Por qué ahorrar dólares en el colchón es un arma de doble fi

Un clásico de los argentinos es dormir sobre los billetes que consiguieron en el mercado de divisas. Pero no todo es lo que parece.




“El dólar debajo del colchón va perdiendo a largo plazo un 3 por ciento anual de su valor. Aunque, si se mide su rentabilidad en pesos, con la inflación actual en moneda local, el retorno de tener dólares es cercano al 30 por ciento, medido en pesos”, explica Alejandro Bianchi, gerente de Inversiones de IOL. “Los dólares hay que invertirlos, a largo plazo, atesorarlos no sirve”, advierte Bianchi, en la misma línea que Rocco. ¿Por qué? Porque la inflación afecta tanto a los dólares como a los pesos. Para que la fórmula resulte, dice, “hay que atesorar dólares e invertirlos en opciones dolarizadas para no perder poder de comprar en el tiempo”. Se deben buscar opciones que generen, por lo menos, una rentabilidad del 3 por ciento anual, que es la inflación en dólares estimada. -
“Como consecuencia de los procesos de inflación y devaluación que han caracterizado la historia argentina se instaló en la mente de los ciudadanos el ahorro en moneda extranjera, cuyo propósito no es otro que la conservación del valor de los ahorros. El objetivo en esta acción es obtener un resultado a través de la apreciación de la moneda fuerte respecto a la moneda local o, dicho en otras palabras, mediante la depreciación de nuestra moneda”, explica Isla. “El inversor sólo obtendrá retornos en términos reales cuando dicha depreciación supere a la inflación en la economía local. La teoría de la Paridad de Poder de Compra (PPP, por sus siglas en inglés) nos indica que, en el largo plazo, la tenencia en moneda extranjera sólo nos permitirá cubrir la diferencia entre la inflación local y la inflación estadounidense”. -