RedOne, el éxito de escuchar la música con los oídos del mun



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Quizás todavía tararee 'The final countdown' en su cabeza cuando habla de sus inicios. Fue esa canción del grupo sueco Europe lo que marcó el impulso definitivo para que Nadir Khayat dejase Tetuán, donde había vivido su infancia, y se trasladase a Estocolmo, todo un salto sin red para un chico de 19 años que a principio de los 90 trataba de hacerse un hueco en la industria musical. Casi 20 años después, ese chaval inquieto apasionado por los sonidos de medio mundo, estaría en su despacho de Estados Unidos, ya como productor musical, sentado frente a una mujer rubia a la que habían despedido de una discográfica y que por aquel entonces se hacía llamar Stefani Joanne Angelina. Poco después, esa mujer, ya convertida en Lady Gaga, lograba de la mano de aquel chico marroquí, que ya sonaba en el Hollywood de la música como RedOne, vender 16 millones de discos de su primer trabajo, 'The fame', posicionándose así entre los 100 debuts más exitosos de todos los tiempos.





Es consciente de que la vida ha sido lo suficientemente generosa con él, de que ha estado en el lugar adecuado en el momento adecuado, pero no todos fueron discos de oro en el camino al éxito de Khayat, también hubo sombras. "Fue muy duro al principio. Cuando me fui pensé que sería fácil pero me encontré la vida, fue como un 'wake up'", recuerda el productor. En Suecia, tras probar suerte como cantante de un grupo de rock y solista de pop, tras horas encerrado en estudios de grabación, se dio cuenta de que su mundo estaba detrás del micrófono y no delante.

"Pensé que tenía mucha música en la cabeza como para hacer solo un álbum, que podía dar a muchos artistas diferentes sonidos y canciones, por eso decidí producir para otros". Y así fue como RedOne prosiguió carrera a la sombra de los flashes que acaparaban los artistas con los que trabajaba. Durante la etapa en Suecia ya había conseguido que la joven Kat DeLuna fuese número uno en 36 países, parecía que RedOne estaba rozando su meta con las yemas de los dedos pero no se conformó. "Ese era el momento de poder trabajar con los artistas más grandes. Mi hermana me decía: no te vayas, ya tienes éxito en Suecia. A mí no me bastaba, yo quería el mundo".

Cuando Red One rememora su primer encuentro con Lady Gaga, recuerda hasta el modo de vestir que la diva llevaba en el estudio, todo un 'packaging' que acompañó posteriormente a la cantante. "Iba vestida 'sport' pero ya era algo diferente, esa chica tenía algo", afirma. "En ella vi los años 80, sentí algo diferente al escucharla. El primer día en el estudio creamos el tema 'Boys, boys, boys' y ese fue el 'sonido Lady Gaga'". 'Just dance', 'Poker face', 'Bad romance'... Los éxitos conjuntos de Gaga y Red One se acumulaban, pero el productor seguía sin conformarse.

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