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Prat Gay seria el ministro de economía de Macri





Prat Gay sería el elegido de Macri para Economía




En el entorno íntimo del candidato de Cambiemos, y en caso de que esa fuerza triunfe el 22, tomó volumen la designación en un puesto clave del joven economista heterodoxo.

















Alfonso Prat Gay, un economista heterodoxo, corre en estos días con ventaja para ocupar un estratégico cargo: el Ministerio de Economía en caso de que Mauricio Macri gane el balotaje. El ex presidente del Banco Central trabaja en silencio y durante las últimas jornadas la “mesa chica” del macrismo lo da como favorito.

Hace unos meses, Macri tuvo una charla privada con Prat Gay y ahí el líder del Pro sugirió que ocuparía un lugar en su futuro gabinete.

Prat Gay tiene excelente vínculo con Macri y para ese cargo compite con dos personas que también tienen acceso directo al jefe de Cambiemos: Rogelio Frigerio y Carlos Melconian.
Melconian es asesor económico personal de Macri desde hace 20 años. Frigerio tiene mayor cintura política y lazos con los gobernadores.

Los tres ocuparán el lugar que les ofrezca Macri, en caso de ganar las elecciones. En la carrera actual, Prat Gay lleva la delantera –hace unas semanas estaba adelante Melconian–. El propio Macri lo consultó sobre un tema que lo desvela: las reservas del BCRA.

Macri lo admite en privado: “Cristina nos deja solo 3.000 millones de dólares en el Central.”

Pero nada está definido, porque Macri también dice que hará una convocatoria a figuras independientes.

Frigerio desea ocupar la cartera del Interior y el propio Prat Gay la Cancillería, en caso que el devastado Ministerio de Relaciones Exteriores recobre la potestad de negociar temas financieros, entre ellos el conflicto con los fondos buitre.

Daniel Scioli no habla de ministros: solo está obsesionado por descontar la brecha con Macri. Pero el gobernador ya habría evaluado modificar el gabinete económico que anunció en octubre: Gustavo Marangoni tendría un ministerio y Miguel Bein manejaría de entrada el Banco Central.

Sucede que ambos candidatos tienen decidido barrer con el directorio del BCRA. Macri en persona se reunió con Prat Gay y Federico Pinedo para bendecir la ofensiva judicial contra Alejandro Vanoli. Clarín anticipó –hace dos viernes– las escandalosas operaciones que autoriza el BCRA y que beneficiarán por 30.000 millones de pesos a cerealeras, multis y bancos extranjeros. Horas después, Cambiemos presentó la denuncia y la gravedad de la operación obligó a acelerar los plazos de la Justicia: Vanoli quedó imputado por fraude. Ahora, Claudio Bonadio tiene decidido citar a un experto financiero como auditor externo: sería Martín Redrado. Redrado tiene una visión crítica de la acción de Vanoli y considera que el actual directorio del BCRA es corresponsable de la defraudación. La investigación ya involucra a Jorge Rodríguez, gerente general del Banco Central. La transacción es tan impresentable que el mismo Scioli le advirtió a Vanoli que frenara la venta de dólares futuro. Era cuando el gobernador parecía ganar en primera vuelta.

Rafael Perelmiter, emisario de Scioli, se comunicó con Vanoli para exigirle que cortara la bicicleta y Vanoli se comprometió a reducir drásticamente la venta de dólares a futuro. Pero unos días después le trasmitió al candidato del Frente para la Victoria que no podía cumplir con su compromiso de frenar las operaciones a término y que iba a seguir la multimillonaria bicicleta.

Vanoli confesó, en esa oportunidad, que recibió la orden de Cristina, a través de Axel Kicillof, de continuar vendiendo a $ 10,65 lo que las cerealeras, multis y bancos colocaban $ 15 en Nueva York. Una jugosa ganancia del 40%. La decisión de escudarse en la orden de Kicillof compromete al ministro en la investigación judicial. El caso pone a ambos en una situación difícil y deja a Vanoli en el umbral de una salida tormentosa del BCRA. Ni Macri, ni Scioli van a convivir con un jefe y un directorio del BCRA investigado por fraude.

También la Corte Suprema de Justicia –con su fallo por Chevron– le pegó un golpe mortal al proyecto de Miguel Galuccio de continuar en YPF.

Galuccio había tejido con Macri un eventual acuerdo para seguir en la petrolera. A Macri le gustaba la idea, pero enfrenta la resistencia total del equipo que maneja Juan José Aranguren. Ahora la Corte dejó fuera de juego en forma definitiva a Galuccio.

Aranguren trabaja con los expertos radicales en energía y libra una interna con los técnicos liberales de la Fundación Pensar, quienes propician la candidatura de Carlos Bastos para YPF.
Existen solo dos ejemplares del contrato de YPF con Chevron. Uno está en la caja fuerte de Galuccio y el otro en la Casa Rosada.

Cristina avaló la decisión de Galuccio de no difundir ese documento porque el contrato incluye condiciones inaceptables para la soberanía y contrasta con el relato petrolero populista que publicitó YPF a través de Doris Capurro.

En la operación intervino la propia Cristina e incluyó una gestión con el presidente Rafael Correa en favor de Chevron, para liberar en Ecuador las penas ambientales a la petrolera.
El convenio tiene prerrogativas inaceptables: eximición de impuestos, extensión ilegal de contratos y tribunales del exterior.

Pero las cláusulas más lesivas serían: la intangibilidad de la inversión y la eximición de sanciones ambientales a los directores de Chevron.

El tema tuvo un fuerte impacto en el mundo petrolero y también en el fabril.

El movimiento empresario está decidió a jugar fuerte en esta nueva etapa política que se abre en la Argentina.

Así lo confirmó la aparición del líder industrial Paolo Rocca. Hizo fuertes declaraciones económicas y políticas: habló de privilegiar la inversión privada, exactamente lo opuesto al discurso que siempre sostuvo Cristina Kirchner.
















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