Pone en duda la salud mental de CFK

El polémico tuit “en chino” que envió la presidenta Cristina Kirchner, recordó las sospechas de que tiene un trastorno de personalidad según el diario El Observador de Uruguay, uno de los más importantes de ese país.



Sobre la base del análisis de la salud de la presidenta, ese matutino publica hoy una nota editorial de duro calibre:

Uno espera que los presidentes más jóvenes cometan este tipo de errores al comienzo de su gestión, pero que luego terminen bien. En este caso sucede todo lo contrario”. Esa fue la valoración que hizo para Bloomberg el analista político argentino Sergio Berensztein sobre el desafortunado tuit de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien en China aludió al “aloz y el petlóleo”, en una suerte de imitación del modo de hablar de los residentes de ese país. Los chinos la criticaron de inmediato y muchos la consideran loca. Ahora se recuerda, por ejemplo, aquel documento filtrado donde Hillary Clinton preguntaba por la salud mental de la argentina.

Los chinos no vieron el tuit de la presidenta porque en su país Twitter está prohibido. Pero en cuanto se difundió la noticia, las réplicas aparecieron en una red similar china, Weibo. “Si quieres hacerte la graciosa, al menos hazlo de un modo más inteligente”, reprochó un usuario. Otro le aclaró que los que pronuncian la “r” como “l” son los japoneses y coreanos, no los chinos.

“No lloles por mi Algentina, ¡la veldad es que China no te lescatará glatis!”, ironizaba otro usuario chino, que también destacó la falta de oportunidad del comentario de la mandataria, justo cuando estaba en una gira de alto nivel diplomático en la que esperaba sellar acuerdos económicos.

Pero algunos fueron más allá y se centraron en la gravedad del mensaje más que en sus palabras. “La presidenta argentina es bastante ‘especial’ en su modo de reírse de la pronunciación de los chinos”, comentó un usuario.

“Cada día se cava una fosa más profunda y le muestra al mundo que está terminando su mandato con una curva de aprendizaje inversa”, agregó Berensztein en su análisis para Bloomberg internacional.



La cadena, a su vez, entrevistó a Ernesto Fernandez Taboada, el director ejecutivo de la Cámara de Comercio Chino-Argentina, quien comentó que en la gremial empresarial dan consejos a los que buscan establecer relaciones de negocios con China para que no hagan chistes durante las reuniones, pues sus socios comerciales pueden no comprenderlos bien. “No puedo creer que los chinos están leyendo los tuits de nuestra presidenta todo el día”, agregó.



Elenco de originalidades

Los artículos periodísticos que se escribieron estos días sobre el mensaje de Fernández de Kirchner recordaron algunos otros originales episodios que la tuvieron como protagonista.

Por ejemplo, la revista estadounidense The New Yorker retomó el discurso de la argentina en la asamblea general de la ONU en setiembre, cuando usó parte de su discurso –más largo de lo permitido, y con posterior recriminación elegante de Barack Obama– para asegurar que ella también estaba en la mira de grupos extremistas solamente porque es amiga del papa Francisco.

“Si me pasa algo, que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte”, dijo una semana más tarde la presidenta en una conferencia de prensa en su país. Aludía a un supuesto plan de “sectores concentrados de la economía que quieren voltear al gobierno”. Se trataría de un plan de argentinos pero “con apoyo extranjero”, dijo en ese momento.

Otros recordaron la afición de la presidenta por los zapatos y vestidos, un aspecto en el que tiene comportamientos poco convencionales: en 2011 hubo un escándalo cuando el New York Post reveló que Fernández había gastado US$ 110 mil en 20 pares de zapatos de Christian Louboutin durante una visita a París. En 2008 el diario Perfil calculaba que en cada una de sus apariciones públicas, llevaba alhajas valuadas en unos US$ 50 mil.



Estado mental y salud

No faltaron las publicaciones que recordaron el pedido de la Secretaría de Estado de EEUU a su embajada en Buenos Aires, cuando el 31 de diciembre de 2009 se pidió información escrita sobre el “estado mental y salud”, entre otras cosas, de la presidenta.

“¿Cómo controla Cristina Fernández de Kirchner sus nervios y su ansiedad? ¿Cómo afecta el estrés a su conducta con sus asesores y/o en su proceso de toma de decisiones? ¿Qué medidas toma CFK o sus asesores para ayudarla a manejar el estrés? ¿Toma alguna medicación? ¿En qué circunstancias controla mejor el estrés?”, eran algunas de las preguntas de aquel cuestionario del que no se conocieron respuestas.

Otro cable diplomático que se filtró por WikiLeaks lamentaba “la precaria psique de la ruling couple”, en alusión a la presidenta y a Néstor Kirchner.

Y en este punto es imposible no recordar a Nelson Castro, periodista y psiquiatra, quien se dedicó a estudiar la salud mental de su presidenta y que la semana pasada aseguró que a fin de año publicará un libro con detalles de una patología mental que sufre la mandataria, algo que “causará un gran shock al país”.

A mediados de 2013 Castro aseguró que la presidenta tenía síndrome de Hubris, también conocido como la enfermedad del poder, de aquel que “siente que es único en la historia”.

Hace ya año y medio, Castro hizo una suerte de diagnóstico en vivo durante su programa televisivo Juego Limpio, de TN. “Piensa que es única y casi el centro del universo, que sabe todo, que la realidad es la que ella cree que es, y no la que es”, comentó.

“Piensa que los otros no saben nada y, como tal, los desprecia”, agregó. “Piensa que nadie comprende lo que está pasando y como consecuencia de esa autosuficiencia hay un comportamiento soberbio, y por ende no se dialoga con nadie; si total, todos los otros están equivocados”, sostuvo también.

Después del tuit sobre el “petlóleo y el aloz”, muchos imaginaron que habría un pedido de disculpas de la presidenta, o estuvieron pendientes para ver si lo borraba. Pero esto no sucedió y, aunque Castro pudo haber estado muy equivocado, sus palabras de hace año y medio parecen describir los acontecimientos de hoy.