su valor".

Este analista no cree que los controles de por sí sean la única herramienta válida para bajar definitivamente su precio. Y considera que esta relativa "pax cambiaria" debe ser aprovechada por el Gobierno para avanzar en resolver cuestiones de fondo.

Gismondi estima que hasta los primeros días de enero su cotización puede llegar a mantenerse en cifras similares a las actuales y que luego dependerá de lo que suceda con los holdouts.

"Puede subir a $15 o $16 si el frente externo se complica y crece la tensión en el plano cambiario", apunta.

Rodrigo Álvarez, director de Analytica, afirma que hacia diciembre habrá una inyección grande de pesos para "bancar" un déficit que ese mes tenderá a elevarse.

"Esto va a generar una mayor presión sobre el blue porque habrá más moneda local en circulación, mientras que el stock de dólares no va a subir", añade.

"Considero que el precio del blue ahora está cerca de su piso y que para fin de año se ubicará más cerca de los $16 que de los $14", concluye.
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