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¿quién dijo que el lince es el animal con mejor vista?


© Ecologistas en Acción

¿Quién dijo que el lince es el animal con mejor vista? Por no ver, los pobres felinos no ven ni los coches, incapaces de esquivarlos cuando tratan de atravesar una de esas carreteras abiertas en medio de sus bosques mediterráneos.

Son ya 16 los ejemplares atropellados en lo que va de año, superando con creces la cifra récord de los 13 de 2013. Una sangría insostenible para una especie de la que tan sólo quedan 326 ejemplares en todo el planeta.

¿Pero es que no ven los coches? Pues no. La culpa la tiene la mejora (relativa) de sus poblaciones. Los jóvenes abundan ahora más que antes y les da por vagabundear en busca de futuros territorios ricos en conejo, acercándose peligrosamente a esas carreteras cuyo negro asfalto lleva el luto por ellos.

¿Levantar el pie del acelerador? Difícil. Se debería poner vallas en esos puntos negros donde caen con más facilidad, pero cuesta dinero. Y se ve que nuestros gestores prefieren confiar en la supuesta buena vista de los linces. Que los animales miren a derecha e izquierda antes de cruzar. ¿Cuántas veces hay que decirlo?

Lince envenenado. Esa misma poca vista se ha llevado por delante esta semana a K2, uno de los 8 linces nacidos en cautividad y liberados este verano en Extremadura con la esperanza de recuperar una población extinguida hace 30 años. El pobre, bautizado cual limpiador antigrasa, confundió carne envenenada con carne de conejo. No iba para él, dirá el envenenador, ajeno a que se ha llevado por delante el futuro de una especie que, para más inri, está costando un Potosí sacarla del atolladero. Desgraciadamente, si le pillan, que no le pillarán, la multa será infinitamente menor.

Y todo por una confusión. El que tenía extraordinaria vista era Linceo, uno de los argonautas griegos. Linceo, no lince. ¿Entiendes ahora por qué se están extinguiendo? No son seres míticos. Son pobres animales acorralados por nuestro salvajismo.


K2, el lince envenenado, fotografiado por una de las cámaras-trampa © Life Iberlince

Primera buena noticia. El sacrificio no ha sido en balde. Gracias a él la Junta de Extremadura sacará por fin del cajón su estrategia de lucha contra el veneno. A partir de ahora los envenenadores de la fauna extremeña lo van a tener más difícil.

Segunda buena noticia. Según ha explicado el proyecto Life+Iberlince y recoge 20Minutos, la Diputación Provincial de Ciudad Real está realizando distintas obras de mejoras en algunas carreteras con el objetivo de minimizar los riesgos potenciales de atropello de linces ibéricos en esas vías de comunicación. Falta que los automovilistas hagan caso y reduzcan la velocidad en esos tramos.

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