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Sólo en La Plata hay actualmente más de cien denuncias que apuntan a supuestos pedófilos. El auge de un problema que crece y la opinión de los especialistas
28 de Junio de 2015 | 02:40
  
Sólo Alerta Vida denunció en nuestro país a más de 2.200 pedófilos en este último tiempo. Según esta ONG, el crecimiento de la pornografía infantil en el país es escandaloso

El despliegue casi cinematográfico que se montó esta semana en la casa de 495 entre 11 y 12, con agentes del FBI y autoridades judiciales encarando un allanamiento por supuesto “tráfico de imágenes pornográficas de menores”, dejó además de los detenidos y de las pruebas (algo más de 3 mil fotos y cientos de videos con imágenes de chicos) una certeza que los responsables de la investigación admiten con un dejo de zozobra: lo de Villa Castells es apenas la punta de un iceberg. O más justo: el ejemplo de una realidad que, aunque silenciosa y siniestra, no para de sumar casos en nuestra región cuyas víctimas son siempre los más desprotegidos: los chicos.

Si bien no hay cifras oficiales, desde la UFI local especializada en Pornografía Infantil y Delitos Conexos, creada hace dos meses y a cargo del fiscal Fernando Cartasegna, se admite que actualmente se investigan en La Plata cerca de 100 casos de pedofilia. “En determinados casos se ha descubierto que existe una interconexión entre los sujetos -confiaron quienes llevan adelante estas investigaciones-, ya que se posibilita el intercambio de material pornográfico. Si bien podemos hablar de una red, hasta el momento no podemos decir que lo hagan con fines de lucro”.

Se calcula que en el año 2009 sólo la pornografía infantil generó 12 mil millones de dólares en ganancias en todo el mundo
 
Lo que aportan desde esta UFI entra en cierta sintonía con datos recientes dados por la Fiscalía General de la ciudad de Buenos Aires, donde sólo entre enero y abril de este año se registraron 719 denuncias por producción y distribución de pornografía infantil, es decir 125% más que el año pasado o lo que, también, es decir seis denuncias por día.
Según fiscales y especialistas en el tema consultados por este medio, la razón principal de este crecimiento en la circulación de este tipo de material es la facilidad y la velocidad con que se pueden compartir archivos digitales, que desde 2005, con el incremento del ancho de banda, aumentaron de forma exponencial.
“Llevamos denunciados a más de 2.200 pedófilos de Argentina ante el FBI y sabemos que cerca del 80 por ciento de los menores que tiene cuenta en alguna red social padeció algún tipo de acoso sexual por parte de adultos”. Quien lo dice es María Raquel Holway, titular de la ONG Alerta Vida y para quien uno de los aspectos más alarmantes del tema es que “los pedófilos locales tienen perfiles en Facebook con total impunidad, incluso ponen los símbolos que los representan en sus biografías y muchos chicos no lo saben y los agregan como amigos sin entender a los peligros que se exponen”.
Pese a que no se conoce cuánto dinero mueve esta actividad ilegal en nuestro medio, varias fuentes señalaron que el beneficio no se encuentra sólo en la distribución sino en la creación de un circuito de prostitución VIP de menores.
“En esta modalidad podemos diferenciar dos personalidades -apuntan fuentes judiciales del ámbito local-: los que se dedican a la producción y distribución de este tipo de material, que no necesariamente lo consumen, y las personas que padecen una patología que los lleva a excitarse con menores. Los primeros integran organizaciones que cuentan con recursos y altos conocimientos informáticos que dificultan su rastreo. Hoy en día el terrorismo y el narcotráfico internacional, de hecho, se financian con los ingresos que logran a través de la distribución de este tipo de material. Se calcula que en el año 2009 sólo la pornografía infantil generó 12 mil millones de dólares en ganancias en todo el mundo. Los segundos forman comunidades cerradas, pero no todos tienen conocimientos profundos sobre informática. Y en ambos casos hay un elemento en común: el consumidor que paga por este tipo de material y el depredador que trata de llevar a la realidad el material que consume”.
FORMAS DE INTERCAMBIO
Para quienes investigan el tema, además, los pedófilos necesitan mostrar que, además de consumidores, son distribuidores del material pornográfico. Para realizar esta acción, tienen dos formas que suelen ser habituales: la primera es recurrir a los borradores de correo en las cuentas de mail. Una vez que crean una nueva cuenta, a la cual tienen acceso varias personas, cargan el material en un correo electrónico que nunca es enviado, sino guardado como borrador. Para compartirlo, las personas que tienen el nombre de usuario y clave sólo deben buscar ese borrador de mail y descargar el material a su PC.
El otro camino para intercambiar material, se explica, es a través de programas con conexiones P2P, un tipo de software en el que uno descarga archivos que se encuentran en computadoras de otras personas que están conectadas entre sí.
A nivel local, la nueva fiscalía cuenta con instructores y un perito informático, además de un equipo de psicólogos y asistentes sociales encargados de la contención de eventuales víctimas. Las fuentes judiciales confirman que la pedofilia y el negocio de la pornografía infantil ha mutado con el avance de la tecnología y las redes sociales. “Antes -dicen- la principal vía de contacto era el messenger y ahora es el Facebook, pero siempre operan a través de otras redes y aplicaciones”.
El tema tiene aristas que alarman. El 24 de junio pasado, de hecho, los depravados de todo el mundo celebraron lo que, aunque cueste creerlo, denominan el “Día del Orgullo Pedófilo”. Para ellos, es una fecha especial y, según detalla Holway, se preparan recopilando historias, fotos y videos para compartir en estas redes ilegales. “Cada uno trata de destacarse, por eso este mes hubo un incremento de denuncias. Cada vez que llega esta fecha, que también se repite en diciembre, estos depravados andan desesperados tratando de conseguir contactos con chicos y así tener acceso a material nuevo”.
Ese material son cuentas en alguna red social o blogs en los que publican imágenes de niños en posiciones sensuales o directamente teniendo sexo. En ocasiones, incluso, se trata de simples imágenes de nenes que fueron subidas a internet por algún familiar con la mera intención de compartir un cumpleaños, una fiesta o algo totalmente inocente, y que han sido luego tomadas por algún pedófilo -ellos se autedenominan “boylovers”- y trucadas hasta convertirlas en imágenes que les despiertan sus fantasías.
“Es cierto que se están abriendo UFIS especializadas -admite Holway-, pero se debería penalizar la tenencia simple de pornografía infantil y nosotros hace años que proponemos la castración química con psicofármacos y hormonas y un chip de control satelital. Hay que entender que no todo se arregla con la prisión, porque muchos quedan libres antes o después y vuelven a delinquir. Por eso también es fundamental tener en el país un registro de pedófilos”.
El 24 de junio pasado, los depravados de todo el mundo celebraron lo que, aunque cueste creerlo, denominan el “Día del Orgullo Pedófilo”
 
Una modalidad que suelen utilizar los pedófilos es la del “child grooming”, que consiste en el acoso a través del chat y en la inducción creciente a que el niño realice acciones frente a la cámara web, que despiertan el placer del acosador, sin que el niño perciba siquiera su verdadero rostro.
Ante esto, el abogado especializado en delitos informáticos, Raúl Martínez Fazzalari, asegura que lo importante es que los adultos estén atentos a la conducta de los chicos. “Si hay actitudes raras del menor -dice-, cambios de conducta o comentarios, o ante cualquier sospecha de mail, comunicación o chateo es fundamental hacer la denuncia. Sin denuncia, no ocurre nada”.
En Argentina rige la ley 26.388 sobre delitos informáticos, que fue sancionada en 2008 pero que, según sostienen los expertos, tiene como principal problema la definición conceptual de lo que es un “delito informático”. Al ser un término tan amplio, a veces ambiguo, no son pocos los especialistas que aseguran que suele resultar difícil enmarcar las infracciones que se cometen en Internet. La ley, de hecho, no contiene figuras propias y específicas como el “pedófilo”, lo que hace mucho más complicada su aplicación.
”Cuando se puede detectar y comprobar el abuso sexual infantil -aseguran en Alerta Vida-, el pedófilo tiene como pena máxima cuatro años de prisión. Y nosotros entendemos que eso es muy poco”.
En 2002, el país firmó una Convención Internacional de Internet que deja este tipo de delitos en manos del FBI, es por eso que todas las denuncias que realizan desde la ONG terminan bajo la órbita de esta fuerza de seguridad. “Mientras la tecnología avanza, la legislación se queda en el pasado. Tenemos que empezar a pensar en el futuro que, justamente, son nuestros chicos”, dispara Holway.
Lo que dice la experta es confirmado por distintas organizaciones internacionales que siguen el tema. A pesar de los rastreadores de pedófilos y de las advertencias que se lanzan en todo el mundo, lo cierto es que la pornografía infantil avanza en internet a pasos agigantados. Cada vez hay más imágenes obscenas de niños en la web y en otras plataformas como los teléfonos móviles, y se calcula que unos 750 mil pedófilos están conectados permanente al ciberespacio en todo el mundo.
“No sólo se trata de imágenes de menores sin ropa, posando de manera sexualmente explícita -apuntan funcionarios judiciales locales-, sino que detrás de cada fotografía o video se encuentran niños a los que se ha sometido a prácticas que los han marcado tanto físicamente como psíquicamente”.



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