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Se cuelgan de la fama de Báez

Cuestión de cash


PLAN B: se cuelgan de la fama de Báez

Por: Carlos Burgueño

Empresario Lázaro Baez


A esta altura del conflicto, la estrategia de los fondos buitre es clara. Por un lado, esperan novedades desde el punto de vista judicial por parte del juzgado de Thomas Griesa en cuanto a la aceleración potencial de la apertura de los embargos contra la Argentina, una decisión que el añoso magistrado, por algún motivo, demora en tomar. Por otro lado, también ante Griesa, se avanza en la petición que acelere la aplicación de multas de no menos de 50.000 dólares diarios contabilizados desde febrero de 2012 cuando el juez falló en contra de la Argentina. O al menos desde agosto de este año, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazó la apelación del país y cerró la causa a favor de los acreedores. Serían unos 400 millones de dólares anuales que debería pagar la Argentina (operación que no hará de todas maneras), y que, se entusiasman los fondos buitre, parte podría ir a sus arcas. Todo esto, sabiendo que cualquier tipo de avance en serio deberá esperar hasta enero próximo cuando venza la cláusula RUFO y el país esté liberado para negociar seriamente un acuerdo final. Se sabrá allí cuál es la verdadera voluntad del Gobierno de Cristina de Kirchner en cuanto a la solución seria del conflicto. 

Juez Thomas Griesa


Mientras tanto, lo interesante pasa por otros carriles. El fondo buitre Elliott dio el miércoles pasado la confirmación de que además de la cuestión judicial, avanzará en una estrategia algo rastrera y que no está vinculada directamente con la definición del "juicio del siglo". A través de una videoconferencia desde Nueva York, los abogados Robert Shapiro de la American Task Force Argentina (ATFA) y Dennis Hranizky, del estudio de Robert Cohen, que representa al fondo del megamillonario Paul Singer, explicaron que parte del esfuerzo que están haciendo en estos días se concentra en descubrir potenciales casos de corrupción y lavado de dinero vinculados al empresario Lázaro Báez. Ninguna de las pistas que explicaron los abogados tiene que ver con la posibilidad de descubrir fondos argentinos en las cuentas de Báez, tanto en alguna de las múltiples sociedades que éste habría tenido (o tiene) en Las Vegas, Nevada, o en los movimientos de dinero que se le adjudican a través de cuentas en Lichtenstein y Suiza. Hay que saber que, en el caso de que finalmente se descubra que Báez efectivamente tiene o tuvo dólares en estas sociedades y cuentas, sería imposible que ese dinero termine en las arcas de Elliott o similar, ya que terminarían en causas en la Justicia norteamericana o la argentina y con el empresario acusado de múltiples delitos. Pero nunca con dinero embargado derivado por Griesa o cualquier otro juez a las cuentas del fondo buitre para ir descontando el fallo de los 1.660 millones de dólares. 



Buitre Paul Singer / Abogado de la ATFA Robert Shaphiro


¿Cuál es la estrategia de Singer entonces? Repetir la buena experiencia que en su momento logró contra la República Democrática del Congo en los noventa. El megamillonario republicano se dedicó durante la primera parte de esa década a comprar bonos de países africanos a precio de remate y a días de la caída de muchos de estos Estados en un inevitable default. Muchos de esos bonos directamente fueron adquiridos a gobiernos dictatoriales sedientos de dólares para sostener guerras civiles; pero sabiendo (siempre Singer consiguió buena información) que una vez caído el dictador en cuestión, inmediatamente habría acuerdos con los organismos de desarrollo tipo Banco Mundial o Fondo Monetario, que liberarían ayuda financiera para que se cierre la sangría del endeudamiento y, en teoría, el país volviera a crecer. Logró este negocio en CongoBassaville, Nigeria, República Centroafricana y Liberia, entre otros. Pero hubo uno de estos jefes de Estado africanos que resistió a la guerra civil, se mantuvo en el poder y luego declaró la bancarrota y llegó al default, lo que derivó en el tradicional juicio de Singer para cobrar la deuda. El dictador en cuestión era Denis Sassou Nguesso, que se le plantó al titular del fondo buitre y se negaba a pagarle unos 90 millones de dólares en deuda comprada por menos de 12 millones de dólares. Lamentablemente, el hijo del africano no ayudó, y Denis Christel pasó varias temporadas en Nueva York, París y Dubái gastando millones de dólares en todo tipo de actividades, ninguna oficial y muchas prohibidas para menores de 18 años (o incluso 21), delitos que fueron expuestos en una teleconferencia muy similar a la del miércoles, de Shapiro y Hranizky. El epílogo es conocido: Sassou Nguesso le pagó los 90 millones de dólares cash y no hubo más denuncias de las andanzas de Denis Christel por el mundo.
@cburgueno




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