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"Que te gusten las corridas de toros no te hace un asesino"

Andrés Calamaro habló sobre las críticas que recibió en los últimos días y luego de criticar la sobreatención que muchos le dan a un perro. "Me encuentro perplejo por el linchamiento mediático al que me someten por ejercer el derecho humano y divino conocido como libertad de expresión", disparó.



Andrés Calamaro se ganó el repudio generalizado a partir de declaraciones que realizó a un medio español sobre su aficción por la corrida de toros y criticó la sobreatención que le brindan a los perros. Rápidamente quienes abogan por el proteccionismo animal salieron al cruce de sus dichos y él realizó un punzante descargo a través de las redes. "Lamento las molestias ocasionadas en relación a mis recientes declaraciones que pudieran haber atentado contra la integridad moral de la gran secta de buena gente aplatanada por los slogans de lo que graciosamente llamamos 'la corrección política'", inició.

Luego agregó: "Servidor detecta un desfase entre la proliferación de fotos con perros y la poca reacción frente a las tragedias del mundo: diez millones de niños van a morir este año. Una noticia que debería unirnos a todos en torno a una preocupación profunda. Aficionados a las corridas de toros hay millones en grandes ciudades, poblaciones y pueblos. Y se merecen el mismo respeto que cualquiera. Yo no soy portavoz (no más que espontáneo) de la tauromaquia ni de la muerte de un vacuno". Y fue contundente: "Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino sádico a menos que hayas matado con alevosía a otra persona".

"La libertad y el respeto a las personas son columnas fundamentales de la vida civil, el don de gentes y la sociedad toda. Lamento haber herido en el honor y la sensibilidad de almas tan bellas como angelicales, personas tan sensibles que, heridos por un sable sin remaches, no pueden contener sus insultos. Mi afición consiste en presentarme en la plaza y ver pacíficamente el desempeño de los toros y los toreros. Nadie merece ser insultado por una masa enfurecida que no da la cara. El toro puede defenderse del torero. Pero en la selva donde pian pájaros azules que cotizan en Wall Street (o en Facebook o en el foro que corresponda) solo se trata de un ejercicio catártico y poco valiente, consistente en tirar piedras y esconder la mano", analizó.

Y concluyó: "Habiendo vivido una verdadera dictadura dura, me encuentro perplejo por el escarnio y consiguiente linchamiento mediático al que me someten por ejercer el derecho humano y divino también conocido como: Libertad de expresión".
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