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Playas artificiales de Buenos Aires con peligro latente

Buenos Aires se conforma con playas falsas frente a un río contaminado



Cuando las temperaturas del verano austral superan los 35 grados en Buenos Aires, cientos de habitantes se conforman con playas artificiales en esta magalópolis lejos del mar Atlántico y frente al inmenso pero contaminado Río de la Plata.

"Para la gente que no tiene posibilidad de irse está bueno venir a este lugar porque simula un poco la arena, las sombrillas y el hecho que sea gratis también está bueno", dijo a la AFP Laura Couto descansando sobre una tumbona y rodeada de sombrillas amarillas, dispuestas por la alcaldía de la capital en varias plazas públicas.
Además, "ir a la costa es un numerito", agregó Couto en referencia a lo costoso que es pasear en verano en este país, azotado por una inflación que cerró 2016 en más de 40%.
Las playas oceánicas más cercanas a Buenos Aires están a unos 350 km, o cuatro horas de ruta.

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Desde 2009, bajo el mandato del entonces alcalde de la capital Mauricio Macri, ahora presidente, se arman estas playas artificiales en plazas públicas y en algunas con espacios de arena.
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"Digamos que está mucho mejor ir a un lugar con playa donde te podés meter en el mar", lamentó Gerardo Rizo, otro veraneante en sus ratos libres en esta ciudad en la que conviven a diario unas 10 millones de personas.

Rizo se quejó de que teniendo el río tan cerca no sea posible bañarse por su alta contaminación, mirando a pocos metros esas aguas del norte de la ciudad donde siempre hay quienes se animan a un chapuzón, haciendo la vista gorda de los desperdicios flotantes.


Gente se refresca en aguas de playas urbanas artificiales a lo largo del Río de la Plata, en Buenos Aires

"Yo creo que si estuviera contaminado la gente no se mete, lo que pasa es que está bastante sucio... Si no, no hubiesen peces", lo contradijo Mónica César, que, como algunos niños, nadaba en el rio.
Desde que en octubre empieza asomarse la primavera, es común ver en las plazas de Buenos Aires, entre edificios altos, residenciales y de oficinas, cómo familias enteras extienden sus toallas para broncearse, con el ruido de fondo del gran tráfico capitalino.



No ocurre lo mismo del otro lado de la orilla. Montevideo está construida de cara al mismo Rio de la Plata y con playas más limpias.

En Buenos Aires las edificaciones suelen dar la espalda a ese rio que arrastra a las orillas de rocas y hormigón todo tipo de basura.
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