Plantas y alcaloides visionarios

Las enseñanzas que aportan los psiquedélicos son un potencial, no constituyen una certeza. Puedo aprender pero no estoy forzado a hacerlo; puedo descubrir maneras de mejorar mi calidad de vida, pero sólo el esfuerzo individual traerá los cambios deseados…

Estoy convencido que existe una gran riqueza de información en nuestro interior, montones de conocimientos intuitivos acumulados en el material genético de cada una de las células. Una especie de biblioteca que contiene innumerables libros de referencia pero de la que desconocemos la puerta de entrada.... Las drogas psiquedélicas abren la puerta de este mundo interior.

Esta búsqueda de conocimiento ha sido parte de la vida humana desde los primeros momentos de la conciencia... Cada uno de nosotros, en un momento u otro de la vida, nos sentimos extraños en la travesía de la existencia y necesitamos respuestas a las preguntas que surgen del alma. Un buen uso de las sustancias psicquedélicas puede ayudar en este vaje.

Alexander Shulguin: "La legalización de ciertas drogas debería de ir acompañada de educación"






Aunque el uso de hongos psicoactivos tales como Amanita muscaria y Claviceps purpurea no era desconocido entre los antiguos pueblos europeos, los primeros españoles que llegaron al territorio mexicano quedaron estupefactos al ver que los habitantes adoraban a sus dioses con la ayuda de plantas capaces de alterar la conciencia a las que daban nombres para ellos tan extraños como teonanacatl, peyotl, ololiuqui o pipiltzintzintli.

Debido a su ignorancia, a su vocación católica monoteísta y a sus pretensiones de conquista, los españoles que llegaron siguiendo a Hernán Cortés prohibieron junto con el culto a los antiguos dioses mesoamericanos, el consumo de las "plantas diabólicas del Nuevo Mundo". En 1638, una instrucción del Santo Oficio español sentencia:

«Nosotros, los inquisidores, abocados a suprimir la perversidad herética y la apostasis, por virtud de la autoridad apostólica, declaramos condenada la hierba o raíz llamada peyote, introducida en estas provincias para detectar robos o adivinar otros acontecimientos, pues constituye un acto de superstición opuesto a la pureza e integridad de nuestra fe católica.» (22)

En 1656 aparece una guía para misioneros que ataca la idolatría indígena, incluyendo ahora la ingestión de hongos. Los escritos que condenan al teonanácatl se acompañan de ilustraciones que lo denuncian. En una de ellas aparece el diablo incitando a un indio a comer hongos; en otra, el diablo danza sobre ellos. (10)

Los jerarcas eclesiásticos hicieron un trabajo de persecución tan exitoso que durante cuatro siglos nada se supo sobre el culto relacionado con estas plantas. Ningún antropólogo o botánico fue capaz de descubrir las ceremonias rituales que continuaban llevándose a cabo clandestinamente. Fue hasta mediados de la década de 1930 que comenzaron a salir a la luz pública. Entonces se supo que las ceremonias rituales en las que intervenía alguna de estas plantas antiguamente satanizadas y prohibidas por los españoles, eran guiadas por un hombre sabio o una mujer sabia -comúnmente llamados chamanes o curanderos-, que dichas ceremonias incluían el ayuno previo como requisito para todos los participantes y que su objetivo principal era curar a personas enfermas.

Tanto los efectos de estas plantas, como los efectos de los brebajes que se preparan con ellas o los de sus respectivos alcaloides, dependen del contexto en el que se ingieren, la cantidad administrada, el propósito con el cual se utilizan, así como el control ceremonial que ejerce el chamán o la ausencia de éste; sin embargo, prácticamente todas ellas tienen en común la capacidad de generar lo que se conoce como visiones o alucinaciones, esto es: percepciones en ausencia de un objeto real (a diferencia de las ilusiones que son percepciones alteradas de un objeto presente, según las definen los psiquiátras).

La llamada Biblia de los médicos, el prestigioso manual farmacéutico Goodman & Gilman asegura que el rasgo que distingue a estos psicoactivos de otras clases de drogas es su capacidad de inducir estados de percepción, pensamiento y sensaciones alterados que no pueden experimentarse de otra manera, excepto en sueños o, a veces, en el éxtasis religioso:

Hay una conciencia intensificada de la entrada sensitiva, a menudo acompañada por un aumento de la claridad de percepción, pero con disminución sobre el control sobre lo que se experimenta. Con frecuencia se siente que parte del ser parece ser un observador pasivo (un 'yo espectador') más que una fuerza activa organizadora y directriz, mientras que otra parte participa y recibe experiencias sensoriales vívidas e inusuales... En este estado, la sensación más leve puede tener un significado profundo. Por lo general existe una disminución de la capacidad para diferenciar los límites entre un objeto y otro y entre el propio ser y el medio. Junto con esto puede haber una sensación de unión con 'la humanidad' o el 'cosmos'. (34)

Otra característica de los "alucinógenos" que destaca en este manual es su bajo potencial de abuso: "son sustancias que rara vez provocan dependencia y excepcionalmente desembocan en un hecho fatal". (34)

Etimológicamente, el verbo alucinar procede del latín halucinari, "divagar mentalmente o hablar sin sentido", y en esa lengua es sinónimo de palabras que significan estar loco o delirar. Así pues, el adjetivo alucinógeno impone de inmediato un juicio de valor negativo sobre la naturaleza de las percepciones alteradas, ya que alucinar significa "ofuscar, seducir o engañar, haciendo que se tome una cosa por otra". Debido a ello se han propuesto múltiples denominaciones científicas para tratar de abarcar etimológicamente sus efectos: psicodislépticos, eidéticos, misticomiméticos, psicógenos, psicoataráxicos, psicotógenos, psicotomiméticos, etc.

Desde la perspectiva de doctor Humprey Osmond y muchos otros investigadores, no se les puede aplicar el término de alucinógenos ya que pocas veces producen alucinaciones reales sino más bien ilusiones sensoriales, ni el de psicomiméticos, porque sus efectos son mucho mayores que la simple imitación de episodios de locura, por eso propuso el término de psiquedélicos. Él pensaba que podían propiciar una experiencia directa hacia los ámbitos espirituales y que los epítetos clínicos desdeñosos no debían oscurecer su verdadera riqueza, dado lo cual acuñó el vocablo psiquedélicos, un nombre con profundidad mística ya que etimológicamente significa "manifestadores o reveladores del alma", pues viene de los términos griegos psique, que es el denominativo de "alma o espíritu" y delos que significa, "manifestar, revelar o hacer visible". (98)

Por desgracia, los medios de comunicación masiva se encargaron de transformar a los psiquedélicos en psicodélicos, tal como tergiversaron muchas otras cosas respecto a estas drogas que terminaron asociadas con la rebelión cultural, los nuevos estilos artísticos y la apología del uso de sustancias psicoactivas durante la década de los años sesenta. Así fue como este excelente término cayó en desuso.

En virtud de mis experiencias personales, a mí me gustaría que se reivindicara el término de psiquedélicos, como intenta Richard Yensen (98), sin embargo, también me agrada mucho otro vocablo que un grupo de investigadores encabezados por Jonathan Ott propuso para referirse a "las drogas cuya ingestión altera la mente y provoca estados de posesión extática y chamánica": enteógenos. El vocablo de origen griego entheos significa "Dios adentro" y se utilizaba para describir los trances proféticos, los momentos de creación artística y aquellos ritos religiosos en los que se experimentaban estados místicos a través de la ingestión de sustancias asociadas con alguna deidad. De acuerdo a Jonathan y sus colegas, en un sentido estricto, "sólo aquellas drogas que producen visiones y de las cuales pueda mostrarse que han figurado en ritos religiosos o chamánicos serían llamadas enteógenos." (66)

No obstante, investigadores tan reputados como los Shulguin o Antonio Escohotado, señalan que las experiencias místicas o extáticas sólo son un potencial y no una garantía del uso de este grupo de psicoactivos. Adicionalmente Escohotado encuentra que el término entéogeno "es más ideológico que objetivo y recuerda excesivamente el ámbito de lo religioso"; dado lo cual se inclina por la palabra visionario, que le parece suficientemente secularizada o laica. Según explica: "la visión es una visión privilegiada del acontecer... cuando alguien dice que ha tenido una visión se refiere a que sintió o percibió lo que esa persona intuía que se podía percibir o sentir sobre cierto asunto, dejándose de lado todo subjetivismo". (3)

Dejar de lado todo subjetivismo me parece imposible, pero dentro de las gradaciones entre lo más subjetivo y lo menos subjetivo, quizá visionario sea menos subjetivo que enteógeno y sobre todo más genérico, ya que incluye las experiencais del conjunto de personas que no llegan a experimentar estados místicos o visiones que puedan calificarse como espirituales dados los parámetros convencionales. Por eso es que finalmente he optado por emplear dicho término para calificar al conjunto de plantas, brebajes y alcaloides que se analizan en este capítulo: los cáctus llamados peyote y San Pedro, los hongos psicoactivos, los amanita muscaria, las semillas de ololiuqui, las hojas de ska pastora, la bebida denominada ayahuasca y dos alcaloides cuyos antecesores orgánicos tienen comprobada utilización chamánica: la dietilamida del ácido lisérgico o LSD, proveniente del hongo conocido como fuego de San Antonio y la dimetiltriptamina o DMT, principio activo contenido en diversas plantas psicoactivas de todo el globo terráqueo.


¿Por qué están prohibidas las sustancias visionarias?

En Las puertas de la percepción, fruto de sus vivencias espirituales a la luz de una planta maestra, el escritor inglés Aldous Huxley escribió: "Ser sacudido fuera de las rutas de la percepción ordinaria, ser espectador durante algunas horas sin tiempo del mundo externo e interno, no como se aparecen al animal obsesionado con la supervivencia o al ser humano obsesionado con palabras y nociones, sino como son aprehendidos directa e incondicionalmente por la mente en su totalidad, es una experiencia de inestimable valor para cualquiera y especialmente para el intelectual." (42)

En parte siguiendo este tipo de recomendaciones emitidas por líderes contraculturales, y en parte siguiendo una moda amiga de la disipación y la rebeldía, cientos de jóvenes occidentales se lanzarían en pos de algún chamán entre mediados de los años cincuenta hasta mediados de los sesenta. Salvo contadas excepciones, ninguno de ellos llevaba en mente el objetivo de obtener enseñanzas acerca del autoconocimiento, sino el de tener un buen trip bajo los efectos de las plantas mágicas de México y del Amazonas.

Olvidando la segunda máxima del Templo de Delfos: "Nada en exceso", los llamados hippies abandonaron la búsqueda de los chamanes e incluso el uso de las plantas mismas, sustituyéndolas por el consumo de sus alcaloides principales: mezcalina, dimetiltriptamina, dietilamida del ácido lisérgico, psilocina y psilocibina. Poco después, en 1971, a instancias del gobierno estadounidense asustado por la magnitud del fenómeno y especialmente por su asociación directa con el cuestionamientos al orden social imperante y la política contestataria de los jóvenes, comenzaría una nueva época de persecución y prohibición a escala mundial de las plantas maestras y sus alcaloides.

A partir de esta fecha las drogas quedaron técnicamente divididas en lícitas e ilícitas y conceptualmente estigmatizadas como buenas o malas. Como lúcidamente aseguró el poeta mexicano Octavio Paz:

Puede entenderse ahora la verdadera razón de la condenación y su severidad: la autoridad no obra como si reprimiese una práctica reprobable o un delito sino una disidencia. Puesto que es una disidencia que se propaga, la prohibición asume la forma de un combate contra un contagio del espíritu, contra una opinión. La autoridad manifiesta un celo ideológico: persigue una herejía, no un crimen. (70)

En virtud de esta neo-inquisición, los principios activos de las plantas maestras y por ende ellas mismas, caerían nuevamente en la clandestinidad o en la ambigüedad legislativa. Por arte y magia de la prohibición internacional aparecen entonces los cercos y retenes de la Policía Judicial Federal mexicana en las zonas en donde ellos suponen que estas plantas crecen ahora, aparecen los casos de jóvenes detenidos y extorsionados por querer transgredir el resguardo de las puertas de la percepción, aparece una nueva y quizá más peligrosa amenaza para la supervivencia de las tradiciones de ciertos pueblos indígenas de América: el exterminio de costumbres ancestrales debido al uso de plantas psicoactivas que autoridades ajenas consideran peligrosas... y peor aún, se dificulta el acceso y la investigación de fármacos de incalculable utilidad para la salud mental pública, como puede observarse en los apartados de Hechos interesantes de cada uno de los psicoactivos que se estudian en este aprtado dedicado a las plantas y alcaloides visionarios.

(Para encontrar más información relacionada con las plantas y alcaloides visionarios consulta también las páginas de Chamanismo y las de Espiritualidad y Terapias con psicoactivos)



¿Cómo se utilizaban estas plantas?

Se utilizaban básicamente de dos formas: para la sanación y/o para el autoconocimiento.

En el primer caso, el curandero las tomaba y a veces también el paciente. Durante el viaje, el sanador recibía la información que necesitaba darle al paciente, quien muchas veces recibía directamente la curación durante los efectos de la planta. Así trabajaba por ejemplo la curandera mexicana llamada María Sabina.

Los ritos de autoconocimiento de diversas culturas tinenen la peculiaridad de ser ritos anuales guiados por un chamán. Antes de llevar a cabo el ritual en el que se ingiere la planta, hay un periodo de preparación física (por ejemplo ayunos) y psicológica (por ejemplo una reunión catártica con todos los habitantes de la tribu en la que se confesaban y perdonaban las mutuas ofensas) y una peregrinación hacia el lugar donde crece la planta (como Wirikuta para los huicholes que consumen el peyote) o donde se lleva a cabo el ritual (como Eleusis a 20 kilómetros de Atenas para los antiguos griegos que consumían el kikeón).

Después de la toma hay otro periodo de reflexión e interpetación de la experiencia. Posteriormente, ya en la vida cotidiana, se procura darle una aplicación práctica a la información o visión recibida. Lo cual provoca un cambio o una transformación de la persona que tuvo la experiencia.

Una última característica digna de ser mencionada es que en la mayoría de estas culturas, las plantas son vistas como herramientas de trabajo temporales, que muestran al aprendiz de chamán o a la persona simple aquello que debe aprender a alcanzar por sí misma.



¿Cómo podemos utilizar actualmente estas plantas?

Mi recomendación consiste en seguir estas antiguas pautas para evitar cualquier peligro y hacer que funcionen para nosotros como remedios y no como venenos. Para estar seguros de ello hay que:

Llevar a cabo una preparación previa, a nivel físico (mediante ayunos o desintoxicaciones) mental (informarse de lo que se va a consumir), emocional y espiritual (siguiendo algún tipo de terapia o sistema de autoconocimiento).

Tener la experiencia una o máximo dos veces al año con una persona que te guíe y pueda hacerse cargo de cualquier eventualidad, como una crisis de sanación, un ataque de pánico, etc. Esta persona de preferencia debe ser un chamán experiementado o un terapeuta bien preparado.

Llevar a cabo algún proceso de integración de lo vivido, ya sea hablando con el chamán o con un terapeuta preparado, inmediatamente o días después de la toma.

Aplicar dentro de nuestra vida cotidiana la información, la visión o la enseñanza que hayamos recibido bajo los efectos con la planta.

Recordar que las plantas son herramientas de uso temporal y limitado. La penicilina sólo se toma en casos en que verdaderamente lo amerita y si abusamos de ella deja de hacer el efecto que buscamos y produce síntomas indeseables. Igualmente hemos de tratar a las plantas sagradas con el mismo respeto y usarlas temporalmente durante ciertos periodos de nuestra vida, sabiendo que algún día las dejaremos por completo.

Antiguamente estas plantas maestras tenían una razón de ser debido a la densidad del planeta y la dificultad que teníamos para entrar en contacto con nuestrs propia sabiduría o para comunicarson con nuestros guías en los planos invisibles, pero ahora, debido al aumento de las vibraciones de la Tierra y de la humanidad en general, es más fácil conseguir ese contacto y esa comunicación sin ayuda de las plantas. Por eso en la actualidad estamos asistiendo al principio del ocaso de su gran servicio en nuestro planeta.

Peyote y San Pedro








DATOS GENERALES
Origen

El peyote (Lophophora wiliamsii), "la planta que hace que los ojos se maravillen", según la describió un autor francés, es una cactácea de origen americano que crece en las regiones desérticas de Norteamérica, sobre todo en la sierra que corre entre Nayarit y San Luis Potosí. De acuerdo a las estimaciones de uno de los primeros cronistas españoles, fray Bernardino de Sahagún, los toltecas y los chichimecas conocían el peyote por lo menos dos milenios antes de la llegada de los europeos al continente americano. El etnólogo Carl Lumholtz estima que en realidad se remonta a más de tres mil años de antigüedad ya que un símbolo utilizado por los tarahumaras en la ceremonia del peyote aparece en tallas rituales que datan de esa fecha preservadas en rocas volcánicas.

Los primeros testimonios escritos sobre este cacto sagrado pertenecen a Sahagún: "Hay otra hierba como tunas de tierra, se llama peyotl, es blanca, se encuentra en el norte del país; los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles: dura esta intoxicación de dos a tras días y después de quita; es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro." (22)

El consumo del peyote ha subsistido en norteamérica a pesar de la llegada de los Europeos y la imposición de sus creencias y costumbres. Los pueblos que lo emplean ancestralmente con fines rituales (coras, tarahumaras, tepehuanis, huicholes y varias tribus estadounidenses), se comportan ante él con temor reverencial. Consideran que los hace entrar en contacto con fuentes divinas y suponen que si no se han "purificado" previamente, los dioses les harán sufrir tremendos castigos.

Por su parte el San Pedro (Trichocereus pachanoi) es un cactus columnar que puede llegar a ser gigantesco, crece en México, Bolivia, Ecuador y Perú. En estos dos últimos países se utiliza dentro de rituales chamánicos.

Hongos psicoactivos

Psilocibe semilanceata

Gymnopylus spectabilis

Amanita phalloides
hongo cuyo veneno es mortal

Amanita pantherina,
hongo psicoactivo que puede ser mortal en dosis altas





DATOS GENERALES

Origen

Los hongos son seres vivos que se encuentran clasificados dentro del reino Fungi. Están formados por una parte vegetativa (micelio) que se encuentra en el interior del substrato del que se alimentan, produciendo fructificaciones que conocemos con el nombre de hongos o setas.

Los hongos, a diferencia del reino vegetal carecen de clorofila, por lo tanto, no pueden sintetizar su propio alimento y necesitan obtenerlo ya eleborado. Para ello se alimentan de otros organismos viviendo en simbiosis con otras plantas, asociación que se comoce como micorriza, donde la planta suministra al hongo fuentes de carbono procedentes de la fotosíntesis y éste le suministra a su vez mayor absorción de agua y nutrientes minerales, siendo ambos beneficiados. Esta es la asociación más común, pero los hongos también pueden parasitar plantas o animales o vivir como saprofitos, esto es desarrollándose a partir de materia orgánica en descomposición.

Hay algunas variedades de hongos que contienen alcaloides capaces de alterar el Sistema Nervioso Central. Estas variedades se conocen científica y coloquialmente mente como hongos psicoactivos. Aunque se han identificado cerca de 15 especies diferentes, las principales variedades en México son tres, y han recibido nombres bastante pintorescos: al Psilocybe mexicana que brota en días soleados sobre prados húmedos inmediatamente después de una noche lluviosa, se le llama "pajarito"; al Psilocybe caerulescens que nace también en tierra húmeda, "derrumbe"; y al Psilocybe (o Stropharia) cubensis que crece sobre el estiércol del ganado vacuno, "San Isidro". En nuestro país actualmente pueden encontrarse en zonas montañosas de los estados de México, Oaxaca y Morelos, Michoacán y Puebla.

En los bosques de España hay Pscilocybe wassoni en Galicia; P. semilanceolata en Euzkadi y Stroparia cubensis en Cataluña (17).

Los antropólogos afirman que en México, en Guatemala y en la zona del Amazonas fueron utilizados con fines rituales. A lo largo de todo el antiguo territorio maya se han encontrado figurillas de piedra con remates en forma de hongo que datan del año 1000 a.C. al 500 d.C. Se sabe también que la ingestión de este tipo de hongos era parte importante en los ritos religiosos oraculares de mazatecas, chinatecas, chatinos, mixes, zapotecas y mixtecas de Oaxaca, náhuatls del México central, y posiblemente otomíes de Puebla y tarascos de Michoacán. La primera mención de su uso data de algunos libros del siglo XVI. Uno de ellos menciona sus usos rituales en las fiestas de coronación de Moctezuma, el último emperador azteca. El doctor Francisco Hernández, médico del rey de España reportó que los indígenas gustaban de ingerir ciertos hongos que "producen visiones de todo tipo, tales como guerras e imágenes de demonios… son muy apreciados por los príncipes en sus fiestas y banquetes. Se procuran en vigilias imponentes y terribles que duran toda la noche." (31) Parece ser que después de la conquista el uso de hongos psilocibos con fines rituales y terapéuticos únicamente sobrevivió en la Sierra de Oaxaca.
Etimología y denominaciones

Un hongo psilocibo es aquel cuyos principios activos son la psilocina y la psilocibina; mientras que hongo psicoactivo es la denominación genérica para todo tipo de especies que contengan éstos u otro tipo de alcaloides capaces de afectar el sistema nervioso central. Las especies de Amanita muscaria y Amanita pantherina, por ejemplo, son hongos psicoactivos, pero no psilocibos.

Entre los indígenas del centro de México los hongos psilocibos reciben el nombre de Teonanacatl, que significa "carne de dios" en náhuatl. Los mazatecos de Oaxaca les llaman nti-si-tho; el prefijo nti es un diminutivo de respeto y cariño, si-tho significa "el que brota".

Amanitas

Amanita muscaria típico

Amanita muscaria en distintos tonalidades de amarillo





DATOS GENERALES

Origen

A juicio de muchos, los Amanita muscaria son los miembros más hermosos del reino de los hongos. Brotan en los bosques de Europa, Asia y América desde hace milenios. De hecho se cree que diversos pueblos de Asia y Europa central han empleado Amanita muscaria como parte de ritos religiosos desde mucho antes del advenimiento del cristianismo.

La evidencia más antigua del uso de Amanita muscaria como intoxicante se basa en análisis lingüísticos de Asia del norte. Cerca de 4000 años a.C, el lenguaje urálico se dividió en dos ramas, y ambas contienen la raíz "pang" que significa "ebrio" y a la vez es el nombre que recibe el Amanita muscaria. Esto sugiere que las propiedades psicoactivas de este hongo eran conocidas desde entonces.

En es noreste de Siberia se han encontrado petroglifos que datan de 1000 a 2000 años a.C donde se muestran figuras antropomórficas con hongos en sus cabezas. Y en esta área actualmente habitada por los chukchi, persisten tradiciones culturales en las que los Amanita se utilizan como embriagantes.

En los himnos del Rig Veda, un conjunto de historias sagradas de la India que data de alrededor de 500 a.C se menciona repetidamente un inebrante llamado Soma. En 1968, R. Gordon Wasson publicó un libro controversial, Soma: Divine Mushroom of Immortality, donde fundamentaba sus sospechas de que el Soma se preparaba con Amanita muscaria.

Por todo esto se cree que estos hongos son el psicoactivo más antiguo que ha empleado la humanidad.

Junto con el pueblo chukchi, los lapones, los koriak, los cheremies, los vogules iukaguir, los zirianos iukaguir y los kamchadales de la península de Kamchatka, junto con otras tribus de Siberia Central cerca de los ríos Ob y Yenisei, muestran una gran difusión del uso del hongo visionario casi hasta la actualidad. De hecho, en el inmenso territorio siberiano todas las creencias tradicionales estaban ligadas a la figura suprema del chamán y éste mantenía el consumo del hongo enteógeno en el centro mismo de sus prácticas mágicas y terapéuticas. Y en el continente americano también se tiene noticia de dos pueblos que aún continúan usándolos como parte de sus rituales chamánicos: los chippewa y los dogrib, asentados al sur de la frontera entre los Estados Unidos y Canadá.

Es muy probable que el consumo de Amanitas fuese objeto, en la prehistoria, de una propagación llevada a cabo por el movimiento migratorio de los grupúsculos indoeuropeos, surgidos del Kazakhstan actual y de las estepas asiáticas. Estos grupúsculos se fueron desplazando, llevando su emigración hasta el norte de Alemania y las Islas Británicas. Por el sur los indoeuropeos llegaron hasta el territorio francés actual y el norte de la Península Ibérica e Itálica, llevando el conocimiento de la metalurgia del bronce y el hierro y, muy probablemente la práctica de modificar ritualmente la consciencia por acción del Amanita muscaria.

Según diversos antropólogos, el hecho de que el consumo ritual de Amanitas actualmente esté tan poco difundido se puede deber a los cambios sociales, culturales y económicos que aparecieron después de la revolución del neolítico y a la influencia del cristianismo que combatió cultos paganos ligados al uso de diversas plantas y hongos psicoactivos. Fue entonces precisamente cuando los enteógenos adquirieron el carácter tabú que mantienen actualmente y el Amanita adquirió reputación de ser un hongo "venenoso".
Etimología y denominaciones

El nombre científico del género (Amanita), acuñado por Persoon puede derivar del griego amanitai, que significa "sin detalles" o de Amanus, monte de la antigua provincia romana de Cilicia, en el sur de la actual Turquía. El nombre específico (muscaria) procede del latín musca, que significa "mosca", ya que antiguamente se utilizaba leche en la que se habían remojado estos hongos para matar a las moscas. (6) En la cuenca occidental Mediterránea tiene diversos nombres populares cuyo sentido es por sí mismo significativo: la mayoría giran entorno del nombre "pájaro loco", "sabia locura" o en referencia a su acción insecticida como matamoscas, incluso en inglés es conocido como fly agaric (fly significa mosca).

LSD

Debido al pequeño volumen necesario para concentrar grandes dosis, la LSD suele distribuirse comúnmente en papel secante impregnado en pequeños cuadros de papel con diferentes figuras. Antiguamente se vendía en terrones de azúcar.






DATOS GENREALES

Origen

Algunos de los alcaloides con aplicaciones médicas más importantes se derivan del cornezuelo, un hongo (Claviceps purpurea) que parasita algunos pastos y cereales, principalmente la cebada. Los llamados Misterios de Eleusis, ritos secretos de la antigua Grecia, han sido asociados a la intoxicación causada por la ingestión de cebada parasitada por el cornezuelo. El ácido lisérgico es el núcleo común de la mayoría de los alcaloides de este hongo. En 1937 Albert Hofmann sintetizó la dietilamida del ácido lisérgico a partir de él.

Sus efectos enteogénicos los descubrió él mismo años después. Según relata el mismo Hofmann: "En 1943 descubrí, al someterme a experimentos con la droga, la alta potencia enteogénica de la dietilamida del ácido lisérgicoque llegó a ser conocida en todo el mundo por su nombre en clave en el laboratorio: LSD-25." (26) La LSD era la droga más potente descubierta hasta entonces, tanto que su dosis debía medirse en millonésimas de gramo o gammas. "La dosis activa en humanos iba de 0.000003 a 0.000001 por kilo de peso. Su margen de seguridad era anormalmente alto, en la heroína puede ser de 1/5, en el barbitúrico de 1/4, mientras en la LSD era de 1/600. Además resultaba ser un fármaco desprovisto de tolerancia que al usarse con asiduidad diaria simplemente dejaba de hacer efecto." (14) Es por ello que pronto suscitó el interés de los psicoterapeutas, quienes pensaron que su estudio podría ayudar a facilitar el conocimiento de la enfermedad mental. En la década de los sesentas se escribieron cientos de artículos científicos sobre los efectos de la LSD en los sistemas biológicos, en el comportamiento animal, en pacientes con una amplia variedad de enfermedades físicas y mentales, además de un sinfín de voluntarios "normales" que alentados por el ambiente contracultural de la época, montaron todo un "culto psicodélico" alrededor de la dietilamida del ácido lisérgico.
Etimología y denominaciones

LSD-25, es una abreviatura del alemán Lyserg Säure-Diäthylamid 25, pues ese era su número entre una serie de 26 derivados sintéticos que fueron aislados a partir del cornezuelo y estaban siendo investigados en el laboratorio de Sandoz.

En la actualidad la LSD-25 se expende en dos modalidades, las dosis altas que son similares a las que se ingerían durante la época de los hippies, los llamados ácidos o tickets y las dosis bajas que reciben los nombres callejeros de micropuntos o tripis, o simplemente la denominación del grabado que traiga el papel que los contiene: soles, bartsimpsons, gatosfélix, planetas verdes, etc.

Ololiuqui

Ipomea violacea


Turbina Corymbosa

DATOS GENERALES

Origen

Las plantas llamadas bado (Turbina corymbosa) y bado negro (Ipomea violacea), son originarias del sureste mexicano y constituyen uno de los principales alucinógenos sagrados de chinatecos, mixtecas, mazatecos, zapotecas y otros grupos indígenas de Oaxaca. El ritual moderno realizado con semillas de ololiuqui incorpora muchos elementos cristianos. De hecho los nombres de semillas de la virgen o semillas del manto de María, muestran un sincretismo de lo cristiano con lo pagano e indican claramente que ambas especies se consideran como regalos divinos. Su primera mención data de 1651, de los escritos de Francisco Hernández, el médico personal del Rey de España que pasó varios años en México estudiando las plantas medicinales que utilizaban los indígenas. En su Historia general de las cosas en la Nueva España, Sahagún describe: "Hay una planta que llaman coatl xoxouhqui [serpiente verde]. Da un grano que lleva el nombre de ololiuqui [cosa redonda]. Embriaga y vuelve loco… es medicinal." (1)
Etimología y denominaciones

En México las semillas de bado (Turbina corymbosa) y badoh negro (Ipomea violacea), se conocen genéricamente como semillas de ololiuqui, semillas maravilla o semillas del manto de María.

Ska Pastora


Salvia divinorum



DATOS GENERLAES

Origen

Esta singular planta crece silvestre sólo en ciertas regiones de Oaxaca, México y desde allí se ha reproducido a través de esquejes llevados a otras partes del globo terráqueo. En 1939 el antropólogo Jean Basset Jonson mensionó la existencia de una infusión de "hierba María" de características visionarias usada para la adivinación en un pueblo perdido de México. En 1952 el doctor Weitlaner reportó el uso de "ska pastora" entre los mazatecas de Jalapa de Díaz, un pequeño pueblo de Oaxaca. Entre 1951 y 1962 G. Wasson y A. Hofmann viajaron a la zona y consiguieron muestras de la planta que llevaron a Europa donde fue identificada como una nueva especie denominada Salvia divinorum. Posteriores investigaciones han dado a conocer su utilidad ritual y terapéutica entre los habitantes de la región mazateca.
Etimología y denominaciones

Salvia divinorum viene del latin salvus, "salvar" y divinorum que significa "de los adivinos". De acuerdo a Wasson la identidad del psicoactivo conocido en el antiguo México como pipiltzintzintli corresponde a la planta Salvia divinorum, mejor conocida en el área de Oaxaca como ska pastora, ska María o hierba María. El término náhuatl pipiltzintzintli significa "la más noble princiesa". Pipiltzin se refiere a algo enteramente noble. Pipiltzintzintli es un término superlativo. Denota algo no meramente sobrenatural y extraordinario, sino que excede otras cosas ya de por sí sobrenaturales y extraordinarias. Dice Wasson que si el término se aplicó a una planta, ello connota la superioridad de la planta a los ojos de nuestros ancestros. La palabra sólo podía ser usada para nombrar algo verdaderamente sagrado y altamente estimado. (15)



QUÍMICA

Identificación

La Salvia divinorum es un miembro muy raro de la familia de las salvias o mentas. Los mazatecas la cultivan en llanos ocultos, lejos de casas y caminos. Prospera en tierra negra en un clima bastante húmedo a una altitud de entre 300 y 1800 metros de altura.

Ayahuasca


Hojas de Psicotrya viridis

Bejucos de Banisteriopsis caapi




Lianas de Banisteriopsis caapi




DATOS GENERALES

Origen

Los pintorescos bejucos de Banisteriopsis caapi o Banisteriopsis inebrians son originarios de América. Crecen en el valle del Amazonas, al este de Ecuador y en algunas zonas de Perú, Colombia y Venezuela. Con la corteza de estos bejucos y las hojas de otras plantas propias de la región, como la chacruna, se prepara una importante bebida ceremonial que recibe el nombre de ayahuasca. Durante años ha sido consumida con fines rituales en pueblos indígenas de Brasil, Ecuador y los Andes periuanos.

Existen documentos etnográficos que remontan el conocimiento de la ayahuasca entre los pueblos amazónicos a miles de años atrás. Las diferentes culturas que la usan cuentan con sus respectivos mitos sobre su procedencia, divinidades asociadas y acontecimientos sobre el origen de las mismas tribus.

Estas prácticas permanecieron ocultas al mundo occidental hasta que en 1851 Richard Spruce, un famoso explorador inglés viajó a Perú y tuvo noticias de esta bebida de uso ritual. Sin embargo, no fue sino hasta siete años después que Manuel Villavicencio, un funcionario ecuatoriano, se convirtió en el primer no indígena de que se tenga noticia, en probar los efectos de la ayahuasca tras haber sido invitado a participar en un ritual. Villavicencio contó que vio "los más sobrecogedores paisajes, grandes ciudades, maravillosas torres, bellos parques y otras cosas magníficas". (32)

A principios de la década de los 50 el escritor estadounidense Williams Burroughs tuvo noticia de esta bebida y en 1953 viajó a Colombia para probarla. Siete años más tarde su compatriota, el poeta Allen Ginsberg también emprendió una exploración similar y años después la correspondencia que ambos sostuvieron al respecto sería editada en un libro llamado Las cartas de yagé. Esta publicación aunada a las a las investigaciones del etnobotánico Richard Evan Shultes contribuyeron a atraer la atención del mundo occidental hacia la ayahuasca y las culturas que la utilizan ancestralmente.
Etimología y denominaciones

Según Brailowsky (4) ayahuasca quiere decir "bejuco de los espíritus"; según Schultes y Hofmann (40), significa "soga del ahorcado" o "enredadera del alma" en lengua quechua, una de las lenguas habladas en el Perú.

La ayahuasca tiene varios nombres nativos en otras regiones del continente americano: pilde, dápa, pandé (Ecuador), caapi, hoasca, daime, vegetal (Brasil), yagé o yagué (Colombia), kahi, kahiriama, mihi y natema (Amazonía). Se sabe que las plantas que los chamanes adicionan a los bejucos dependen del propósito para el cual se vaya a consumir la ayahuasca, que puede ser: viaje astral, telepatía, curación, comunicación con espíritus, aprendizaje de "ícaros" (canciones para curar), adivinación, etc. Juan José García P. asegura que en función de dichas plantas aditivas, esta bebida ceremonial puede recibir diferentes nombres tales como: tigrehuasca, monohuasca, indihuasca, cielohuasca, culebrasca, etc.

DMT



DATOS GENERALES
Origen

Este alcaloide fue sintetizado por primera vez en 1931 (Manzke), y aislado de dos plantas distintas por investigadores independientes en 1946 (Gonçalves) de la Mimosa hostilis y en 1955 (Fish, Jonson and Horning) de la Piptadenia peregrina. Sin embargo, sus características alucinógenas se descubrieron hasta 1956 (Szára). Está presente en diversos géneros de plantas de origen europeo o asiático como Acacia, Anandenanthera, Mimosa, Piptadenia, Virola, Syrian rue y en algunas de las plantas sudamericanas con las que se prepara la cahoba, el yopo y la ayahuasca como Psychotria viridis, Psychotria carthaginesis, B. rusbyana etc.
Denominaciones

DMT son las siglas de su nombre químico: diemetriltriptamina Por la rapidez con que se presentan sus efectos y por su corta duración, este alcaloide recibió durante los sesentas el nombre de Businessman’s trip (viaje del hombre de negocios).



QUÍMICA

Identificación

La DMT es un sólido cristalino, blanco, de olor acre, cuyo punto de fusión se alcanza a los 50ºC. Es un alcaloide difícil de conseguir en el mercado negro ya que no resulta económico sintetizarlo en pequeñas cantidades. Hoy en día muchas personas han oído hablar acerca del este psicoactivo, pero muy pocas personas saben donde pueden encontrarlo y menos aún, lo han probado.

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