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Se cae el comunismo chino!

Los dos helicópteros sobrevolaron la ceremonia portando sendas banderas chinas. Lejos de rendirle honores, los jóvenes las saludaron con un clamoroso abucheo. Muchos las saludaron indicando con el dedo pulgar hacia el suelo.



Joshua Wong y una treintena de chavales del movimiento estudiantil Scholarism se sumaron al desplante dando la espalda al instante en el que las autoridades locales izaban la enseña en la simbólica jornada que marca el día de la fundación de la República Popular China en 1949.

"Es una manera de mostrar nuestro desacuerdo hacia el CCP (el Partido Comunista Chino) especialmente por su decisión sobre la reforma política en Hong Kong", declaró más tarde el propio Wong, el chaval de 17 años que se ha erigido en todo un símbolo de esta algarada.

Los sobresaltos no habían concluido. En la recepción ulterior, cuando el jefe del ejecutivo hongkonés, Cy Leung Chung-Ying protagonizaba el brindis que cerraba la ceremonia, un diputado opositor conocido por sus desplantes, Leung Kwok -al que aquí apodan "Pelos Largos"- comenzó a gritar y exigir la dimisión del líder aliado de Pekín, hasta que fue expulsado del lugar. Otro disidente abrió un paraguas amarillo, el símbolo de la protesta.

Los gestos de desdén hacia el símbolo de la soberanía de Pekín y la presencia más tarde en las calles de Hong Kong de cientos de miles de personas confirmaron ayer -Día Nacional de China- la determinación de los opositores hongkoneses a mantener su sentada para reclamar una elecciones sin restricciones en el 2017.

"No pensamos abandonar las concentraciones. De hecho, si Cy Leung no dimite antes del viernes incrementaremos nuestras acciones y ocuparemos edificios gubernamentales", precisó Lester Shum, un líder estudiantil en una comparecencia ante la prensa.

"El gobierno está intentando ganar tiempo. Quieren usar tácticas como la de enviar a gente para crear caos y así poder dispersar a la multitud", añadió.

El ultimátum de los chavales amenaza con agravar todavía más la compleja situación que vive la ex colonia británica, un centro financiero que ya está sintiendo las repercusiones de la inestabilidad social.

La primera opinión de Shum podrían no ir desencaminada. Fuentes cercanas a Cy Leung citadas por los medios locales, Reuters y The Wall Street Journal, aclararon que el político ha decidido no reprimir las manifestaciones esperando que se disuelvan por cansancio de los participantes.

"Pekín ha marcado una línea (roja) a Leung: no puedes disparar. Tienes que detenerlos de forma pacífica", declaró al WSJ un allegado del jefe político local. Otra fuente indicó en el mismo sentido que la policía no intervendrá salvo que se produzcan "altercados graves".

La idea es que el bloqueo del centro financiero y el consiguiente quebranto económico que ya se está generando provoque la reacción del público en contra de los opositores. "A menos que no haya una situación caótica, no enviaremos a la policía antidisturbios", declaró un portavoz gubernamental hongkonés a Reuters.

Las protestas durante el Día Nacional de China han sido una constante en la reciente historia de Hong Kong. El propio Wong intentó participó en ellas en los últimos dos años, pero la policía se lo impidió. En esta ocasión, sin embargo, las fuerzas de seguridad le permitieron acceder al evento para que expresara su reprobación a Pekín, en otro gesto que incide en el cambio de actitud de Cy Leung.

En Causeway, una zona trufada de comercios que se ha convertido en el tercer enclave de la metrópoli que ocupan los opositores tras los distritos del centro y el de Mong Kok, los chavales aprovecharon la jornada festiva para recuperar las clases que están perdiendo gracias a la colaboración de profesores voluntarios.

"Democracia móvil. Clases", se leía en una de las instalaciones erigidas en medio de la principal avenida de este barrio. Para John Mui, un muchacho de 19 años, lo que denomina como "intransigencia" de Pekín tan sólo puede desembocar en "una escalada".

"No podemos abandonar ahora. ¿Cuánto tiempo?. No lo sé", asegura. "Hasta que dimita Cy", comentó. Mui también se considera "hongkonés" antes que chino, aunque no pretende que la ex colonia se declare "independiente". "Sólo queremos que respeten que somos diferentes", dice.

Las ideas de Mui no son un hecho aislado. Un reciente sondeo realizado por la Universidad de Hong Kong demostró que un 86 por ciento de los menores de 29 años se consideran primero "hongkoneses" antes que chinos, en un signo más que confirma el progresivo desapego que se observa entre los más jóvenes.

La presente crisis está ahondando la división que existe en el seno de la sociedad hongkonesa y que se podían apreciar en cuestión de metros al acercarse al Parque Victoria, uno de los lugares al que acudieron varios cientos de simpatizantes de Pekín para festejar el Día Nacional.

Li Wong, de 65 años de edad, llegó aferrado a la bandera roja comunista y a un ideario totalmente opuesto al de los chavales que le observaban desde la calle adyacente. "¿De qué se quejan? ¿Acaso teníamos democracia con Inglaterra? ¡Por qué nadie habla de eso!. Hong Kong no se puede permitir estas manifestaciones. Nos va a arruinar", dijo.
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