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Por los planes sociales menos personas se emplean en trabajo

El facilismo antes que el esfuerzo ha invadido la cultura del trabajo y se podría decir que de a poco la fue absorbiendo, a tal punto que la juventud de hoy solo piensa en vivir de subsidios de Estado, como los planes sociales, antes que trabajar para ganarse el pan de cada día. Hombres y mujeres rechazan ofertas laborales esporádicas, porque les implica el quite del tiempo de ocio y recreación, o de la comodidad de tener ingresos mensuales sin hacer nada, por este motivo es que rubros como panadería y gastronomía carecen de personal transitorio o incluso fijo a pesar de colocar el aviso de oferta laboral por semanas.



Se observa a diario en la ciudad carteles de avisos solicitando personal en distintos rubros, se los puede ubicar en distintos locales comerciales de la ciudad capital, por ejemplo, muchos propietarios de negocios comerciales, restaurantes y panaderías sobre todo, aseguran que ya nadie quiere trabajar, muchos prefiere seguir cobrando los planes sociales: “muchas veces me ha pasado de querer dar trabajo de forma permanente porque me quedo sin maestro panadero, o me faltan ayudantes, y algunos se ofrecen por horarios, quieren cobrar semanalmente y después no vuelven, dicen que no quieren el alta en la AFIP porque están cobrando un plan. “El trabajo dignifica” no se lo enseñaron”, comentó un encargado de una panificadora.
Por su parte el dueño de una sanwdichería, Aldo M, consultado por el tema de faltante de personal, sostuvo al respecto que “este es un rubro donde los jóvenes no quieren saber nada, vienen y preguntan, pero ni siquiera saben entrevistarse, te dicen que están buscando un trabajo mediodía, no más de cuatro horas, pero a veces son varios y siempre uno te falla, parece que se turnan, o dejan de venir, todos tienen planes sociales, ya no se ve de esas personas trabajadoras, que están por necesidad laboral, nadie aguanta, no me quiero imaginar el que busca lavacopas o cocinero, es una pena a nadie le gusta trabajar”.



Prefieren cobrar planes
antes que trabajar


Un gran porcentaje de beneficiarios de planes sociales prefieren recibir ese beneficio antes que buscar un empleo, ya que no les "resulta conveniente salir a trabajar", algo que se ha convertido en una costumbre argentina, al parecer con raíces en el asistencialismo de los años ´90 y profundizado por el modelo kirchnerista.
Esta situación genera culturalmente un problema enorme para el país, ya que se supone que una nación crece y progresa, si sus habitantes así lo desean, si se opta por el trabajo, que a la larga significa un aporte a la producción y la generación de más empleo.
Lo paradójico de este asunto es que el modelo kirchnerista renegó lo suficiente por las políticas de asistencialismo del menemismo; sin embargo ante la generación de trabajo genuino, solo hubo más asistencialismo a tal punto que desde los 16 años en adelante, todos tienen acceso a un plan social, sin muchos controles ni discriminando la necesidad económica, pero al parecer de todas maneras no llega a todos, sobre todo a los que verdaderamente lo necesitan, y quienes sí trabajan en lo que encuentran para poder subsistir.
EL gobierno paga a los jóvenes para que estudien, a las embarazadas, a las madres por cada hijo, a los jóvenes de 18 a 24 años con los PEC, que nadie sabe en qué consisten o por lo menos parecería tener otra función a la original, son todos beneficios sociales que se otorgan al azar.

Trabajo en negro
para cobrar un plan


Resulta que muchos se ofrecen para trabajar por ejemplo en cosechas o pasantías, también en el sector privado donde solo toman personal por 3, 6 o 9 meses, piden no ser registrados, para no perder el plan, algo muy conveniente para los empleadores, quienes arreglan el pago en negro, bajo un contrato en gris.
La convivencia entre lo legal y no tal legal en el ámbito laboral es moneda corriente, aunque no todos corren la misma suerte, ya que en cada campaña electoral todo es posible y todo es compatible, por lo que habrá numerosos casos en los que se constate que beneficiarios de planes sociales, también trabajan en el ámbito privado o informal.

Estudiar cualquier cosa
para cobrar el PROGRESAR


Los jóvenes entre 16 y 24 años pueden acceder a cobrar el plan social PROGRESAR, siempre y cuando acrediten estar estudiando “algo”, lo que podría tratarse de cualquier oferta educativa formal o no formal, es decir que la exigencia es mínima, con lo cual tal vez un jovencito de 18 años en vez de optar por una carrera universitaria, lo termina haciendo por un oficio o taller de artesanías, sin desmerecer los oficios, lo que se cuestiona es a qué apunta este programa de asistencialismo, si solo mantener en el sistema educativo como sea a los jóvenes, o si se pretende, de forma equivocada, que las personas aspiren a una profesión, lo cual no se ve en absoluto reflejado en estos casos.
La contradicción está en que jóvenes muy capaces de estudiar una carrera para recibirse de profesional y así aportar al sistema productivo, de pronto se anota en cualquier curso de menor esfuerzo pedagógico, y sin vocación para el oficio, intenta seguirlo para no perder el plan social obtenido.
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