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Policía asesina a una persona por día en Argentina.

• La otra cara de la inseguridad, de la que nadie habla, tiene números escalofriantes: 1.323 personas perdieron la vida por balas de fuerzas de seguridad del Estado entre 2006 y 2009. • La estadística surge de un informe hecho por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) •




Archivo de Casos de Personas Asesinadas por las Fuerzas de Seguridad del Estado, se denomina al estudio presentado recientemente por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), donde se exponen los casos de “personas asesinadas por el aparato represivo estatal en todo el país”.
El informe contempla datos recopilados desde 1996 a esta parte y un segmento estadístico especial destinado al análisis de los casos registrados durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, autodenominado “gobierno de los Derechos Humanos”. Desde 2003 a esta parte, es decir, durante la gestión de los Kirchner, se registró un total de 1.323 muertos por “gatillo fácil” de las fuerzas de seguridad del Estado.
“Incluimos todo caso que implique la aplicación de política represiva estatal y la utilización de los recursos del aparato estatal cuyo resultado sea la muerte de la víctima. Respecto de los victimarios, incluimos todo caso en que los responsables sean miembros de las agencias represivas del estado: policía federal, policías provinciales, gendarmería, prefectura, servicio penitenciario, seguridad “privada” o fuerzas armadas.
No incluimos enfrentamientos reales. Incluimos todas las modalidades represivas que utilizan los gobiernos.
A los fines estadísticos, las clasificamos en: gatillo fácil (fusilamientos); muertes en cárceles y comisarías (que en buena medida corresponden a la aplicación de tormentos); fusilamientos en movilizaciones u otras protestas; muertes intrafuerza o intrafamiliares (casos en que el autor utiliza, para ‘resolver’ un conflicto interno o familiar, los recursos represivos que le provee el estado); causas fraguadas, o consecuencia de otros delitos; otras circunstancias (desapariciones, etc.)”, explicaron desde CORREPI con respecto a la metodología adoptada para la elaboración del informe.
Las cifras desde 1996 a 2009 suman ya 2.826 casos, por lo que se puede deducir que el Estado Argentino es victimario de una muerte violenta cada 28 horas.
De los 1.323 muertos por gatillo fácil u otras circunstancias violentas evitables por parte de la fuerza del Estado durante los gobiernos K, 928 decesos se produjeron durante la gestión de Néstor y 395 en lo que va de la gestión de Cristina.
Sobre el total de casos, un 55% corresponde a lo que la Coordinadora entiende como “gatillo fácil”, y un 33% a muertes sucedidas durante custodias o guardas policiales en cárceles o comisarías.
“El fusilamiento o gatillo fácil propiamente dicho, en la mayoría de los casos, es motivado por la ‘pinta’ de la víctima (joven y pobre) y en ocasiones respecto de quienes son sospechados de haber cometido delitos, aun hechos menores como arrebatos, o que huyen sin poner en riesgo a terceros luego de un delito consumado o tentado. Es evidencia flagrante de que las políticas de mano dura y tolerancia cero, que consisten en la ejecución extrajudicial sumarísima, se aplican cotidianamente, al amparo del consenso social obtenido por las campañas mediáticas para legitimar estos homicidios”, señalaron desde CORREPI.
En alusión a muchas muertes que pasan a los archivos como “suicidios”, la Coordinadora sostiene: “La muerte de personas privadas de su libertad, sea en unidades carcelarias o en comisarías, presentadas oficialmente como inverosímiles suicidios por ahorcamiento o en incendios. Muchos de estos casos son, lisa y llanamente, hechos de tortura seguida de muerte”.


En Misiones

Según el informe de CORREPI y comparando con otras provincias, es baja la incidencia de muertes por gatillo fácil en Misiones: 16 casos registrados desde 1996 a 2009. El porcentaje de incidencia de nuestra provincia sobre el total de casos es del 0, 57%. Por amplia diferencia, la provincia con más casos es Buenos Aires: 1.342.
Y la provincia con menos casos registrados en el lapso analizado es San Juan con seis.


Políticas de mano dura

“Si observamos que Tierra del Fuego y Santa Fe se ubican detrás de Buenos Aires en cantidad de casos de homicidios consumados por las fuerzas de seguridad, y tomamos en cuenta que se trata de provincias gobernadas por el ARI y por el socialismo, se revela que las políticas de mano dura no son patrimonio del partido bonaerense ni de ningún partido político en especial. Son una necesidad operativa del sistema político económico imperante, gobierne quien gobierne”, aseguraron desde la Coordinadora.


“Misiones tiene un caso emblemático”

“Tenemos un caso emblemático en Misiones, protagonizado por tres efectivos de una fuerza de seguridad. Una mujer de la institución mantenía una relación con dos hombres, también de la fuerza. Uno de ellos se entera y la mata. Busca al segundo en cuestión y a un amigo común, y fraguan un sumario que simule un suicidio. De casos como ésos, en los que el aparato de Estado se pone al servicio de la impunidad usado por sus propios protagonistas, está lleno”, asegura la referente de CORREPI, María del Carmen Verdú.
Otro de los casos acaecidos en Misiones -en el Archivo de CORREPI hay 16 en esta provincia- es el del soldado Mauro Ramírez, quien en 2003 apareció muerto de un balazo de FAL en el pecho cuando hacía guardia en el Regimiento de Apóstoles. Los peritos descartaron la teoría del suicidio pero a pesar de que la causa sigue abierta no hay detenidos ni sospechosos.
También figura una muerte registrada el año pasado en Puerto Esperanza: “Al cruzar por el acceso a una planta de celulosa en la región boscosa, un joven de nacionalidad paraguaya fue abordado por cuatro efectivos de la sección Esperanza dependiente del Escuadrón X Eldorado de la GN que patrullaban la zona. Fue detenido por los gendarmes por llevar presuntamente dos bolsones de mercadería de contrabando. Luego de ser requisado y esposado, el gendarme de primera Alberto Fabián Ramírez (22) le disparó con su arma reglamentaria en el medio de la espalda, provocándole una herida sin orificio de salida que instantáneamente le produjo la muerte. La versión oficial se basó en que una molestia de los guantes provocó el disparo accidental del arma del gendarme que tenía al joven bajo su custodia, mientras los otros tres efectivos se habían ido al monte porque escucharon ruidos”, señalaron.
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