Rusia y Ucrania canjean soldados



Rusia y Ucrania realizaron ayer un canje de soldados detenidos por cruzar ilegalmente la frontera, en el marco del conflicto que mantiene Kiev con las milicias separatistas pro rusas que hace cuatro meses declararon la independencia de dos provincias del este. El presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros del Senado norteamericano, el demócrata Robert Menendez, opinó que Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) deben proporcionar armamento a Ucrania para combatir la invasión rusa, opción que, según el funcionario estadounidense, podría estar siendo considerada en la Casa Blanca.

Pese a la escalada verbal entre ucranianos y rusos, los dos ejércitos vecinos anunciaron ayer la firma de un acuerdo que habían sellado Putin y Poroshenko en Minsk: el intercambio de soldados detenidos. El ejército ucraniano entregó a los diez soldados rusos apresados el 25 de agosto cuando cruzaron ilegalmente la frontera. Los paracaidistas, que entraron fuertemente armados, no ofrecieron resistencia cuando fueron detectados junto a la localidad de Dzerkalni, a unos 20 kilómetros de la frontera con Rusia. Según Kiev, su presencia demostró que Rusia viola su soberanía territorial e infiltra tropas regulares en el este. Según Moscú, los soldados se perdieron porque esa parte de la frontera no está bien señalizada.

El ejército ruso, en tanto, entregó a sus pares ucranianos a 63 miembros de la Guardia Nacional, milicia creada tras el derrocamiento del presidente pro ruso Viktor Yanukovich en febrero, que habían cruzado la frontera tras solicitar autorización rusa para huir de los combates con los insurgentes. El gobierno ruso recordó que la de ayer no fue la primera vez que devuelve a combatientes ucranianos que cruzaron ilegalmente la frontera. En una ocasión, un contingente militar de más de 450 soldados cruzó a Rusia. Mientras que medios rusos sostuvieron que habían desertado, Kiev aseguró que intentaban escapar de los combates con las milicias separatistas.

Desde Kiev, el presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros del Senado norteamericano señaló a la cadena de televisión CNN que no es más una cuestión de rebeldes separatistas que combaten en el este de Ucrania sino una invasión rusa directa con millones de soldados, misiles y tanques. Los países miembro de la Alianza Atlántica se reunirán entre el 4 y el 5 de septiembre en Gales, Reino Unido.

Los combatientes pro rusos dominaron el sudeste de Donbass, región industrial y feudo de los rebeldes. Blindados ucranianos abandonados, sonrisas en los rostros: todo remitía ayer a la victoria obtenida por los separatistas. Los rebeldes levantaron sus puntos de control a la entrada sudeste de Donetsk, principal bastión pro ruso, rodeado durante un mes por las fuerzas leales a Kiev hasta una contraofensiva que tuvo lugar la semana pasada. Los combatientes rebeldes visten trajes militares sin signos que permitan identificar a qué batallón responden. Algunos llevaban un trozo de tela blanca anudado alrededor del brazo, en un signo por ahora indescifrable. Carros de asalto T-64, de diseño soviético, llevaban únicamente un número en su parte trasera del automóvil. Las marcas en la ruta conducen a Donetsk, donde los bombardeos de Kiev disminuyeron en intensidad. Las fuerzas ucranianas aparecen rodeadas en la región que se forman entre Donetsk, la frontera rusa al este y, al sur, el gran puerto de Mariupol, en el mar de Azov. El portavoz militar ucraniano, Andri Lisenko, reconoció ayer que “los terroristas y los militares rusos” refuerzan su ofensiva en este sector.