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por mirar la ventana recibe un tiro

Se asomó a la ventana y un balazo le arrancó una oreja




NEUQUÉN (AN).- Un hombre perdió parte de una oreja al recibir un balazo en su casa del barrio Confluencia. Se asomó a la ventana porque le tiraban piedras al techo y en ese momento un desconocido le disparo desde la vereda. No es la primera vez que los agreden, advirtió.

El ataque ocurrió a las 2:15 de la madrugada de ayer sobre la calle Cafulcurá al 950, a metros de la intersección con Copahue. El hombre de 52 años estaba dentro de su vivienda cuando escuchó las piedras caer sobre el techo. Al asomarse por la ventana para ver lo que ocurría, un sujeto desde la vereda le disparó sin mediar palabra. El proyectil atravesó el vidrio, justo al medio, y le arrancó media oreja.

De inmediato alertaron a un móvil de la cuadrícula y una patrulla de la Comisaría 19º asistió al lugar. La víctima fue trasladada al hospital Castro Rendón para recibir asistencia médica.

Cerca de las 11 el hombre ya había recibido el alta y se encontraba en su domicilio. A esa hora, agentes de la Superintendencia de Investigaciones se presentaron para realizar una inspección ocular y tratar de colectar evidencias que les permitan avanzar en las investigaciones.

La víctima, por su parte, no quiso dar mayores detalles a la prensa por temor a sufrir represarías. Con mucho vendaje en la oreja derecha recibió a los uniformados y les explicó que "hace dos años que vivo acá y esto pasa todo el tiempo, siempre me cascotean el techo".

Efectivamente, el techo de la casa estaba lleno de piedras y trozos de ladrillos. El frente, además, tenía varios balazos e incluso uno de los postigos estaba dañado con impactos de escopeta, presumiblemente una tumbera según los peritos.

La escena estaba regada de sangre, producto de la herida que sufrió el hombre. Había manchas en la vereda y también en el ingreso al domicilio.

En su relato, el herido comentó que "estaba mirando tele en el sillón, a punto de salir porque viajaba para Buenos Aires a las tres de la mañana. Como a las 2:15 escuche los piedrazos, me asomé y había un pibe chiquito atrás del auto -estacionado dentro del patio delantero de la casa- que me apuntó". "Esto me pasa siempre, hace dos años que vivo acá y siempre me tiran piedras", dijo, sin que se conozcan los motivos, admitiendo que algunos impactos en el frente son "balazos que están hace rato".
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