Recibe un balazo por una prueba de trabajo

Algunos arriesgan su vida por la naturaleza de su profesión, pero hay quienes circunstancialmente lo hacen por el giro de su empresa. Es el caso de Alejandro Cruz, quien asistió a una prueba para conocer cómo funciona un sistema de sujeción en una chamarra blindada contra balas… y recibió un balazo a quemarropa.



“El 30 por ciento de los componentes de los productos de la chamarra blindada son hechos por Velcro, lugar donde trabajo. La chamarra que me pusieron tiene este material en los costados y en la parte central. Fui de visita a la planta de manufactura de estas prendas y me ofrecieron hacer una prueba de seguridad, por lo que yo acepté”, explica Cruz, quien estudió Mercadotecnia y es desarrollador de negocios.

Para realizar el ejercicio, Alejandro se puso la chamarra que está hecha con capas laminadas de fibra resistentes para capturar y deformar la bala. Además se le indicó cómo debía respirar y le pidieron mantenerse tranquilo sin realizar ningún movimiento para que el impacto fuera el que se había planeado desde un principio (a la altura del ombligo, en el costado derecho). Incluso, usó unos tapones en los oídos para no dañarlos por el ruido.






“Firmé un documento que eximía de toda responsabilidad a la empresa y a la persona que realiza la prueba, pero yo sabía, previo al disparo, que dicho producto ya había pasado por pruebas de laboratorio rigurosas que me garantizaban en un 99 por ciento que no iba a sufrir ningún daño.
“El tiempo que pasó para prepararme y recibir el impacto de la bala no fue mayor a dos minutos. En ese tiempo lo único que pensé era en cuanto me iba a doler y al final no sentí nada”, comparte.

Después de esta experiencia, muchos de sus amigos y familiares se preocuparon por él, pues creyeron que arriesgó su vida.
“Estos productos van dirigidos a personas públicas que están expuestas a sufrir un impacto de bala. Yo no soy una de ellas, pero quise experimentar algo nuevo y diferente.
“ No creo en una vida sin riesgos, ya que eso hace la diferencia entre vivir y simplemente existir”, concluyó.




Aunque Alejandro resultó ileso de esta experiencia, hay personas que han perdido la vida en este tipo de prácticas. Así lo cita Los Angeles Times. Usar este tipo de productos debe ser supervisado por profesionales en todo momento, para evitar que sucedan este tipo de incidentes.