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Pedido presidencial: “No me cuenten noticias mala onda

Desde hace varias semanas, la presidenta Cristina Kirchner sorprende a sus funcionarios con un pedido de difícil cumplimiento para quienes deben trabajar resolviendo los problemas de un país como la Argentina: “Por favor, no me cuentes noticias mala onda”.

Este ruego presidencial “positivista” condiciona el intercambio profesional que la mandataria tiene con sus principales asesores en temas económicos, dejaron trascender algunos de ellos.

Y generó una nueva interna gubernamental.

El equipo económico K se dividió entre los que están convencidos que deben informar a la Presidenta sobre la coyuntura siendo frontales y realistas; y entre quienes consideran que es más productivo dialogar con ella sobre la marcha de la gestión con un tono más condescendiente.

El presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, por ejemplo, integra el grupo de los funcionarios que prefieren sincerarle al máximo los problemas financieros que afronta el Estado desde hace varios meses. Mientras que el ministro de Economía, Axel Kicillof, se siente más cómodo si la preocupa lo menos posible. Esos estilo terminaron chocando. Y frente a la propia Presidenta.

Hace tres semanas, Cristina convocó a Fábrega y a Kicillof a una reunión conjunta en la Quinta de Olivos. El ministro había captado la atención de la Presidenta con un monólogo sobre la economía cuando Fábrega no pudo aguantarse y lo interrumpió con firmeza: “¿Por qué le mentís, Axel? ¿Por qué no le decís la verdad sobre las cosas que están pasando?”.

Según contaron fuentes oficiales, la Presidenta terció entre los dos y les pidió que serenaran sus enojos. Algunos días después se reunió con ellos por separado.

“No me traigas noticias mala onda”, fue el mensaje que recibió Fábrega. Es lo mismo que escucharon decir muchos otros funcionarios del Gobierno.

El titular del Banco Central dejó trascender en distintos ámbitos que se siente incómodo porque Kicillof influye cada vez más sobre la Presidenta.

Ella suele calmar a Fábrega apelando a un pasado común: “Tenés que seguir ayudándonos, hacelo por Néstor (Kirchner)”.

La familia Fábrega conoció a los Kirchner en Santa Cruz. El titular del BCRA y el ex presidente fueron al mismo colegio secundario.

El padre del banquero era militar en el Sur: tocaba la tuba en la banda militar de Río Gallegos.

La Presidenta venía repitiendo sólo en charlas privadas que prefiere no escuchar noticias negativas sobre la situación nacional hasta que se animó a revelar su nuevo credo en público: “La mala onda termina amargando definitivamente a la gente, envejeciéndola, te salen arrugas, en fin, tenés que tomar más pastillas para los nervios…”, contó hace 15 días en un discurso en la Casa Rosada.

Y explicó que Kicillof piensa que si se amplifican y repiten las noticias negativas sobre la economía se puede generar una crisis producto de una “autoprofecía cumplida”.

La Presidenta habló sobre el tema mientras anunciaba un nuevo plan oficial para comprar bienes en 12 cuotas: “Es una herramienta para seguir sosteniendo el crecimiento”, dijo, y pidió, esta vez a toda la sociedad: “Por favor, no le tiren malas ondas”.

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