Se juntaron el hambre y las ganas de comer



Cristina almuerza con el Papa con la crisis como telón de fondo






Cristina almuerza con el Papa con la crisis como telón de fondo




Será el cuarto encuentro a solas. La Presidenta busca el apoyo de Francisco en la pelea contra los fondos buitre. Mañana llegará a Nueva York.




La presidenta argentina Cristina Kirchner llegó a Roma ayer poco después del mediodía para almorzar hoy con el Papa, que la invitó formalmente. El encuentro a solas tendrá lugar en la Casa de Santa Marta, el hotel interno del Vaticano donde Francisco reside. Como en el “pranzo” entre ambos del el 17 de marzo de este año, la agenda es totalmente abierta.

Es la cuarta vez que el Papa y Cristina dialogan directamente. Además de los dos almuerzos de este año, la presidenta comió con Francisco en Santa Marta el 18 de marzo de 2013, el día antes de la ceremonia de inicio del pontificado de Jorge Bergoglio. El 28 de julio en Río de Janeiro, donde en el primer viaje internacional de su reinado el pontífice presidía la Jornada Mundial de la Juventud, también.

La presidenta, que como en los otros viajes romanos se aloja en el tradicional hotel Eden, a una cuadra de la vía Véneto, encabeza una abundante comitiva, presente el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman. En el aeropuerto la esperaban las autoridades diplomáticas de nuestras embajadas en Roma, especialmente el titular ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero. “Crece el afecto y la estima entre el Papa y la presidenta”, dijo Cafiero a Clarín.

Luego de su llegada, la Presidenta pasó la tarde en el hotel, que cuenta con una vista privilegiada de la ciudad.

Cristina pidió ayuda al Papa en la “pulseada de hierro”, como dicen los italianos, con los fondos buitre, la justicia y el gobierno norteamericanos, que según la presidenta y sus colaboradores han armado una velada pero brutal conspiración para quebrar la resistencia argentina a ceder ante los grupos financieros que el mismo Papa ha criticado y condenado.

La presidenta sostiene que la oposición y sectores sindicales están preparando un estallido social.

La crisis interna será un tema obligado durante el almuerzo.

El Papa está a su vez p reocupado y desea encontrar los medios de diálogo y negociación para evitar que la situación económica y social del país se descalabra en una crisis política cada vez más exasperada. Que se asegure una transición “serena”, sostenible hasta diciembre del año próximo, cuando la presidenta entregue el poder a su sucesor. Francisco también quiere detectar el estado de salud físico y psicológico de Cristina. Ha comentado a sus colaboradores que ella somatiza mucho los problemas que la afectan y quiere contenerla, alentarla, demostrarle su cercanía. “Hay que ayudar a Cristina, sin criticarla demasiado, para que todo termine bien”, sostuvo Bergoglio ante empresarios y sindicalistas que recibe todos los días.

Francisco “está preocupado por la gobernabilidad y la sana democracia del país”, comentó hace unos días monseñor Guillermo Karcher, que está ahora en la Argentina. Karcher es funcionario del protocolo del Departamento de Estado y un hombre muy cercano a Jorge Bergoglio.

El Papa defenderá a la Presidenta en la “negociación responsable que no ponga en riesgo la restructuración vigente de la deuda”, pero no alentará un desacato a la justicia norteamericana. No hay que olvidar que Jorge Bergoglio está en el centro de un panorama internacional muy conflictivo, en el que se destaca la acción de los extremistas musulmanes del Estado Islámico que practican el terrorismo, la violencia y las posiciones más intransigentes en Irak y Siria.