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Que ironía, Israel no quiere inmigrantes en su país

Que ironía, Israel quiere inmigrantes país

El Gobierno israelí se ha propuesto deportar a unos 38.000 migrantes africanos irregulares, la gran mayoría oriundos de Eritrea y Sudán, en un plazo de tres meses. Los afectados se ven a partir de ahora en un trágico dilema: o se marchan "voluntariamente", en cuyo caso recibirán 3.500 dólares (2.600 euros) y un billete de avión hacia otro continente, o serán encarcelados el próximo abril por tiempo indefinido y serán considerados "infiltrados" ilegales. El Gobierno de Benjamin Netanyahu pagará a los países receptores —previsiblemente Ruanda— 4.156 euros por cada migrante al que den acogida, según adelantó en noviembre el diario israelí Haaretz.

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"Defender las fronteras es un derecho soberano de Israel", ha justificado este miércoles en la Knesset (Parlamento) el primer ministro del país. Para Netanyahu, estos extranjeros están considerados como migrantes económicos —no refugiados—, algo que contradice las leyes internacionales, según la ONU y varias organizaciones de derechos humanos.En total, los contribuyentes del Estado hebreo tendrán que desembolsar 332 millones de euros con el fin de "eludir el peligro [que representan] de desvirtuar el carácter judío de Israel", según la coalición derechista en el Ejecutivo.

Estricta política migratoria

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El flujo de migrantes irregulares se detuvo casi por completo después de que el Gobierno israelí reforzara en 2013 la valla fronteriza con Egipto. Muy pocos de los inmigrantes que llegaron a Israel entre 2007 y 2012 obtuvieron el estatuto de refugiado. De hecho, Israel ha otorgado el asilo a menos del 1% de los que lo han solicitado, según Reuters.

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La política migratoria de Israel se rige por la Ley del retorno de 1950 por la que se garantiza la ciudadanía automática israelí sólo a los judíos de todo el mundo. Los extranjeros que no profesan el judaísmo y que residen legalmente en el país (200.000 de los 8,9 millones de habitantes) deben someterse a un camino de trámites burocráticos que lleva unos cinco años completar.

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