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Review de 'Gotham': El mundo pre-Batman



Review de Gotham: El mundo pre-Batman nunca será tan interesante como aquello que viene a partir del Año Uno.









La primera escena lo dice todo. En sus primeros momentos, Gotham presenta a una joven adolescente con talentos parkour que comienza a robar a transeúntes. Pero no solo roba billeteras, también se hace de un gran frasco de leche para alimentar a un gatito. Lo importante es que esta chiquilla cat-lover está en un callejón y logra ver como una familia es abordada por un asaltante.





El resto ya lo deben tener más que claro: el tipo le arranca el collar de joyas a la mujer, les dispara a la pareja y perdona la vida del hijo. Mi impresión antes de que siquiera aparezca el título de la serie es una sola: incredulidad. Me están hueveando, la futura Gatúbela es testigo de la muerte de los Wayne. Una cosa es hacer una adaptación libre, otra distinta es querer engatusar desde el primer minuto con pildoritas para dejar contentos a base de fanservice tras fanservice.

De ahí que desde el comienzo, una vez que los detectives llegan a la escena del crimen, ya aclaran que esta es una propuesta de procedimiento policíaco, pero que en el fondo está disfrazada como una historia sobre los orígenes de aquellos elementos que conforman a futuro el mundo de Batman. Una serie en donde todo está conectado con todo.




Gotham sigue así esa manía tan hinchapelotas de relacionar los orígenes de sus personajes (llevado al extremo, por ejemplo, en la primera película de GI Joe o el reciente reinicio cinematográfico de Las Tortugas Ninja), agregando cameos innecesarios para un primer capítulo (¡Miren esa va a ser Poison Ivy! ¡Y ese será el Acertijo!). También hay guiños a la cámara para dejar en claro una promesa. Una constante sensación de “se viene, se viene”.

Toda esa es una jugada que achica el mundo de esta ciudad, generando así el gran primer problema de la serie. El teniente Jim Gordon no puede llegar a una esquina sin toparse con alguien que a futuro será un némesis o un aliado del hombre murciélago. Ese exceso está mal. Aunque se entiende que tiraron toda la carne a la parrilla por que es el piloto y necesitan audiencia, sin duda los cameos son efectivos en menores dosis.

Siendo sincero, desde que fue revelada la ruta que tomaría Gotham, preferí bajar mis expectativas con la serie. El hecho de que estuviese centrada en una época pre-Batman, pero intentando generar todos los guiños posibles sobre el futuro de la gótica ciudad, no me enganchaba.




Y en ese marco de concretar una serie precisamente sobre la época menos interesante del personaje, sus ejecutivos ya anticipaban elementos tan previsibles como aburridos. El más claro ejemplo era ese objetivo inicialmente revelado que apuntaba a que utilizarían un esquema tipo Smallville sobre el hombre murciélago. Es decir, quieren estirar el chicle hasta el final, para cerrar el último capítulo con la aparición de Batman. Sorpresa cero. Lo peor que se puede hacer en una precuela.

Más allá de ese tratamiento de cameos al por mayor y tontas relaciones en los orígenes, cuando mejor funciona Gotham, es en esos momendo en que se adentran más en el mundo policíaco y se van generando los elementos menos predeterminados de su propuesta. Ese es el caso de la mafiosa Fish Mooney, interpretada por Jada Pinkett-Smith.

Aún cuando dista de ser una adaptación del cómic Gotham Central, la serie funciona de mucho mejor forma cuando se centran en los problemas entre Jim Gordon y el turbio Harvey Bullock, en las intrigas de la mafia que ya prometen una guerra en las calles y los problemas ante la cacería policíaca de Joe Chill.




Gotham también tiene otros elementos positivos. Su producción está muy bien para una serie de televisión, a partir de una estética de escenarios con neon y mucho contraste que no necesita vender elementos retro para establecer que la serie es una precuela.

Ben McKenzie (The O.C., Southland), en tanto, cumple bastante como protagonista en el rol del novato Jim. El resto de las actuaciones generalmente están bien para lo que son, en una serie que quiere vender la idea de ser más oscurilla de lo habitual pero obviamente no puede serlo. Incluso en el elenco hay algunas participaciones que destacan, como es el caso de Robin Taylor en el rol de El Pingüino. Pero también hay claras excepciones y ahí está la futura señora Gordon.

El piloto de Gotham tiene elementos que a futuro podrían mejorar, especialmente considerando que ya han dicho que abordarán cómo se instala el asilo Arkham. Sin embargo, también es tanta la presión para relacionar todo a Batman, en enfocarse en el destino final más que en su propia travesía para llegar a la meta, que es fácil dudar sobre su capacidad para salir del esquema del festival del cameo. Mal que mal, ahí tienen asegurado el marketing para la serie y enganchar a la audiencia masiva.


Adelanto - Capítulo 2


link: http://www.youtube.com/watch?v=JrTaxFW7dDA


link: http://www.youtube.com/watch?v=vYEY86-2RNg



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