Por qué está bien encontrar a la persona indicada


Por qué está bien encontrar a la persona indicada en el momento equivocado.
Cuando llegué a esta ciudad conocí a un chico que cambió mi vida. Me abrió los ojos a un mundo que no sabía que existía.
No fue la primera vez que me enamoré, pero definitivamente ésa fue la primera vez que me sucedía de una manera tan profunda. La intensidad con la que sentía todo era algo que al día de hoy me cuesta creer.

Honestamente no sabía que uno se pudiera sentir tan increíblemente feliz y horriblemente miserable.
Encontrar a la persona indicada, la persona con la que estás convencido de que quieres pasar el resto de tu vida, es uno de los más grandes logros que uno puede alcanzar. Sin embargo, la desafortunada verdad es que la persona indicada no siempre llega en el tiempo correcto. Y eso hace absolutamente TODA la diferencia.

¿Alguna vez han escuchado “timing is everything”?

Damn right it is.

Entiendo que puedan pensar que si encontraron a la persona indicada, la persona que amaban con toda el alma, las cosas simplemente funcionarían porque tenían que funcionar. Pues no. Y yo soy una prueba viviente.

Lo vemos en todas las malditas películas y series. Girl meets boy... Chica y chico se enamoran. Y vivieron felices para siempre. Créditos...

Qué maravilloso sería que fuera tan simple.

En el mundo real, los seres humanos somos emocionalmente complicados y gracias a precisamente ser tan emocionalmente complicados complicamos las situaciones. Aún después de encontrar a la persona indicada, si tú no eres la persona indicada que tú mismo necesitas ser, la relación invariablemente fracasará.

Las relaciones no sólo fallan porque la persona con la que estés resulte no ser la indicada, también fracasan cuando tú mismo no eres quién necesitas llegar a ser. Si no eres aún capaz de encontrarte en una relación amorosa, los dos están condenados.



Es probable que sientas que explotas por dentro y quieras culpar a la persona que amas. Esto también le sucede a ella. Si esa persona no se encuentra en el punto de su vida en el que pueda ser un compañero incondicional, la relación tampoco funcionará. Hay demasiadas maneras en las que una relación puede fracasar. De nuevo, les habla la prueba viviente. Al menos sé que no soy la única.

Mucha gente hace excusas por las cuáles justifica el no estar en el lugar que conduce a una relación sana. Muchos dirán que necesitan concentrarse en sus carreras o que no tienen tiempo. Muchos que sólo están en una etapa que quieren paz y tranquilidad. La mayoría dirá que quieren explorar la vida sin sentirse atados.

Otros incluso se convencerán de que el amor que sintieron por tanto tiempo no fue amor real. Ellos retorcerán sus emociones y memorias para convencerse de que fue más una ilusión o costumbre más que otra cosa, un sueño del que necesitaban despertar. Todas excusas para tapar la verdad.

La verdad es que sea que puedas admitírtelo o no, no eres capaz de amar, no de la manera en la que la otra persona necesita ser amada. Debemos sólo permitirnos aceptar cierto tipo de amor. El tipo de amor que te consume por completo, intoxicante, apasionado y que al mismo tiempo te hace sentir calmado, apoyado y seguro.

Debemos sólo conformarnos por un amor que encarne la definición de amar en su forma más pura: amar completa, profunda y entregadamente, o mejor dicho, lo entregadamente dentro de lo humanamente posible. No estoy hablando del amor en cuentos de hadas, hablo del amor ideal del que una persona puede formar parte.

Ahora bien, el problema cuando encuentras a esa persona indicada es que tal vez no estés dispuesto a dar una parte de ti, porque es la única manera.



Entregar una parte de ti a tu pareja significa entregar ciertas cosas, ceder y hacer compromisos. Estás entregando un pedazo de tu vida, de tus pensamientos, de tus sueños y de tu futuro a ellos.

Ese amor profundo del que hablaba es el que se comparte entre los dos individuos que dan un pedazo de ellos al otro y no tanto así como sin expectativas. No podemos ordenar recibir algo a cambio, pero como somos humanos, lo menos que esperamos es que ese amor sea recíproco.

Más bien, porque amamos a nuestras parejas, queremos que ellos tengan el amor que se merecen. ¿Entonces qué se hace cuando amas a una persona de la que sabes que no puedes ser quien él o ella necesita que seas

¿Qué se debe hacer cuando encuentras a la persona indicada pero no la puedes amar como merece ser amada? Realmente sólo una cosa, dejarla ir.

Dejar ir a la persona que amas es en definitiva la decisión más difícil que alguien puede tomar en su vida. La peor parte es que mientras más tiempo pasen separados, más te darás cuenta de lo difícil que es, y más te darás cuenta de cuánto realmente amas a esa persona.

Prácticamente no he vuelto a hablar o a ver a ese chico desde que terminamos. Y sé que una parte de mí todavía lo ama y lo querrá siempre. Pensar en una persona cada día de tu vida con la que sabes que jamás volverás a estar en como un mini infierno. Pero está bien.

Está perfectamente bien porque es parte de la vida, es una experiencia de aprendizaje como ninguna otra. Algunos de ustedes se enamorarán de la persona indicada para darse cuenta que es el tiempo indicado. Pero otros pasarán por lo que me pasa a mí.

Hay que confiar y tener la fuerza para seguir el camino, nunca rendirse con uno mismo. Sé que estoy sonando al cliché más cursi, pero podrás encontrar el amor de nuevo.

Deben creer que pueden porque es posible, por lo menos es lógico. Es posible encontrar a otra persona indicada, y mejor aún, encontrarla en el momento correcto de sus vidas. Le ha pasado a muchos y le pasará a muchos más. Yo tengo que creer que puedo por mí, ustedes deben creer que les pasará a ustedes por ustedes.

No existe peor manera de vivir la vida que vivirla mientras te rindes en el amor. El amor, hacia otros o hacia ti, es el único propósito por el que vale la pena vivir.

Como último consejo no se sienten a esperar a que esa persona indicada y tú se encuentren en el lugar correcto al mismo tiempo, deja que lleguen más. De cualquier modo, si él o ella es su langosta volverá.