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Recesión sin atenuantes

Recesión sin atenuantes: se están contrayendo todos los rubros que componen el PBI
El consumo agregado, la inversión y las exportaciones muestran caídas en lo que va del año; advierten que un mayor gasto público crea efectos negativos



La caída en la actividad económica que sufre la Argentina no se explica por el mal desempeño de sectores puntuales, sino que responde a una contracción generalizada de los distintos componentes del producto bruto interno (PBI). Esta situación -a la que, en opinión de los analistas, el país llegó como consecuencia de la política económica de los últimos años- plantea una encrucijada para el Gobierno, ya que un aumento del gasto público para impulsar el consumo genera, en un contexto de atraso cambiario, inflación y déficit fiscal financiado con emisión, efectos negativos.

En lo que va del año, de acuerdo con distintas mediciones oficiales y privadas, se registran caídas en el consumo agregado (la suma del gasto privado y el público), la inversión y las exportaciones, es decir, los componentes del PBI medido como flujo de gastos. Si bien la caída de las importaciones podría tener un efecto contable positivo, los analistas advierten que afecta la actividad, ya que la mayor parte de las compras al exterior están compuestas por insumos para la producción.

El principal componente del PBI, como resaltó Nadin Argañaraz, presidente del Iaraf, es el consumo privado, "que explica más del 60% de la demanda agregada". Distintas mediciones muestran que el consumo de las familias ha venido cayendo en los primeros meses del año. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas en comercios minoristas de todo el país acumulan siete caídas interanuales consecutivas.

En medio de la caída de los salarios reales y el estancamiento del mercado laboral, los hogares han recortado incluso sus gastos básicos. Según la consultora especializada CCR, las ventas en los supermercados, medidas en unidades, registraron variaciones negativas en seis de los primeros siete meses del año (ver página 22).

Según las estimaciones de Orlando J. Ferreres y Asociados (OJF), la inversión bruta interna en construcción y equipo durable de producción acumula en los primeros siete meses del año una caída interanual de 2,4%. La consultora prevé que se mantenga esa tendencia "dado que no se espera una mejora para este año en la actividad económica y el clima para la inversión se deteriora continuamente".



Para el economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, varias "anclas" explican la caída de la inversión en la Argentina, como el cepo cambiario, el déficit energético y los cambios en las reglas del juego (incluyendo el proyecto de ley de abastecimiento).

El panorama no es mejor para las exportaciones. Afectadas por el atraso cambiario y la consecuente pérdida de competitividad, las ventas al exterior mostraron, según el Indec, caídas interanuales en los primeros siete meses del año y acumulan hasta julio una caída del 10% (exportaciones de bienes, que son la mayor parte de las exportaciones totales). Para Sigaut Gravina, las restricciones a las importaciones (que hacen que crezcan las exportaciones netas) "pueden hacer que se resienta la producción local por falta de insumos".

La excepción a la tendencia general es el gasto público, que en el primer semestre del año aumentó 48% frente al mismo período de 2013, lo que explica el crecimiento del déficit financiero a más de $ 37.000 millones (aún tomando en cuenta los auxilios de la Anses y del Banco Central al Tesoro).

No obstante, en opinión de Argañaraz, el crecimiento del gasto público no trae, en las circunstancias actuales, un efecto positivo. "El Gobierno trata de hacer política anticíclica aumentando el gasto, pero al financiarlo con emisión monetaria, profundiza el círculo vicioso gasto-inflación-atraso cambiario", dijo.

De hecho, en opinión del analista el aumento de la emisión para financiar el gasto público también explica, en parte, la caída del consumo, ya que la consecuente inflación (que este año ronda el 40% anual) provoca una caída en los salarios reales.

En este contexto, los economistas advierten sobre la necesidad de que el Gobierno solucione el conflicto por la deuda para poder volver a financiarse en el exterior.


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