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River festejó en La Paternal y es puntero

Le ganó 2-1 a Argentinos con goles de Cavenaghi y Boyé para subirse a lo más alto de la tabla junto a Boca, San Lorenzo y Central. Había empatado transitoriamente Rinaldi con un golazo de chilena.

Es volátil la cabeza de River. Sus pensamientos se desplazan de la Copa al campeonato, pero vuelven a tener mayor preponderancia a la hora de pensar en el torneo continental. Pero mientras espera esa final ante San José de Oruro y les reza a todos los Tigres de México que enfrentarán a Juan Aurich, se apoya en el torneo doméstico. Y crece en la tabla de posiciones. Anoche, fue protagonista de un partido que se jugó a su antojo. Cuando quiso, River lo ganó. Y cuando retrocedió, permitió que Argentinos lograra la igualdad. Pareció tener siempre el control de la situación. Reaccionó rápido después del empate y forma parte del lote de punteros.

Aun con un equipo compuesto por suplentes y pibes, con las excepciones de Marcelo Barovero y Gabriel Mercado, jugó mejor que Argentinos Juniors. Y la raíz de esta superioridad tuvo que ver con la estrategia que pergeñó Marcelo Gallardo: control de la pelota y presión en la mitad de la cancha.

Consciente del talento que ofreció con la banda roja, el Muñeco mandó a anular a Cristian Ledesma. Casi no pudo tocar la pelota el Lobo. Y se sabe, Argentinos depende en exceso de la producción de su mejor volante. En este contexto, pareció jugar con un hombre menos el cuadro de La Paternal. Y tampoco influyeron el resto de los mediocampistas. Porque Reinaldo Lenis estuvo más preocupado por evitar que se le escaparan Gonzalo Martínez y Ariel Rojas que por generar desequilibrio por su banda. Y no logró hacer bien ni una cosa ni la otra. Porque a su espalda, el Pity hizo desastres. Quedó claro cuando el partido llegaba al primer cuarto de hora, fluyendo a toda velocidad por afuera, buscando un pie amigo en el área. Se pasó Mayada, otro que intentó imponerse por el costado, pero sin tanto éxito como Martínez porque ganó y perdió en el mano a mano con Ezequiel Garré.

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Argentinos estaba quebrado en el medio y River, entero de punta a punta de la cancha. Por eso llegaba claro al área de Luis Ojeda, que ya se había lucido en el comienzo del partido, cuando Sebastián Driussi le pateó encima del cuerpo y el arquero tapó con su mano izquierda. Maduraba el gol visitante. Y Fernando Cavenaghi mostró sangre fría para definir, con el mandato de los goleadores. Aunque antes hubo un gran quite de Ezequiel Mammana y un pase bárbaro entre líneas de Matías Kranevitter. Los jugadores locales protestaron airadamente. No tenían razón. Tuvo vista de lince el asistente Javier Uziga porque quedó enganchado Patricio Matricardi. Fue el sexto grito del Torito ante Argentinos, a quien tiene alquilado.



La única jugada que pudo rescatarse de Argentinos fue un cabezazo de Franco Flores que Barovero, con notables reflejos, mandó al córner. Fue una atajada bárbara.



River tomó una actitud diferente en el segundo tiempo. Retrocedió, dejó de presionar, de lastimar por las puntas y lo esperó a Argentinos. Que encontró el empate en un lateral de Lenis. Marcó mal la defensa visitante y lo empató el recién ingresado Lautaro Rinaldi.



River sintió el golpe y volvió a adelantarse en el campo de juego. Decidió dejar los temores y se mostró parecido al que había sometido a su rival en el primer tiempo. Entonces, Lucas Boyé -que reemplazó a Martínez, con molestias- se quitó la bronca de los goles perdidos en tantos partidos. Recibió de Mayada y definió notablemente ante defensores estáticos y sin reflejos.



Después, volvió a salvar Barovero, espectacular, ante Rinaldi. Argentinos buscó el milagro sin claridad. River, dueño del partido, esta vez no lo permitió.







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