About Taringa!

Popular channels

Relato de un amigo de la cumbre en Aconcagua

Cuentos de la Cumbre

Atrás quedaron las reuniones en la casa de Walter o Luis; ya no hay tiempo de dudas o de preguntar si tal o cual equipo me va a servir, ahora se nos plantea una incertidumbre un poco mas inquietante...y es justo cuando aparece frente a nosotros, dominando el paisaje, con un aspecto amenazante, el único nevado de todos los cerros que están a la vista...surgen las dudas... “me la bancaré”?, “¿como me pegara la altura?”, son incógnitas que pronto tendrán su respuesta, cuando no haya otra opción que encarar el ascenso del gigante, del mas grande de América, del pequeño 8.000, del ACONCAGUA.

La verdad es que inspira respeto, cuando se lo mira desde abajo uno se pregunta: ¿se puede llegar hasta allá arriba? La duda se va disolviendo en un animo creciente a medida en que se avanza hacia Confluencia, el primer campamento, la primera etapa, mi primer desafío; es que así es como yo me propuse encarar el viaje, paso a paso como diría “el tolo”, etapa por etapa, sin desesperarme por la cumbre, disfrutando de cada momento de esta fantástica travesía. Es que así, pienso yo, se debe encarar este tipo de empresas, no como una simple meta de llegar a la cumbre, sino como un estilo de vida, de aprovechar lo que la naturaleza te da en cuanto a su belleza, creo que así se disfruta a la enésima potencia porque cada logro cada mate y cada comida representa algo único ese momento que estas sentado bajo las estrellas comiendo el guiso que preparo el negro...es algo que no se puedo explicar un sentimiento que no se compra ni con mastercard. Y el grupo...que grupo! De los mas heterogéneo que pueda haber, con diferencias en las edades , en las profesiones pero con un mismo gusto: la montaña. Ricardo y Ernesto, Edgardo y Jorge, Luis y Laura Walter y por supuesto yo, Juan Martín. Eso es lo bueno que tiene esta actividad, en cualquier otro orden de la vida no nos daríamos ni cinco de bolas, pero la montaña tiene ese poder, que dos personas desconocidas terminen siendo amigos, y una amistad muy sincera por cierto sin intereses que puedan contaminarla, bueh podría estar horas hablando de este tema pero ese no es el objetivo de este relato.

Como antes lo mencioné yo me propuse realizar este viaje por etapas, dado que era la primera vez que encaraba algo tan groso y todo por venir era una sorpresa, creo que gracias a eso fue que cada vez que superaba una meta era toda una celebración y un orgullo. Mi primer objetivo fue llegar a Confluencia, etapa que va desde Orcones (entrada al parque) hasta el primer campamento. La primer noche: todo bien , la segunda...mmm, resulta que durante el día fuimos hasta Plaza Francia para ver la PARED SUR (imponente), a la vuelta comenzó el garrotillo, el frío y los malestares por la altura, habíamos llegado ya a los 4000mts/snm, que si valió la pena? Claro que si!. Caminata fundamental para aclimatar y de entrenamiento para aguantar las condiciones meteorológicas adversas, otro punto a tener en cuenta: si el clima se cierra y la montaña se enoja...chau expedición, chau cumbre, allá arriba las tormentas son cosa seria y no se las puede tomar a la ligera. “el viento voló un par de norface (carpas ) en nido”, era el comentario del campamento, un indicio de lo bravo que se puede poner el Aconcagua cuando quiere.

Playa Ancha (playa eterna), una caminata que se hace interminable por lo que se podría tener como la margen de un río que a pesar de ser un hilito de agua a veces se pone bastante rompebolas. Joaquín un catalán amigo de Ernesto que nos había acompañado hasta el momento decide pegarse la vuelta a pocos kilómetros de Ibáñez, un paraje a mitad de camino, no se como presintiendo algo; después nos enteramos que cuando llego a Mendoza su esposa le dio la alegre noticia de que iba a ser padre...

Mas de uno hubiera querido estar en Mendoza con Joaquín cuando comenzó a nevar en Colombia (refugio derrumbado por una avalancha) y deliberábamos sobre si pasar la noche allí o seguir hasta Plaza de Mulas, el objetivo del día y una tarea durísima que consiste en caminar alrededor de 32kmy los últimos 2: uuhhhh cansadores, si mmmuuuyyy agotadores. Partimos después de unos mates con turrones, creídos de haber recuperado las fuerzas...esas que tuvimos que sacar a relucir cuando engañados por el negro tuvimos que caminar una hora a la luz de la luna, por un camino con varias pendientes, pensando o mejor dicho dudando de que sea el correcto. La verdad es que no confiábamos mucho en el negro (Walter), sobre todo porque nos había asegurado que después de la “cuesta brava” casi no había pendiente y al toque estabas en Mulas...como nos engaño...pero la verdad es que estuvo bueno, digo no todos los días se hace una caminata como aquella, de noche, sin linterna...y apareció Plaza de Mulas, sentí un alivio terrible fue una jornada du-ri-si-ma y muy larga, algo que ya empezaba a hacerse costumbre por esos pagos, para colmo el puesto a donde nos dirigíamos estaba casi en el fondo del campamento, que largo que se hizo ese campamento, interminable, aunque al día siguiente me di cuenta que no lo era tanto, que todo fue por el cansancio del día. Esa noche tuvimos la mejor cena del viaje: bifes con ajo, arroz y vino tinto. Delicia preparada por el chef internacional Black Flowers (negro flores, o Walter si lo prefieren). Pipón y muy cansado me rendí a los placeres del sueño.

Gracias a dios o a Lili que nos dejo dormir en la carpa comedor no tuvimos que armar campamento sino hasta la tarde siguiente, eso si cuando lo hicimos fue con un condimento especial: debajo de una nevada. Igualmente se disfruto había mucha buena onda así que todo se lo tomaba de buena gana y hasta disfrutábamos de las contingencias; excepto por una: Richard no pudo aclimatarse y tuvo que volverse con principio de edema pulmonar...pero eso si, se hizo evacuar en helicóptero así que por lo menos se gano un paseíto que después fue la envidia de todos...

Los días transcurrieron, al campamento base llegaron Luis y Laura que habiendo partido desde Rosario un día mas tarde sufrieron otro día de retraso victimas de un mal servicio de micros. La estancia en Plaza de Mulas fue de lo mejor, con escapadas hasta el Hotel refugio y un intento por hacer cumbre en el C. Bonete, digo intento porque desistimos a pocos metros, faltaba lo mas duro, de la cumbre porque al día siguiente haríamos un porteo hasta nido y no queríamos quemar todas nuestras energías.

El porteo...que tema subir a nido de cóndores (5300mts/snm), solo para dejar equipo y luego bar otra vez a plaza de mulas. “Uds. son locos” nos decía una mujer finlandesa, que encontramos en cambio de pendiente, mientras le contábamos nuestros planes de aclimatar subiendo dos veces hasta Nido. Pero por suerte Luis y Walter sabían lo que hacían y su plan de aclimatación resulto ser muy bueno...ya que en el primer ascenso en el cual solo llegamos hasta cambio de pendiente (5100mts/snm), ya que en ese punto la mayoría nos quebramos: mucho dolor de cabeza y muy molesto que nos saco las ganas de seguir subiendo, así que hicimos un break, tomamos unos mates y por primera vez disfrutamos del imponente paisaje que ofrecía el estar mas alto que las otras montañas y ver mas allá del cordón que teníamos enfrente, un espectáculo maravilloso que amaino un poco nuestro malestar físico. Bajamos como tiro y tanta fue la mejoría en nuestro descenso que creo que todo el campamento nos hoyo cantar....cualquier cosa pero cantábamos, supongo que de alegría y para esquivar la preocupación que significaba el hecho de pensar que de ser otra vez tan duro el ascenso hasta nido ahí se acabaría para varios la expedición.

Pero bue´ ya estábamos en el baile así que bailamos dejamos un día intermedio de reposo y encaramos hacia Nido, después de debatirme entre llevar mi colchoneta o solo el aislante...gano el aislante - error del que me arrepentí durante los días siguientes- y así emprendimos el ascenso por la ladera que nos llevaba al campamento de altura.

Llegar no fue fácil, caminamos entre 8 o 9 horas, nos costo llegar...lo estipulado son aprox. 6hs. Por suerte al llegar no esperaban unos amigos mendocinos con una taza de te caliente, una bendición!, como las milanesas que nos regalaron en plaza de mulas...oro en polvo, después de varios días de expedición estos muchachos nos dieron la posibilidad de recordar las tradicionales milas...como cambian los valores en estos lugares, no?.

Campamento de Nido de Cóndores: que se puede decir...un sueño. Ya estas bastante mas alto que muchas de las cumbres vecinas así que la vista no te alcanza para ver...podes ver hasta San Juan o incluso mas allá de Chile, no, no exagero es así, es tan así que tenemos fotos de un atardecer sobre el Pacifico, son fotos increíbles...de concurso (como diría un amigo), armamos campamento, costo un poquito después de todo el trajín de caminar durante todo el día, la estancia allí fue hermosa, eso si durante la noche, muy ventosa por cierto, sufrí un tocazo la falta de mi querida colchoneta, la verdad es que solo el aislante no me alcanzaba...el piso es duro che....

A la mañana siguiente la cabeza me pesaba una tonelada no tenia ganas de moverme , mas aun si tenia en cuenta que el sol no calentaba lo suficiente y la fresca pegaba bastante.

Un día extraordinario, con viento si pero espléndido , recorrimos todo el campamento, nos maravillamos con los paisajes, sobre todo con la tormenta que estaba en el este , la cual nosotros estábamos mas arriba que esta...un espectáculo impresionante , sobre todo cuando amagaba a venirse encima nuestro. Hicimos cumbre en el cerro Manso, la típica fotito , como para decir : bue` por lo menos hice un 5mil...

Noche...hermosa, un frío de c...garse, cenamos todos metidos dentro de una sola carpa. Mucho calor humano, y no solo calor...sino también olor. Y viejo... mucho tiempo sin bañarse loco, no hay desodorante que aguante...tampoco había donde bañarse, no a esta altura; en Plaza de Mulas si , pero te costaba $10 los 5min. Para no desviarme del tema... la noche fue tranquila como siempre nos dormimos tarde pero ya nos estábamos preparando emocionalmente para lo mejor...al día siguiente subíamos hasta Berlín (5900mts/sn/m), y la ansiedad era mucha, ya desde antes estábamos con que si un día mas en Cóndores , que si tirábamos cumbre desde allí que si el clima, que el cansancio, que la pu.....

Mañana del 29 de Enero, contra todas las especulaciones posibles , ese día no había ñoquis, lo que hubiera sido una bendición, solo hubo malestares generales...demore bastante en ponerme de pie , la consigna era desayunar rápido y desarmar el campamento para partir.... yo particularmente me sentía mal, la cabeza me pesaba bastante, pero....paracetamol y a laburar.

La caminata fue corta...comparándola con las dos anteriores fue una ganga, solo unas 3horas y media de ascenso, y listo; Berlín lo que vimos desde allí....simplemente impresionante, por suerte documentado fotográficamente, aunque todos estábamos un poco aturdidos, la altura pega. El campamento estaba armado y entonces nos dedicamos al ocio: el partido de truco mas alto del mundo, jeje, obvio lo gano la pareja de Rosarinos conformada por Edgardo y yo, contra los mendocinos Muñeco y Houston; que junto con Cecho nos acompañarían en el ascenso a cumbre.

Nota:

Voy a dar por finalizado aquí el relato previo a la cumbre, ya que este día se merece todo un capitulo aparte y se podrá leer individualmente y separado de su capitulo antecesor, dado esto por la riqueza de anécdotas e importancia de las mismas.

HACIA LA CULMINACIÓN DE LA TRAVESIA.

En realidad ya había logrado la CUMBRE, y digo esto porque el hecho de estar don estaba ya era todo un logro, para mi todo este viaje había sido un logro. Recuerdo la 1º vez que estuve en alta montaña en Vallecitos, arruinado por el mal de montaña y a solo 2800 mts/sn/m, cuando dije que nunca me dedicaría a la alta montaña , que lo mío eran las sierras de Córdoba y la escalada...

Y ahora estaba en el Aconcagua a 6000mts de altura...nunca digas nunca. Por eso hacia la culminación del viaje y no hacia la cumbre, que era algo secundario, yo ya había conseguido mi meta, que era estar allí , encarar el viaje, conocer mis limites , ver si me iba a aguantar la altura...y parece que si, que me la aguante nomás!

Esa mañana amaneció fresco, bastante fresco, para no decir frió, y para colmo como, mis anteriores amaneceres, este también fue con jaqueca y un sentimiento de...como explicarles...como que la sangre no me llegaba a la cabeza. No había sido una noche muy larga, porque como de costumbre nos habíamos acostado tarde, lo cual daba unas ganas terribles de volver a la bolsa y quedarse allí nomás. Agua en los termos, todo el abrigo encima, algo para picar en el camino y ... dale pa´rriba . El grupo que encaro la cumbre tenia todas las pilas, aunque según parecía faltaban las palabras...o el aliento para decirlas, todos muditos una tras otro íbamos encarando la cumbre. El Negro, como siempre abriendo, Jorge, Ernesto, Yo, los mendocinos Cecho, Houston y muñeco, Gardo y Luis. Algunas paradas de hidratación y morfi (solo turrones y cereales), vista panorámica(espectacular!)y otra vez en marcha, pasamos por el campamento de emergencia de Grajales y encaramos la travesía hasta Independencia, que por cierto era bastante larga y con nieve, lo cual la hacia un tanto pesadita. A la mitad de travesía entre Grajales e Independencia tuvimos nuestra primera baja, Ernesto decidió que hasta ahí iba a llegar y se quedo junto a un peñón descansando mientras proseguíamos la marcha. Supongo que no hará falta que justifique su estancia en ese peñón, se imaginaran que a esa altura todo cuesta el doble y todo se piensa tres o cuatro veces, así que no vamos a juzgar su decisión como apresurada ni errónea, cada uno conoce sus límites y para no correr riesgos, que aquí ya son de vida o muerte , debe tomar las decisiones adecuadas, entonces si él decidió no seguir, lo respeto hay que tener valor, no solo para llegar a la cima sino para darse cuenta hasta donde puede uno dar sin arriesgarse uno mismo y por consiguiente al resto de la expedición. Similar decisión tomo al rato Gardo, que ya hace un rato venia con un andar bastante irregular y con notorios síntomas de cansancio, así que para cuando llegamos a Independencia ya éramos dos menos; que casi fueron tres porque para ese momento yo mismo estaba bastante cansado, sin animo de bajar , pero si con ansia de La Gran Travesía, para poder “descansar un poco”. La gran travesía en y valga la redundancia, una travesía de 2km, aprox. con poca pendiente ascendente, lo cual da algo de respiro y animo, porque desde ahí ya se puede ver la canaleta y se intuye la cumbre. Un buen descanso nos tomamos en el campamento, semidestruido por los fuertes vientos, quizá demasiado largo...pero la verdad es que hacia falta. Hasta allí veníamos en tiempo o sea con el tiempo mas o menos estimado como para hacer cumbre a las tres de la tarde y así emprender el regreso de día, pero al dejar el campamento ya teníamos unos minutos de retraso.

El Portezuelo del Viento es un lo que inmediatamente sigue a Independencia, se llega a un filo donde te encontrás con fuertes vientos que vienen de la otra cara de cerro cuando hay nieve, como la había ese día , la “suave brisa” levanta el polvo de nieve del suelo lo que crea una situación bastante incomoda, claro uno esta acostumbrado a que la nieve caiga desde el cielo y no , como en este caso se te venga encima una nevada desde los pies... Así que me cargue las antiparras para evitar la molestia en los ojos y poder seguir el camino, camino que se ponía un poco mas liviano ahora dado el comienzo de la travesía, y ahora si por primera vez creía , veía lo relativamente poco que me faltaba y empecé a soñar con la cumbre...claro no tuve en cuenta que lo que faltaba era lo mas complicado, lo que se puede llamar el cuco del Aconcagua...en realidad ahí esta el verdadero desafió , lo que habíamos hecho hasta el momento era una papa comparado con lo que estaba por venir.

A mitad de la travesía en una parada de descanso, un muchacho, no tan muchacho de nacionalidad rumana nos convido con unos dátiles, fruta ceca totalmente desconocida por mi hasta el momento, revitalizador copetín, que acompañado con unos tragos de mate cocido consistieron un tardío almuerzo, previo a encarar la segunda parte de la travesía , que se pone bastante peleaguda, porque aumenta considerablemente su pendiente y comienza a preparar la cabeza para el último gran esfuerzo.

Casi llegando a la canaleta mas o menos faltando entre 30 a 45min, el cansancio y el esfuerzo se hizo sentir...me pudo. Me costo mucho llegar al final de la travesía es mas creo que llegue solo por el hecho de que pensaba que allí terminaba mi ascensión y quería detenerme el algún ligar de referencia , para que me encuentren en el regreso. Ni si quiera la emoción o el espectacular paisaje que se puede ver desde allí, ni la cumbre que ya a esa altura se ve algo palpable parecía darme animo para seguir, parecía como que las fuerzas me estaban abandonando, me deje caer bajo unas piedras en el comienzo de la Canaleta, automáticamente me saque la mochila y la revolee por ahí, rescatando previamente solo los termos con infusiones calientes , que en ese momento valían mas que cualquier cosa en el mundo, el riesgo de deshidratación a esa altura es prácticamente mortal, ya que incide en la regulación de la temperatura corporal y también en la circulación de la sangre. Me quede contemplando unos momentos la Canaleta, un desnivel de 280mts con una pendiente muy pronunciada , lo que la hace una empresa muy difícil no solo de realizar sino también de sobrepasarla anímicamente, es que uno viene cansado y al ver eso...como que te desmoralizas.

Casi convencido de quedarme al pie de la canaleta, nuevamente tome un breve refrigerio, ya los últimos sorbos de te y mate cosido que llevaba en los termos. Cuando comunique de mi decisión a mis compañeros, ellos con una visible desaprobación, simplemente me cagaron a pedos: - No vas a llegar hasta acá y quedarte ahora!. Y ...un poco de razón tenían , así que para darme ánimo hice una promesa: - si me llevan hasta la cumbre pago un asado para todos! , Jorge también siguió mi ejemplo y prometió pizzas al llegar a plaza de mulas, con este panorama ya tenia mas ganas de bajar que otra cosa. Y/ me convencieron nomás...arranque hacia la cumbre una vez mas. Eso si atrás quedo la mochila que ya se hacia demasiado pesada, cace unos bocadillos y encare. Y los rumores aran ciertos nomás, fue duro el tema, que digo duro, durísimo. Había que caminar justo por donde se unía el acarreo con los restos de nieve, creo que esta era la única forma de poder ascender, porque si encarabas por el acarreo, por cada paso que dabas, bajabas dos.

Final de la canaleta, todo un logro, un sueño, cada vez que salía a correr cuando entrenaba pensaba en este momento, el último tirón...delante estaba el Filo de los Guanacos y seguidito nomás ya se veía la cumbre, tan cercana tan palpable, pero a la vez tan lejos. Que faltaba?, unos 150mts de desnivel, unos 500mts lineales, aunque de esta ultima distancia no estoy tan seguro, uno pierde las referencias en esos lugares. Lo que si estoy seguro es que cada paso me costaba la vida (en sentido figurado), no me podía recuperar, la respiración se hacia dificultosa, parecía que por mas bocanada que dieras no entraba nada de aire, el corazón: a mil!. Nos tomamos una pausa antes de seguir ya estaban bajando las ultimas personas en hacer cumbre, así que era un continuo de felicitaciones por un lado y fuerza y suerte por otro. Con un paso muy lento casi indeciso continuábamos el ascenso, parando cada vez mas seguido, los signos de fatiga ya eran evidentes en todos los integrantes del grupo, como siempre el Negro se adelanto, seguido de Cecho, un poco mas atrás iban Luis y Houston, y ya rezagados Jorge, el Muñeco y yo, que entre los tres veíamos prácticamente a los tirones, cuando uno se paraba el que venia atrás lo agarraba y lo hacia subir. Era un momento especial, Muñeco (según me contó después), al igual que Jorge, iba fijándose pequeños objetivos: -veía una roca y pensaba, tengo que llegar hasta allí. Hasta que en un momento a un tercio o un poco mas del final de la canaleta las fuerzas me abandonaron por completo. –Basta hasta acá llegue. Le dije a Jorge, que trato de persuadirme de seguir la marcha, pero realmente yo no podía mas, ya no recuperaba fuerzas cada vez estaba mas cansado, y bue´ ahí quede; Muñe aprovecho para dejarme la mochila, me acomode en una piedra ubique la mochila para que no molestara, y me dispuse a esperar...observando el lento ascenso de los muchachos y aguardando pacientemente su regreso.

Se pueden imaginar la invasión de pensamientos que tuve en ese momento, cualquier cosa se me venia a la mente, pero yo trataba de, no se si es la palabra adecuada, consolarme. Realmente no doy mas, pensaba; además falta como 30 a 45min de marcha, y no podía dar un paso mas. Varios minutos pasaron, en los cuales quede hipnotizado con el paisaje, ahora al estar tranquilamente tirado en una piedra, podía empalagarme de tanta majestuosidad, de tanta belleza. Los cerros ostentando toda su grandiosidad y yo sin poder hacer otra cosa que observarlos, estaba embobado, la tranquilidad que gozaba en ese momento es inexplicable, otro momento mastercard; ya no me preocupaba la cumbre, estaba satisfecho con lo realizado hasta el momento, encontré lo que había estado buscando, ese sentimiento inexplicable que me producía el solo hecho de estar allí, lleno rebasado de satisfacción. Recordaba entonces, cuando desde el centro de esquí de vallecitos, hace mas de un año atrás, contemplaba los cerro de mas de 5000mts y me imaginaba lo que podría ser estar allí; y ahora el dilema estaba resuelto, ya me encontraba donde quería estar ahora sabia lo que era estar allí. Otros pensamientos venían a mi mente, inevitablemente sentí un poco se amargura por estar tan cerca y no probar la frutilla del postre, pero no me preocupaba demasiado tampoco. Volví un momento a la realidad, había pasado ya bastante tiempo desde que había detenido mi marcha, mire hacia arriba y pude ver justo cuando Walter y Cecho hacían Cumbre, mas abajo seguían Luis y Gustavo(Houston), y todavía mas atrás Jorge y Muñeco. Una ola de pensamientos inundaron otra vez mi mente, y entre todos ellos había uno que realmente me tenia mal: el recordar cuando mi novia me gastaba y me decía que con esos tobillitos y esas piernitas no podía llegar ni a la base...(obviamente en alusión a mis pierna flacas). Y eso me molestaba, uno tiene orgullo, amor propio, y mas cuando te dicen que no podes hacer algo porque no sos capaz...y pensaba además que la iba a decepcionar...no se cosas que solo los hombres debemos pensar...y allí fue cuando intente pararme para seguir...pero enseguida sin hacer un paso siquiera, me volví a sentar, pensando que era un salame, por arriesgarme a no poder bajar por el solo hecho de quedar bien, de no aparecer luego como un fracasado, nada mas absurdo, nada mas estúpido, sobre todo cuando no sobraban las fuerzas y todavía quedaba un largo trecho por caminar....claro, todo lo que sube, tiene que bajar; faltaba todavía una larga caminata de por lo menos tres o cuatro horas de regreso a Berlín, naturalmente había que dejar algo de resto físico para volver, un error de calculo de ese tipo es fatal, no podes pasar la noche allá arriba, sin carpa, sin agua, sin alimentos, era una locura pensar en el hecho de quedarme sin fuerzas y no poder bajar luego, uno de los lemas de los montañeros es que la cumbre esta abajo y no arriba.

Luis y Gustavo llegaban a la cumbre, ya había pasado mas de media hora desde mi detención. Lo que ya me sacaba prácticamente todas las posibilidades de poder seguir, ya era tarde me iba a tomar 45min o mas llegar y no teníamos mucho tiempo, había que bajar lo antes posible para cruzar la Canaleta y la Travesía con luz natural, de lo contrario el tema se pondría complicado. Pero un pensamiento seguía dando vueltas por mi cabeza, esa imagen de Melisa, cargándome por mis pequeños tobillos y mi vergüenza de no llegar a la cumbre y tal vez decepcionarla. Fue así que sin pensarlo siquiera como una respuesta de mi cuerpo que no obedeció a mi mente a la razón, tome los bastones de trecking, y empecé a caminar hacia arriba, sin importar nada, sin pensar en nada, solo en el paso después de otro paso. Notablemente y para mi sorpresa era como si las fuerzas hubieran vuelto desde algún lugar remoto en donde se habían escondido; pero claro, una explicación mas racional diría que los aprox.40min, que estuve descansando hicieron un buen efecto en mi organismo. Tenia que ser eso, además ya me había pasado en Colombia, antes de encarar la Cuesta Brava (ultimo paso para llegar a Plaza de mulas), en donde después de un buen descanso y un refrigerio recobre prácticamente todas mis fuerzas y pude seguir como si nada (a pesar de que hasta allí había llegado fundido). Como habrá sido el recupero que sin darme cuenta prácticamente en unos 10 15 min., había recorrido lo que a Jorge y Muñeco les había tomado mas de media hora, y así fue que el llegar al ultimo peñasco que hay que trepar para llegar a la cumbre los sorprendí con mi presencia y juntos los tres en un ultimo esfuerzo y llenos de emoción llegamos a la cumbre del Aconcagua.

Un duro Descenso.

La estancia en cumbre se nos paso rapidísimo, entre las fotos, los abrazos, las emociones , el mirar la impresionante pared sur, todo se paso muy rápido, además de que estábamos o por lo menos yo, prácticamente en shock; la emoción era muy grande estaba como atontado...si apenas pude firmar en libro de cumbre (no saben lo difícil que es escribir con tres pares de guantes puestos). Obviamente no me olvide de citar en el libro a mi novia que para mi en ese momento fue como un incentivo, para llegar hasta allí, estaba herido en mi orgullo.

De pronto me encontraba otra vez en el camino a la cumbre, pero esta vez en dirección inversa, hacia abajo. Junto con Walter fuimos los primeros en emprender el regreso, pero mientras esperábamos a los otros...tuve como si fuera un momento de lucidez y fue ahí cuando comprendí donde estaba y lo que había conseguido, entonces rompí en llanto, llore como un nene, me desahogué. El negro trato de no invadir la intimidad de ese momento y con mucha clase se hizo el sota..., en ese momento el resto de los muchachos se nos había unido en el descenso, -Muñe no esta bien; dijo Cecho. Y allí las cosas empezaron a tomar un rumbo no esperado... Junto con Jorge nos pusimos de acuerdo para ayudarlo a bajar ubicándonos uno detrás de el y otro por delante, pero como dije esto recién empezaba... Alos tres pasos dados, Jorge se cayo arrastrando al Muñe; fue allí cuando nos dimos cuenta de algo no muy agradable...Jorge también sufría de M.A.M (mal agudo de montaña), lo cual nos complicaba bastante porque ahora había que ayudar a dos personas a bajar, lo cual era un serio problema porque ello atrasaría nuestro regreso, algo no muy conveniente teniendo en cuenta el horario, y que el sol ya estaba por esconderse.

Luis se hizo cargo del Muñe pasándole una cuerda por la cintura y cuidando su andar desde atrás, Walter hizo lo propio con Jorge; entonces decidimos que Cecho bajara rápido para pedir ayuda , Houston y yo nos haríamos cargo de su mochila, mientras el se llevaba la mochila del Muñe.

El descenso no fue de lo mejor, Houston y yo bajamos bastante mas rápido que los otros para hacernos cargo de las mochilas, pero la peor parte la tuvieron los otros...Muñe estaba casi inconsciente, en realidad su estado se lo podía comparar con el de un borracho...algo así, estaba despierto pero no se daba cuenta de lo que hacia o pasaba a su alrededor; La situación de Jorge no era mucho mejor: el estaba conciente, pero había perdido las fuerzas en sus piernas, prácticamente no controlaba sus miembros inferiores, a cada rato caía como desplomado, lo cual en una situación normal hubiera significado rotura de ligamentos, esguinces, etc; pero era tal el relajo que tenían sus piernas por el M.A.M, que no sufrió absolutamente lesión alguna. El transito por la canaleta fue bastante accidentada, los veíamos caerse a cada rato.

Cuando llegamos al descanso que esta entre la canaleta y el final de La Travesía, recuperamos las mochilas y emprendimos el regreso. A los pocos pasos me detuve, y en previsión de lo que se venia, (la noche y hielo en el camino) abrí la mochila, agarre la linterna y me puse los crampones e incité a Houston a hacer lo mismo, pero aquí la sorpresa cuando Gustavo me confeso que él no tenia crampones...Entonces opto por utilizar la linterna de Cecho, porque creo que no tenia una propia, para colmo la linterna tenia muy poca carga de pilas lo que hizo que le prestara un juego de pilas nuevas, así una vez que nos equipamos proseguimos con el descenso.

Al tener puesto los crampones, empecé a bajar como tiro, claro con los crampones haces pie en todos lados, venia con mi mochila en la espalda y la de Cecho, luego de un tramo le pase la mochila a Houston que venia unos metros atrás, desde entonces me dedique a bajar, sin darme cuenta que iba dejando atrás a este muchacho, que tuvo que disminuir la velocidad de su marcha por la dificultad de caminar con dos mochilas por la piedra y el hielo. Tan atrás fue quedando que cuando en un momento se me ocurrió darme vuelta para ver donde estaba, vaya sorpresa...no estaba. Para colmo por la penumbra de la noche, que ya empezaba a caer, no lo podía divisar, grite entonces, lo llame a los gritos...por allá muy lejos varios metros arriba me contesto obvio a los gritos , así que apenas le podía entender. Bajá! Bajá!!, le gritaba, el me contestaba, pero no se que era porque apenas lo escuchaba, la situación empezó a volverse incomoda, el frío pegaba y no había señales de que este muchacho estuviera bajando. Creo que este fue el momento mas duro de todo el viaje, porque me encontré en una encrucijada: me debatía entre si seguía bajando y le mandaba la patrulla de rescate, pero eso era prácticamente condenarlo, la patrulla iba a demorar demasiado...yo por mi parte me estaba congelando (literalmente), ya estaba perdiendo la sensibilidad de las manos y los pies...bueno se imaginaran como los tenia. Subir a buscarlo...un casi suicidio, estaba bastante agotado, llegar hasta el me iba a tomar por lo menos 40min, con el riesgo de quedarme sin fuerzas para bajar, Terrible dilema las opciones rondaban en mi cabeza sin saber yo que hacer, una cosa tenia en claro no podía abandonarlo. Bajá! bajá!! volví a gritarle...nada no habia respuesta. Entoces fue que comencé un lento ascenso, ya era de noche y por mas que trataba de encontrarlo, no podía verlo, por suerte la noche no era muy cerrada y aunque sea un poco de luz había, un leve reflejo de las estrellas. Habré avanzado unos 150mts volví a llamarlo, y muy finito allá lejos escuche su voz que me decía algo, no lo entendía muy bien, pero intuía que me estaba diciendo que no encontraba el camino, o que ese no era el camino. -Si bajá!!!, me lo encontré a Luis y me dijo que era por acá!!!! Este es el camino!!!! ( cosa que era cierto, porque hacía unos momentos que efectivamente me había cruzado con Luis), -dale yo te guío!!!!, le dije mientras apuntaba la luz de mi linterna hacia el; supongo que esto lo debe haber animado porque al rato comencé a ver la luz de su linterna en descenso, lo cual me tranquilizo bastante.

Cuando ya prácticamente me alcanzo, sucedió algo un poco extraño. Agotado por tener que cargar con las dos mochilas y con el stress obvio de un descenso un tanto difícil, Gustavo, ni estuvo a unos pocos metros de alcanzarme, me lanzo la segunda mochila despreocupadamente, y antes de que yo pudiera alcanzarla, ésta comenzó a caer ladera abajo por “el gran acarreo”, que para ese momento estaba congelado. Solo hubo un cruce de miradas, ninguno reacciono a tiempo, vimos como la mochila se deslizaba montaña abajo, unos 50 o 60mts., nos volvimos a mirar y sin decir una palabra emprendimos la marcha. -Vos anda adelante que yo te ilumino el camino con la linterna, le dije. Pero al cabo de unos pocos metros me di cuenta de que la cosa así no funcionaba, por lo que invertimos las posiciones, otra vez yo abriendo camino, mientras Houston me seguía, pero esta vez tuve la precaución de que no se retrasara, así que trate de mantenerlo pegado a mis pasos.

Pasamos por “el centinela”, (una gran piedra de referencia al costado del camino), “por acá vamos bien”, pensé, así que lo tranquilice comentándole que estamos en el camino, y que pronto estaríamos en “Independencia”. Y así fue que luego de un rato de caminar, (no pudo precisar cuanto, ya que a esa altura había perdido la noción del tiempo) fue que vimos unas tímidas luces de linternas...-Los chicos, le dije. Así fue que ellos desde el Campamento abandonado nos guiaron el ultimo tramo para llegar hasta ellos.

Al llegar la situación no fue muy alentadora, solo Walter estaba en pie, ya que Luis, Jorge y el Muñe estaban descansando en bolsas de dormir, además estaba también en rumano que había perdido a su compañera en el descenso hacia Berlín y ahora estaba extraviado, esperando que le ayudáramos a bajar.

Una mezcla de preocupación y risas fue lo que ocurrió cuando decidimos emprender nuevamente la marcha, luego de tratar a duras penas de rehidratarnos, digo a duras penas, porque el pico de mi cantimplora esa absolutamente congelado, y lo tuvimos que perforar a piquetazos para poder romper el hielo y tomar aunque sea un poco de agua helada. Pero lo mas cómico de la situación fue Muñeco, pidiendo que lo dejáramos allí, que el a la mañana siguiente se tomaba un desayuno y después bajaba... . Lo cómico de la situación fue que si lo dejábamos allí sin agua, no llegaba a la hora del desayuno, y lo preocupante era que lejos de mejorar, su situación de mantenía igual, tanto que le costo muchísimo volver a ponerse las botas dobles, que vaya a saber porque razón de las había quitado (lo cual fue un error).

Retomamos la caminata, con Muñeco y Jorge que seguían encordados a Luis y Walter, Gustavo, el rumano que de casualidad de le entendía lo que decía en un ingles un poco raro, y yo que en esta ocasión me toco ir adelante abriendo camino, tras un buen trayecto fue que nos detuvimos, después de pasar por varios puntos de referencia, este ultimo en el que estábamos no lo reconocíamos. Walter saco el GPS, para constatar la ruta, allí fue que nos enteramos de la temperatura que estaba haciendo esa noche...

–14ºC , dentro de la mochila del Negro!, o sea que afuera fácil hacían unos 25º o 30º bajo cero, ya que el viento hacia notar su presencia.

Nos quedamos allí unos minutos mientras Luis se adelantaba buscando el camino correcto, porque huellas había por todos lados, pero no sabíamos bien adonde conducían...

Ahora yo lo traía encordado a Muñeco, mientras Luis marcaba el camino a seguir.

Dos pequeñas luces se divisaron varios cientos de metros mas abajo: -La patrulla de rescate, dijimos. Dos personas, un mendocino (si mal no recuerdo), y un brasilero (lo cual me llamo notablemente la atención), nos ofrecieron un café caliente y un par de galletitas Oreo, Creo que no existía algo mejor para ese momento. A Jorge le inyectaron una Dexametazona (decadrón), lo cual enseguida lo mejoro un poco, como para poder continuar el descenso por sus propios medios sin necesidad de estar encordado a Luis. Caminamos apenas media hora, eran las 4 de la mañana, según me entere al día siguiente y después de 21hs de marcha, por fin apareció Berlín, y con él las ansias de un te caliente, la carpa y la bolsa de dormir....
15Comments
      GIF