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Por qué el dólar sigue siendo el rey de la economía internac

El 87% del comercio mundial se pacta en esa moneda. La mayoría de los créditos, también. Por ahora, el billete norteamericano no tiene competidores.



Setenta años de reinado. El 22 de julio de 1944, los acuerdos de Bretton Woods (New Hampshire) consagraron el poder absoluto del dólar estadounidense. Ese día, pocas semanas después del desembarco de los aliados en las playas de Normandía, las grandes naciones se reunieron en ese lugar distinguido de Nueva Inglaterra para redefinir las normas del sistema monetario internacional. De allí en más, todas las monedas estarían atadas al dólar, pivote de la nueva arquitectura y única divisa aún convertible en oro.

Entretanto, se crean el FMI y el Banco Mundial, encargados de garantizar la estabilidad financiera y de reconstruir Europa. “Desde entonces, y aunque los países emergentes la sigan cuestionando, la hegemonía del billete verde no ha sido desmentida”, señala el economista Jean-Pierre Lehmann, profesor de la Escuela de Negocios IMD de Lausana (Suiza).

Esa supremacía monetaria confiere a EEUU un poder que supera ampliamente la esfera económica. Es por haber realizado transacciones en dólares con Irán, Sudán y Cuba, países que Washington puso bajo embargo, que BNP Paribas debe pagar una multa récord a EEUU.
Es también porque una parte de su deuda en dólares está sometida al derecho estadounidense, que la Argentina depende de la buena voluntad de un tribunal neoyorquino. ¿Escandaloso? Puede ser. Pero, en opinión de los expertos, es algo que no está a punto de cambiar. ¿Por qué? Veamos.

Si el dólar sigue siendo la divisa que reina, es porque no existe alternativa, al menos por ahora.

Cuando se convirtió en el pilar del sistema monetario, hace setenta años, los distintos bancos centrales constituyeron sus reservas en la moneda estadounidense. Eso no cambió cuando la convertibilidad del dólar en oro fue abandonada, en 1971. Ni después del regreso de los tipos de cambio flotantes, en 1973. En ese entonces, el sistema de 1944 explota, pero el predominio del dólar queda comprobado.

En la actualidad, supone el 62% de las reservas mundiales de cambio y, sobre todo, el 87% de los intercambios internacionales. Todos los grandes bancos y las multinacionales se endeudan en dólares, el grueso de las transacciones financieras se hace en dólares; 90% de las materias primas se pactan en la moneda del tío Sam.



“Estados Unidos aún es la primera potencia económica del mundo. El peso del dólar es la consecuencia de ello”, explica Kim Schoenholtz, economista de la Universidad de Nueva York. Tanto, que las obligaciones del Tesoro estadounidense, consideradas como un refugio de valor, siguen siendo una de las inversiones más populares.

El Yuan cobra impulso

¿La divisa china destronará al dólar algún día? Es uno de los objetivos de Pekín. Desde hace quince años, el Partido Comunista poco a poco ha suavizado el control de un yuan que nunca fue convertible. Autorizó a las firmas locales a utilizarlo para regular sus importaciones y exportaciones (hasta entonces, en dólares), y después emitió sus obligaciones en yuanes.

Resultado: 16% del comercio exterior de China desde entonces pasó a ser en renminbis (el otro nombre del yuan) y esa proporción aumenta todos los años.

“La influencia económica del país y de sus empresas no deja de aumentar, y lo mismo ocurrirá con su moneda”, comenta Bei Xu, especialista del Reino Medio en Natixis.

Pero el camino aún es largo. Antes de que el yuan remplace al dólar, será necesario liberar los mercados financieros chinos y que la divisa sea totalmente convertible.

Este escenario no tendrá lugar antes de diez o veinte años, como mínimo. Y siempre que China no sufra una crisis financiera importante hasta entonces.

Desconfianza

Desde su creación, hace apenas quince años, el euro se impuso como una moneda creíble y seria. Hoy representa el 24,4% de las reservas mundiales, pero tiene varias desventajas. Para empezar, las plazas financieras de París y Frankfurt tienen muy poco peso en comparación con las de Nueva York y Londres para que la moneda única se convierta en una divisa fuerte para las operaciones financieras.

Además, a diferencia de sus homólogos de Estados Unidos, Japón o Gran Bretaña, el Banco Central Europeo tiene prohibido intervenir en el mercado cambiario.

“El euro es la única moneda importante cuyo tipo de cambio no es manejado por un banco central, lo cual la vuelve menos segura”, opina Christian Jiménez, presidente de Diamant Bleu Gestión. Por último, la crisis de las deudas soberanas de 2010 dejó sus huellas. “Difícil de confiar a ojos cerrados en la divisa europea sabiendo que la zona del euro estuvo a punto de estallar”, confiesa un inversionista.

Es por esto que los economistas consideran poco probable que el dólar sea reemplazado por una sola moneda, sino que deberían emerger distintas zonas monetarias rivales: una para el yuan, otra para el euro. Una configuración más equilibrada, pero que podría generar una inestabilidad más fuerte de las divisas.

¿Un nuevo Bretton Woods?

Será necesario al menos reformar las instituciones nacidas de los acuerdos de Bretton Woods, el FMI y el Banco Mundial. Con sede en Washington, se encuentran bajo la influencia europea y, sobre todo, estadounidense.

“Todavía se parecen al mundo de 1945”, resume Charles Wyplosz, del Instituto de Altos Estudios de Ginebra. “Los occidentales se rehúsan a ver que su influencia declina en beneficio de China o Brasil”. De hecho, la reforma a los estatutos del FMI, que se supone debe conferir más poder a los países emergentes, está bloqueada en el Congreso de Estados Unidos desde hace meses.

Esto llevó a los emergentes a crear, el 15 de julio, su propio banco de desarrollo y un fondo de reservas común. Dos iniciativas prometedoras en teoría, pero aún lejos de estar a la altura de sus mayores.

Finalmente, los economistas que piden un nuevo Bretton Woods destacan que será necesario, ante todo, atacar un sistema de tipos de cambio flotante, que es la fuente de la inestabilidad de las divisas. ¿Habrá que volver a un tipo de cambio fijo, a una forma de serpiente monetaria, inventar un sistema inédito? “Todo el mundo reconoce que hay que hacer algo, pero no hay acuerdo sobre la solución”, dice Jiménez al respecto.
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