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Prisión para los acusados por los abusos contra una menor

El juez de Garantías, José Alberto Moragas, dictaminó ayer la prisión preventiva para los dos acusados por los abusos sexuales sufridos por una menor en un descampado del barrio La Movediza.Tal lo había peticionado el fiscal, prevaleció la credibilidad de testimonios de terceros por sobre los dichos de la víctima, quien en su testimonio desligó a su padre.

Es que para el fiscal, y ahora el magistrado (también ratificado por la Cámara), no resulta verosímil el relato de la joven cuando reseña cómo salió de la casa, acerca de haber sido obligada por la fuerza por Rodríguez, cuando su padre presuntamente dormía en la misma propiedad y que éste no hubiera advertido el forcejeo, la violencia con que fue retirada, al decir de la niña.
Para la resolución, también se tuvo en cuenta otros elementos que sustentaron la sincera convicción del magistrado, como las contradicciones en que incurrió el progenitor a la hora de referirse a su relación con Rodríguez, testimonios de terceros que acreditaron dicha relación, como un testigo que citó una delicada situación anterior de la que se permite sospechar que el padre oficiaba de entregador de su propia hija.
Como se informó oportunamente, en la madrugada del jueves 9 el llamado de una vecina a la policía logró detener el abuso sexual que estaba perpetrando un hombre contra una adolescente de 14 años. Cuando arribaron los efectivos encontraron al acusado con la menor semidesnuda y con fuertes golpes en su cabeza y su rostro. El hombre fue detenido, mientras que la adolescente fue trasladada al Hospital de Niños, donde horas más tarde, tras atenderla y realizarle los estudios de rigor, fue dada de alta.
Una semana después fue detenido el padre de la menor, acusado de cómplice, a partir de algunos testimonios que lo incriminaron.
En tanto, una semana más tarde, en la Cámara Gesell la víctima desvinculó a su papá de los aberrantes hechos, pero ratificó su acusación con respecto a Rodríguez. En tanto, los exámenes ginecológicos comprobaron que no hubo penetración.
Sobre los dichos de la víctima y su intención de desligar a su padre, el juez Moragas señaló que “por un lado no dudó en sindicar a Rodríguez como el único autor de los abusos y, por el otro, respondiendo a una evidente y lógica influencia paterna, recreó un inverosímil escenario previo al ataque sexual con el fin de desvincular a su padre de la agresión sufrida”.
En ese orden de ideas, el magistrado citó a la mismísima Cámara de Apelaciones cuando se expidió ante el recurso defensista: “La contradicción que se presenta con el testimonio de la víctima se resuelve en esta etapa con la valoración de ambas pruebas habiendo presentado inconsistencias que restan verosimilitud al apartamiento de la participación de su padre en los hechos. Basta para sostener ello destacar que no resulta creíble que un extraño entre a la casa, pueda hablarle a la niña, insistirle en que salga de la cama, incluso llevarla de los pelos desde el dormitorio hasta la cocina, y luego a la calle, sin que el padre, que dormía en un lecho al lado de su hija, pudiera percibir lo que sucedía e intervenir en consecuencia…”.


Detalles de la resolución

Este Diario tuvo acceso al expediente en que se resolvió la suerte procesal de ambos imputados, en el que se detalla que el 9 de octubre, antes de la 1.20, Rodríguez se acercó al domicilio de la menor, desobedeciendo deliberadamente la orden judicial impartida por el Juzgado de Familia que le había fijado una restricción.
Una vez allí, con la intención de abusar sexualmente de la menor, ingresó a la casa y “siendo asistido por el progenitor de la joven, quien además facilitó las condiciones y entregó a su hija a Rodríguez para realizar el acto, trasladaron por la fuerza a la niña desde la casa al descampado de Azucena y Santa Cruz, donde el papá tomó por la fuerza a su hija por detrás y de los hombros, mientras que Rodríguez le rompió la remera y el pantalón que vestía, le bajó las calzas y bombacha que tenía debajo del jean hasta los tobillos, la tiró al piso y manoseó sus partes íntimas, además de otros abusos, utilizando la violencia y agresión física, causándole lesiones varias”.
Agrega la resolución que: “En el momento en que la niña estaba en el piso su papá se retiró del lugar y la abandonó a su suerte para que Rodríguez, aprovechando el total desamparo de la niña facilitado por el padre, cometiera el hecho que había planificado, no logrando consumar el acto sexual por la intervención de la policía”, que había sido alertada por la vecina.
Al valorar los testimonios que se fueron agregando al expediente, se dio especial importancia a los dichos de la vecina que alertó a la policía y salvó a la niña de que los abusos fueran peores. Sobre la mujer, el juez no advirtió que tuviera algún interés especial en perjudicar a los sospechados, sino que, por el contrario, ha quedado acreditado que la mujer tenía buena relación con el grupo familiar.
Por otro lado, se valoró el indicio de mendacidad del padre acusado al referirse a la relación que tenía con Rodríguez.
Asimismo, se tuvo en cuenta la declaración de otro testigo, quien refirió que con antelación a los hechos ventilados fue invitado a comer a la casa del padre acusado y estaba también Rodríguez, a quien observó que le hacía tocamientos impúdicos a la niña delante del padre, lo que permite inferir que ya había conocimiento sobre esta relación y los abusos.
Así, finalmente, a la hora de calificar los hechos, fueron encuadrados en los delitos de “Desobediencia a la autoridad en concurso real con abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa” y “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en grado de tentativa en calidad de cómplice primario penalmente responsable”. Los dos delitos se los endilgan a Rodríguez, mientras que al padre de la víctima se lo acusa de la segunda de las calificaciones.

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