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Punkeros colombianos resentidos atacan a joven de bien


La agresión contra el universitario Alejandro Vargas, la noche del pasado viernes, a manos de dos supuestos ‘punkeros’, se convirtió en el caso más reciente de intolerancia que se registra en Bogotá y en otro más en el que, al parecer, la justicia no actuó a tiempo.

Aunque la Policía capturó a los dos hombres señalados de ocasionar las múltiples fracturas que sufrió el joven de 22 años y tres fiscales conocieron el caso, los agresores quedaron libres por vencimiento de términos.

De nada sirvió la evidencia que se allegó al caso y que demuestra que la golpiza fue de tal magnitud, que, 24 horas después, los bolardos de la zona (carrera séptima con calle 59) aún estaban salpicados de sangre.

Así lo demuestra un informe de expertos peritos a los que EL TIEMPO tuvo acceso (ver fotos).

¿Qué pasó?

Las opiniones están divididas. Mientras la postura del penalista Jaime Granados –cuya sobrina es novia del agredido– es que hubo “negligencia” por parte de la Fiscalía, tres días después de los hechos, Luis González, director nacional de fiscalías, salió a explicar que se tomaron el tiempo necesario para determinar si el hecho se trata de lesiones personales o, como lo pidió el padre de Alejandro, de una tentativa de homicidio.

EL TIEMPO consultó a expertos y todos coincidieron en que la Fiscalía sí incurrió en errores.

Para Gloria María Borrero, directora de la Corporación Excelencia en la Justicia, aunque las 36 horas con las que cuenta para poner a los detenidos a disposición de la justicia son para garantía de los procesados, “las autoridades tienen que presentarlos en el tiempo de la ley; si no lo hacen es culpa de la Fiscalía. Yo también estaría molesta porque tiene que ser más diligente”, dijo.

La gravedad de lo ocurrido no es solo teórica. Según Medicina Legal, solo en Bogotá hubo 45.433 casos de este tipo en lo corrido del 2013.

Respuestas no convencen
Aunque la Fiscalía General de la Nación también dijo que “para construir la teoría del caso”, pidió dos dictámenes a Medicina Legal y, solo cuando llegaron, se procedió a pedir a los juzgados audiencia para imputarle cargos a los dos capturados, hay quienes tienen otra percepción.

Pablo Elías González, abogado y exvicefiscal general de la Nación, considera que “sí hubo una omisión” por parte del ente acusador, y la imputación de cargos se hubiera podido cambiar posteriormente, si el instituto forense entregaba un nuevo dictamen.

“Hubieran podido comenzar por lesiones personales, si consideraban que encuadraba la conducta en eso no más, y más adelante hacer modificación de la imputación”, le explicó el exvicefiscal a EL TIEMPO.

Además, los efectos no solo terminaron siendo para los familiares de la víctima, quienes se mostraron indignados por lo ocurrido, sino también para otra buena parte de los ciudadanos, que se sienten desprotegidos.

Algunos consultados aseguran que se aumenta la percepción de inseguridad en la ciudad y crece la sensación de abandono por parte de algunos estamentos.

Para el analista Hugo Acero, por ejemplo, estos hechos le dejan un ambiente de desconfianza entre la ciudadanía.
“A los bogotanos la primera sensación que les queda es que tienen más garantías los delincuentes”, dijo.

La familia de Alejandro Vargas sigue esperando a que los responsables de la fuerte agresión sean recapturados y castigados.
“Deben pagar por lo que hicieron”, dice su novia, Ornela Suárez.

Ayer se llevó a cabo un plantón en la carrera 7.ª con calle 59 –el sector de Chapinero en el que fue golpeado–. Allí, algunos de sus amigos se dieron cita para pedir justicia, rechazando la decisión del juez.

Por ahora, la Fiscalía informó que la investigación continúa y que se tomarán nuevas decisiones conforme a la información que logre obtener la Policía judicial.

Casos sonados
1. Libertad para Salamanca

Fabio Andrés Salamanca, el joven que en estado de embriaguez mató a dos mujeres y dejó con heridas graves a un taxista, fue dejado en libertad por la juez Carmen Gualteros. Por esta decisión, se inició una investigación en su contra.

2. Rosa Elvira Cely

Tras el crimen contra Rosa Elvira Cely, quien fue violada y asesinada por Javier Velasco, condenado a 48 años de cárcel, descubrieron que 10 años atrás una juez lo había dejado en libertad ante proceso que se adelantaba por otro homicidio.

Los ‘punkeros’ siguen una filosofía anarquista
Pese a que el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC) ha identificado 15 tribus urbanas en la ciudad, no hay datos sobre el número de personas que integran a estos grupos.

Hay ‘punkeros’ –al que pertenecerían los dos jóvenes señalados de agredir a Alejandro Vargas– así como skinheads, ‘mod’, ‘metaleros’, floggers, rude boys, ‘pokemones’, entre otros.

Para el CEACSC, si bien es cierto que ya no se ven con tanta frecuencia como en años anteriores, su presencia se mantiene en la ciudad.

Los ‘punkeros’, por su parte, siguen una filosofía anarquista; aseguran que no hacen parte de una tribu, pues, entre otras, no siguen a un líder ni una conducta grupal.

Se autodefinen como personas que se enfocan en ideologías de libertad, igualdad y antifascismo. “No somos violentos, pero tampoco les huimos a las peleas”, dijo Wendy Kowoll, una mujer que sigue este estilo de vida.

Ayer, a través de un escrito, otro joven conocido entre los ‘punkeros’ aseguró que “no somos violentos pero tampoco les corremos a las peleas; nuestras acciones están autojustificadas y, como todo ser humano, tenemos una mecha detonante, pero a diferencia de los demás seres humanos nuestra mecha es más corta y esta carbura mas rápido”.

“Normalmente lo que nos ofende es ir por la calle y escuchar un sieg heil –un saludo de victoria alemán– y ver a alguien con el brazo extendido simulando ideologias nazis o pasar y que nos griten gamines, ñeros, ladrones”, agregó Kowoll.

En Bogotá, el Distrito solo ha recibido una denuncia por violencia de algún miembro de esta tribu hacia otros ciudadanos, que fue la de Alejandro Vargas.


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